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CP Opina: Prometeo

Por: Staff Cine PREMIERE

20 / 06 / 2012
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CP Opina: Prometeo

Mary Carmen Albarrán Torres 
Editora en Jefe de revista Cine PREMIERE

Hablar de precuelas (oficiales o no tanto o tal vez) es complicado. Ya de entrada hay un universo previo que conocemos, con el que estamos familiarizados y, en el caso de Alien, que amamos. Y es que la obra maestra de Ridley Scott del 79 aún hoy funciona como un perfecto exponente del suspenso, la ciencia-ficción y hasta el terror. La premisa es tan sencilla que hoy en día (con las audiencias y su déficit severo de atención) no funcionaría: hay un alien en la nave. Sí, tiene algunas otras implicaciones más allá de eso, que van desde teorías de la conspiración por parte de las grandes corporaciones, pero al final del día su belleza radica en la sencillez y lo redondo de su trama, además de una manufactura impecable y un uso de escenarios reales que muchos realizadores matarían por tener.

Y en ese aspecto, Prometeo  brilla como ninguna otra. Su uso de locaciones reales, efectos prácticos y sets construidos es impecable. Todo el diseño de producción es digno de uno de los mejores exponentes del género aun al día de hoy. El elenco es acertado, con una gran mención especial al genio Michael Fassbender, que lleva la interpretación de un androide a niveles complejos e insospechados. Sin embargo, al final del día, pareciera que Ridley Scott se propuso hacer un "Alien para nuevas generaciones". No sólo con mucho más dinero y espectáculo visual, sino con una complejidad de trama que se supera a sí misma. Y no porque los temas que trate (el origen de la humanidad) sean demasiado difíciles de entender, sino porque viola las reglas de su propio universo e intenta distraernos con subtramas que sencillamente no llegan a buen puerto. Sí... se ha dicho hasta el cansancio que la cinta fue pensada como parte de una trilogía, pero eso no justifica que la trama no concluya dentro de sus limitantes y que los temas, en teoría secundarios, simplemente no se desarrollen.

Bret Easton Ellis (autor de Psicópata americano, entre otras muchas novelas) twitteó hace poco: "Cuando las películas entregan la atmósfera, la grandeza y la precisión de algo como Prometeo: las fallas en el guión NO. IMPORTAN". Con todo el respeto que le tengo a este gran autor, difiero. Ridley Scott (y para el caso el coguionista Damon Lindelof) es reconocido no sólo por hacer películas "bien hechas", sino por contar grandes historias y entregarnos buenos guiones. Y éste, desgraciadamente, tiene algunos huecos que, por más hermosa que sea la cinematografía y por más cool que estén los efectos, no se pueden pasar por alto. Pensar que las respuestas a las interrogantes serán resueltas en una secuela es justificar un trabajo pobre de guionismo. Pensemos en las grandes trilogías, como la propia volver al futuro y nos daremos cuenta de que simplemente no funciona así. 

Al final del día, sí, Prometeo es un viaje espectacular, pero no puedo evitar que me deje esa sensación de "me quedó a deber". 

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