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George Harrison y el mundo material

COLUMNA Ciudadano Rosebud

Por: Carlos Jesús González

30 / 01 / 2013

George Harrison y el mundo material

Pequeña reseña del documental que Martin Scorsese realizó sobre la vida del llamado "Beatle tímido"

Uno de mis mejores amigos lloró el 29 de noviembre de 2001. Me lo confesó vía telefónica, supongo que después de su llanto y cuando su mente estaba ya en otra cosa. Tal llanto tuvo lugar dentro de su auto, en el tráfico y sin lluvia y yo me lo imagino como un llanto muy callado y contenido. Un llanto sin testigos, como son los mejores llantos, los más auténticos. La razón de su tristeza, de su llanto, fue el anuncio que, vía radiofónica, le hizo saber que después de una larga batalla contra el cáncer, y creo que, también, contra muchas cosas más, George Harrison había dejado de respirar. Quiero pensar que la persona que dio la noticia, el encargado de transmitirla a yo qué sé que cantidad de defeños, también lloraba, y que así, sorbiéndose las lágrimas, puso en formato de vinilo una canción del fallecido ex Beatle, una canción acorde a los acontecimientos, algo como All things must pass, y que mientras ésta sonaba salió a fumarse un cigarrillo y a llorar sin testigos, como ya dije que es recomendable llorar.

Valga la pena rescatar la anécdota porque se me vino una y otra vez a la cabeza mientras miraba Living in the material world, el documental que el gran Martin Scorsese realizó sobre la figura del menor de los Beatles. Dicho documento fílmico me parece del todo recomendable incluso para los no iniciados en la música del cuarteto de Liverpool, eso aunque la película a veces parece profundizar demasiado sobre el tiempo que Harrison pasó con el grupo y por ende sentirse un poco atropellada cuando trata de abarcar los 31 años que Harrison todavía viviría tras la separación del mismo y de los cuales, creo, pudo haber sacado bastante más jugo. Aun así la narración es sólida y el ensamblaje de fotografías y grabaciones desconocidas o poco vistas, en combinación de las geniales melodías que el músico compuso, en especial en la década de los setenta, consigue momentos realmente conmovedores. A mí al menos se me estrujó más de una vez el alma -por encima del recuerdo de la pesadumbre de mi amigo, que no es poca cosa- por ejemplo, cuando un Ringo con voz cortada relata su último encuentro con Harrison, o en los momentos en las que sus incontables amigos -es probable que ningún otro Beatle haya profesado una amistad tan franca- dan cuenta de la espiritualidad que el buen George cultivaba y por la cual era reconocido, una espiritualidad que, valga decirlo, siempre tuvo lugar en su alma, ello a pesar de que, al mismo tiempo, disfrutase de aspectos tan aparentemente frívolos como las carreras de autos, las conquistas femeninas o las comedias de Monty Python.

De hecho el principal acierto del documental es precisamente el lograr confrontar a estos dos Harrisons y al tiempo demostrar la manera en que lograron una convivencia pacífica, como si la aparente contradicción de su personalidad o de sus personalidades fuese más una virtud que un defecto. Incluso uno mismo termina reflexionando si, con lo poco que en realidad tenemos de vida, no valdría la pena el fomentar siempre nuestras propias contradicciones en aras de mantener un motor que se encuentre permanentemente encendido. Un motor de ideas, pasiones, actos, conciencia. 

Y ya mejor me retiro. Lo hago robándome una frase incluida en una canción del último disco que George Harrison grabó en vida y que a su vez él robó al Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carroll, quien, estoy seguro, también se lo habrá robado a algo o a alguien, quizá al mismo aire o al viento o a la lluvia, tal vez al llanto futuro de un mexicano que lloró por todos nosotros la muerte de un gran músico: "If you don't know where you're going, any road will take you there".

 

Carlos Jesús González

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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