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Desde la ceremonia de los Oscares del domingo, la idea utópica de casting no se va de mi cabeza: si Scorsese está tan desesperado con encontrar a su Sinatra ideal para una biopic.... ¿por qué no se reúne con Neil Patrick Harris? Si algo nos dejó claro la entrega, es que el tipo sabe cantar y tiene estilo. Claro, no lo hemos visto en papeles muy demandantes, pero no dudo que tiene el talento para hacerlo. Sí, ya sé que es güero, pero si Scorsese está considerando al blondo DiCaprio, ¿por qué hacerle el feo a Neil? Es sólo una idea, pero de entre todos los actores que he imaginado como el gran cantante, idolazo de idolazos, Harris es el que más me cuadra.
¿Estoy loco?

Durante los primeros 15 minutos de la delirante y extraordinaria Alicia en el País de las Maravillas, de Tim Burton, no podía concentrarme en la trama. Y no era por algún hueco en el guión o por el mundo que se desplegaba frente a mis lentes 3D, sino porque los gestos, pucheros y expresiones de la protagonista me recordaban mucho a alguien. Y el recuerdo era, sí, doloroso, profundo. ¿Dónde la había visto? Volteé a ver a G y, cuando se lo iba a preguntar, lo recordé: es Sophie, de In Treatment. En esa serie, la actriz, Mia Wasikowska, es una paciente de Paul, el sicoanalista encarnado por Gabriel Byrne. Si en la serie ya me había impactado el rango actoral de esta joven actriz, en Alicia reafirmé mis sospechas: será grande. Mia y Carey Mulligan, en unos años, serán las portavoces del talento femenino en Hollywood. Mark my words. Con ustedes, Sophie/Alicia:
Gracias a @mashable por este video, en que los personajes de Felicity mencionan a las... iPads. Sí. como lo leen. Aquí, el video. Creepy.
No me puedo quitar esta canción de la cabeza. Si ya vieron Crazy Heart, compren el soundtrack. Si no, vayan a verla. Cine sin pretensiones, gran cine que no cuesta $300 millones de dólares.