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Ebertfest 2011: Festival de Cine de Roger Ebert

COLUMNA El lado obscuro de la sala

Por: Gerardo Valero

09 / 05 / 2011

Ebertfest 2011: Festival de Cine de Roger Ebert

 

Teatro Virginia. Champaign, IL.

 

A diferencia de la gran mayoría de los festivales de cine actuales, Ebertfest no existe para reunir a distribuidores y compradores de material cinematográfico sino a verdaderos aficionados del cine que buscan las últimas recomendaciones de la voz más respetada en toda la industria, la del crítico de cine Roger Ebert. La programación generalmente incluye buenas películas que no han recibido la atención que merecen. Este no es un evento como Cannes o Toronto en los que se proyectan cientos de películas en varias salas y el asistente se ve obligado a seleccionar entre múltiples opciones, sino que exhibe tan solo una docena de filmes durante cinco días en el Teatro Virginia de Champaign, IL, pueblo natal del organizador. La pantalla en cuestión me recuerda, por sus grandes dimensiones, a la del “Cine Las Américas” de hace dos o tres décadas, sus bancas son parecidas a las del “Bella Epoca” (imposible dormirse) y la decoración es similar a la del “Cine Roble”, en otras palabras, este es uno de los pocos escenarios de esta magnitud que hasta la fecha no han sido divididos en pequeños multi-cinemas.

El festival es inaugurado el 27 de Abril con el clásico del cine mudo Metropolis (1927) de Fritz Lang, cinta sobre los diversos estratos de una sociedad futurista cuyas miembros del nivel más bajos son manipuladas por nos cuantos para servir a los demás. Es difícil recordar la última vez que vi una película preguntándome constantemente como fue posible que se lograran sus efectos especiales los cuales fueron revolucionarios para su época y que además permitieron crear uno de las grandes y memorables ciudades del cine, influyendo la creación de otras mucho más recientes como Los Angeles de Blade Runner.El interés del público asistente para ver Metropolis no se debe tanto al contenido conocido hasta hace un par de años (mismo que ha sido renovado a la perfección) sino por aquellas secciones adicionales, que fueron descubiertas en Argentina durante el año 2008 y que se encuentran llenas de rayones, lo cual las hace muy fáciles de distinguir, y nos ayudan a darnos cuenta que no se trata de escenas superfluas a la historia sino todo lo contrario: incluyen reacciones de ciertos personajes a lo ocurrido en “escenas originales”, nos aclaran la razón de ser de ciertas reacciones de los personajes que anteriormente no parecían tener ningún sentido, etc.. Si bien esta edición no incluye la totalidad de aquello que Fritz Lang imaginó en los años veintes, lo más seguro es que se trate de lo versión más completa que llegaremos jamás a ver.

Brigitte Helm, protagonista de Metropolis.

Al ver  Metropolis es fácil comprender porque los actores en películas del cine mudo se veían obligados a exagerar constantemente sus expresiones ya que de lo contrario habría sido necesario llenar esta y todas las cintas de la época con “letreros de dialogo” lo que afectaría cualquier intento de mantener un ritmo, así pues,  resulta irónico que otra de las principales cintas de Ebertfest 2011 sea I am love con Tilda Swinton en la que los muy escasos diálogos son hablados completamente en Italiano (ella es escocesa) pero, tratándose de una película actual, la actriz no pudo darse el mismo lujo de Brigitte Helm en los años veinte y se vio obligada sacar la película adelante por medio de una interpretación llena de sutilezas.

 

Cuando tuve la oportunidad de platicar con ella me hizo mención de lo mucho que disfrutó trabajar durante tres meses en el D.F. en el año 2007 para la cinta Julia. Por mi parte le comenté que mi escena favorita de la que considero su mejor película (Michael Clayton por la cual ganó el Oscar a la mejora actuación secundaria) es aquella cuando su personaje se da cuenta de  que su confesión ha sido grabada (al final de la película, ver foto inferior) y mientras la cámara enfoca a George Clooney alejándose del sitio, ella queda en un plano muy posterior casi inmóvil, hincándose en una sola rodilla, haciendo más que clara la situación emocional en la que concluye la película. 

