Revsita del Mes Suscríbete
Podcast de Cine PREMIERE #205 – Ya viene Star Wars

Ya casi regresa Star Wars.

December 2019

Suscríbete a la revista Media Kit

Síguenos Social

Suscríbete al Newsletter Newsletter

Recibe las mejores noticias de cine, series, trailers y críticas

CRÍTICAS Cine

Mea Maxima Culpa El silencio en la casa de Dios

Calificación Cine PREMIERE: 4
Calificación usuarios: 2
Votar ahora:

Por:

02-10-2013

Un bien logrado documental acerca del abuso sexual a los niños por parte de la Iglesia Católica que no se estanca en la crítica y ofrece nuevo eje de acción.

Una de las muchas luchas por defender la dignidad humana es retratada en Mea Maxima Culpa El silencio en la casa de Dios que, fiel a la historia que documenta, recopila algunos de los casos y testimonios de las víctimas de abuso sexual por parte de miembros de la Iglesia Católica.

Desde las primeras víctimas que decidieron alzar la voz en los 60 hasta los recientes casos a nivel mundial, Mea máxima culpa recorre las paradojas de los argumentos de los victimarios al mismo tiempo que cuestiona el silencio del Vaticano al respecto. Su narrativa transita a la par del desarrollo de su caso principal: el abuso sexual a los niños de la escuela para sordos de St. John por parte del padre Lawrence Murphy, mientras que toca otros a nivel mundial, como el del Padre Marcial Maciel.

Alex Gibney, ganador del Oscar por Taxi to the Dark Side (2007), dirige este documental con aplaudible esfuerzo y se apega a los hechos sin ser seducido por especulaciones sin fundamento. Su intención, aunque tarda en notarse, no está en manchar el nombre de la Iglesia, sino en proponer una respuesta. Así, Gibney retoma el tema de los escándalos sexuales en la Iglesia, a pesar de la resonancia mediática que estos han tenido, acentuando la injusticia que enfrentan las víctimas y resaltando la impunidad que se presenta en la mayoría de los casos. Mientras tanto, intenta persuadir a la Iglesia Católica de bajarse del pedestal que los milenios han construido y demostrarse ante su congregación como una organización formada por humanos.

Ésta no es una cinta que atenta en contra de la Iglesia ni que busca disminuir su influencia en el mundo, al contrario: defiende la necesidad humana de creer y plantea la importancia de que la institución encargada de la fe tenga un rostro humano, por lo que propone menos política en el Vaticano.

Estructurada, dramatizada y fotografiada con mucha sensibilidad, Mea máxima culpa es un documento que no se estanca en la crítica y ofrece nuevo eje de acción a la organización más grande del mundo; que ésta tome o no el consejo, es otra cosa.

Notas relacionadas

También podría interesarte:

Comentarios