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Recordando a John Cazale... ¿a quién?

COLUMNA Ciudadano Rosebud

Por: Carlos Jesús González

26 / 11 / 2012

Recordando a John Cazale... ¿a quién?

Pequeño homenaje al actor que interpretó a Fredo Corleone y otros grandes papeles antes de morir

Hará un par de días, y alentado por mi Padrinofilia incurable, finalmente pude ver el maravilloso documental de Richard Shepard titulado: I knew it was you (2009), el cual hace un loable esfuerzo por rescatar del olvido la figura del gran John Cazale. ¿Quién?, who? wer?... Tal vez sería más fácil sacar a relucir el papel por el que siempre será recordado: Fredo Corleone, el hijo varón de Vito Corleone (Marlon Brando) que se sitúa entre Sonny (Michael Cann) y Michael (Al Pacino); el tontuelo y descuidado; el Corleone menos agraciado, auquel al que su mujer le ve la cara frente a toda la familia; el verdadero hermano incómodo; el hermano siempre ninguneado que, harto de sentirse siempre a la sombra de la familia, trata de realizar sus propios negocios bajo la mesa; el borracho y melancólico y sentimental Fredo, el perennemente vapuleado Fredo, el traidor Fredo, el fríamente asesinado Fredo, el pobre, pobre Fredo.

A mí al menos se me estruja el alma cada vez que recuerdo aquella magnífica escena de El Padrino, Segunda Parte, probablemente mi favorita de la trilogía, en la que Michael y Fredo Corleone dialogan por vez primera vez desde "el incidente" en Cuba, cuando Michael lo besa en la boca en la fiesta de fin de año -si somos sineros, sentenciándolo ya desde entonces a muerte- y éste aprovecha el jolgorio de los revolucionarios para perderse en las fauces de la noche. Volviendo a la escena, ésta toma lugar en una bella terraza cerrada en casa de Michael. Es tan oscuro que apenas y se adivinan dos siluetas. La de Michael al pie de la ventana, de espaldas, mirando al lago, y la de Fredo postrado en un reposet que más bien parece cama, un reposet que me parece el objeto más triste que pudo haberse retratado nunca. Michael apenas habla. Es más bien Fredo quien lo hace. Trata de dar explicaciones a quien no quiere ni puede perdonarlo. Se agita tanto que le tiembla la quijada, que los cabellos se le despeinan y la voz se le corta. "Papá así lo quiso", dice Michael. "Pero yo no", responde. "Soy listo, no como todo el mundo piensa". Michael le pide luego que desaparezca de su vida y se va caminando lentamente, sin que se asome una emoción, aunque estoy seguro de que el "Maiiiiiiiiiqui" que marca el final de la escena y que Fredo arroja como queja, o más bien como lamento, como el lamento de un niño al que le quebraron todos sus juguetes, se introdujo como puñalada en el frío corazón de Michael. Tal incluso hubo un asomo de duda, un parpadeo, antes de que su orgullo, el impacable orgullo de Michael Corleone, le recordase que el perdón es cosa de débiles, de perdedores, propia de los Fredos de este mundo.

Esta secuencia es tan perfecta que no me cabe en la cabeza cómo no le dieron el Oscar a John Cazale (¡vaya, ni siquiera lo nominaron!). Y me alegra no ser el único, porque en I knew it was you es honrado por puro histrión de habilidades incontestables, desde el propio Pacino, quien le otorga el crédito de haber sido la persona de la que más aprendió sobre actuación en su vida, hasta personalidades del cine actual de la talla de Philip Seymour Hoffman, Steve Buscemi o Sam Rockwell. Y también habla, por supuesto, Meryl Streep, quien fuera su novia justo en la época en la que el cáncer dio un trágico e inesperado clacetazo a su carrera y a su vida. 

Para la posteridad queden entonces este recomendable documental y, por supuesto, las cinco películas en las que participó, todas ellas, por cierto, nominadas al Oscar por mejor película (tres lo ganaron): El padrino, La conversación, El padrino: segunda parte, Tarde de perros y El francotirador.

Descanse en paz, John Cazale, nuestro dulce e incomprendido Fredo. 

 

Carlos Jesús González

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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