Escena de Michael Clayton (2008)

Otra de las cintas más interesantes de Ebertfest 2011 fue My Dog Tulip, una película animada sobre un hombre de avanzada edad que desarrolla una amistad con un perro que dista bastante de ser el típico can que hemos visto en las películas de Disney. A pesar de haber sido realizada con dibujos de lo más simples (que hasta podríamos clasificar como bosquejos) la película nos muestra a detalle lo que representa ser el dueño de un animal cuyas tres misiones principales en la vida son comer, reproducirse y marcar su territorio, nada terriblemente adorable.

Escena de My Dog Tulip

Como preámbulo para esta reciente largometraje de dibujos animados, Ebert seleccionó la cinta italiana Humberto D (1952) de Vittorio de Sica la cual nos trae a la mente tantas películas mexicanas de la misma época en las que el típico personaje principal, cuya situación económica es muy precaria, se enfrenta a los golpes de la vida acompañado por su único amigo: en este caso un perro, al cual decide dedicarse a buscarle un hogar para así poder “suicidarse tranquilamente" (vaya la contradicción). En la conferencia posterior a la película (foto inferior) comenté como hasta la misma música de Humberto D me recuerda a las cintas mexicanas de la misma época que normalmente eran protagonizadas por  actores como Pedro Infante o Sara García.

 

Otra película de gran interés fue Me and Orson Wells (Orson Wells y yo) de Richard Linklater (Escuela de Rock)  sobre los inicios de este personaje en el mundo del teatro antes de que hiciera varias de las mejores películas de todos los tiempos. Felicité al director por su el apegarse a detalles tan minuciosos como el haber copiado fielmente la firma de Wells (la cual conozco pues una tía de mi esposa nos heredó su colección de autógrafos de los años cuarentas entre los que se encuentra el de este actor/director) y él me comentó que acaba de terminar una nueva cinta con Jack Black, Matthew McConaughey y Shirley MacLaine (extraña combinación) que, a parecer del primero, es lo mejor y más hilarante que ha hecho en su carrera (ojala).

 

Richard Linklater y el crítico de cine Ignatiy Vishnevetsky

Como en años anteriores, se organizó un panel con varios de los corresponsales foráneos de Roger Ebert en el que se discutió la perspectiva sobre cine de los diversos participantes en países como Filipinas, Brasil, Canadá, India, Turquía y, desde luego, México. Al público le encantó descubrir que en los años noventas la TV mexicana tuvo un programa de crítica de cine muy parecido al de Siskel e Ebert en el que los protagonistas, fueron seleccionados (entre otras razones, seguramente) por su parecido físico a ambos. Desgraciadamente no recuerdo el nombre de estos dos críticos por lo que agradecería la ayuda de alguno de nuestros lectores que no los haya olvidado.

 

Panel de Corresponsales Extranjeros. 28 de Abril del 2011.

En mi opinión lo mejor de Ebertfest 2009 fué la cinta de Tim Blake Nelson Leaves of Grass (Hojas de pasto). Este realizador ha trabajado en un sinnúmero de proyectos de los hermanos Cohen y la influencia de ambos es evidente en la creación de personajes trágico-cómicos que se embarcan una aventura aparentemente inocente pero que las circunstancias los llevarán a realizar actos violentos que no por esto dejan de ser extremadamente cómicos. La cinta dista bastante de ser “políticamente correcta” ya que incluye temas tan extremos como la actitud de la población judía en una ciudad del sur de EU (Tulsa, Oklahoma), la pintura de swásticas Nazis (ilustradas en forma invertida) y personajes que se dedican al cultivo de drogas. Uno de los grandes méritos de la película es salvarse de ser considerada ofensiva, en parte porque el resultado no solamente es estupendo y además debido a que temas son manejados de manera tan grotesca y alejada de la realidad que es difícil tomársela muy a pecho.

 

Roger Ebert y Tim Blake Nelson

Ebertfest 2011 concluye tras cinco días de cintas antiguas y recientes, documentales sobre concursos de poesía tipo “música rap” (Más ruidoso que una bomba) y sobre la ancianita Hilde Black (ver foto inferior) cuya pequeña donación mensual llevo a un niño africano hasta graduarse de la universidad (Un acto sencillo). Todo esto en un cine que a pesar de que su capacidad superior 1600 asistentes, al final del evento el espectador siente que va conociendo a la gran mayoría de ellos. Al fondo de la sala en su sillón reposet, nuestro anfitrión se encuentra observando la reacción del público a sus selecciones y planeando la siguiente edición de su muy singular festival.

Roger Ebert, Hilde Black y Tilda Swinton. Mayo 1° del 2011.

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