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Por: Diana Sánchez Uranga

15 / 11 / 2016
Fantastic Beasts and Where to Find Them

Visitamos el set de Animales fantásticos y dónde encontrarlos

Les platicamos sobre los misterios, sorpresas y criaturas que encontramos en el set de Fantastic Beasts en Londres.

Ya pasó casi un año desde que recibimos la invitación para conocer el mundo mágico de J.K. Rowling bajo una perspectiva que nadie había tenido antes. El 6 de noviembre de 2015 nos subimos a un avión. Fueron más de doce horas de vuelo para cruzar el océano Atlántico, aterrizar en Londres, tomar el transporte terrestre y poder llegar a nuestro destino: la ciudad de Nueva York. Sí, leyeron bien. Y es que, al sureste de Londres, en los estudios Leavesden de Warner Bros., se construyó el set más espectacular de Animales fantásticos y dónde encontrarlos, que está inspirado en la apariencia de la Gran Manzana en los años 20. Y tuvimos el honor de formar parte de una visita guiada para conocerlo. “En un principio, nuestra idea era rodar en Nueva York en Estados Unidos, pero iba a ser muy impráctico cerrar las calles”, nos dijo Stuart Craig, diseñador de producción. Una pequeña y pasajera decepción que se llevó su protagonista, el actor británico, Eddie Redmayne: “Cuando leí el guion y descubrí que la historia se llevaría a cabo en Nueva York, lo primero que hice fue correr emocionado a decirle a mi esposa que nos mudaríamos a Estados Unidos. Y henos aquí, filmando en Inglaterra”, nos comentó el actor entre risas.

Y la magia comienza desde el piso. A simple vista, las calles parecen estar hechas de concreto, sólido e impenetrable, pero cuando caminas sobre ellas, descubres que no es más que caucho y hasta puedes sentir un ligero hundimiento al brincar. Los edificios y las casas a los lados están cubiertos de nieve hecha de papel. Los colores predominantes de la ciudad: rojizo, negro, café y gris. En las paredes se pueden leer los diferentes negocios y lugares que se encuentran en la zona: Sternberg Brothers Shoes, Painless Dentistry, Bradley Bros. Animal Circus... Hay algunos puestos de comida con zanahorias y pescados reales. Algunas pantallas verdes ayudan a completar la ciudad de manera digital, pero el resto es todo tangible. “Para una escena que rodamos en las escaleras del banco, trajeron algunos modelos de coches desde Estados Unidos, y fue en ese momento cuando me sentí completamente inmerso en este universo. Estuve muy cerca de lo que seguramente se sintió filmar en la Edad de Oro de Hollywood”, nos dijo Eddie.

En esta ciudad limpia y callada pareciera que la única amenaza podría ser el frío. Pero esta idea cambia en un abrir y cerrar de ojos cuando frente a nosotros hay un balcón destruido. ¿Qué pudo haber pasado? ¿Un temblor? ¿Fuertes vientos? ¿Una guerra? ¿O se cayó porque no estaba bien construido? Pero la respuesta del guía del tour nos dejó a todos con la piel de gallina... ¿Qué tal que más bien fue obra de una criatura fantástica? Después de caminar por estas calles como cualquier muggle –o, dicho correctamente, como cualquier no-maj– nos llevaron a un cuarto lleno de imágenes de algunas locaciones de la película: El Congreso Mágico de los Estados Unidos de América, el banco y el arte de las pancartas antimagia que se ven en esa época en Nueva York: “Salven a América de las brujas”. Pero nuestro momento favorito fue conocer a las bestias mágicas. Una pared llena de bocetos mostraba algunos que jamás llegarán a la pantalla grande y otros que seguramente se volverán estrellas en algunas semanas. “Les dijimos a los artistas que se volvieran locos”, nos dijo el productor, David Heyman. Y sí, esta locura de creatividad se tradujo en toda clase de alebrijes elegantes, tiernos y espeluznantes, leones con espúas, patos hormigueros, el Hippocampus, Lethifold, Mooncalf, Niffler... Ojalá hubiéramos podido sacar una foto para compartirla, pero éramos constantemente supervisados. Igual sucedió con las entrevistas a los actores: cada uno de ellos tenía un representante a su lado para cuidar lo que decían. Era tal la discreción, que Katherine Waterston no quiso revelarnos en un principio de qué trataba la escena que había grabado ese día. Después de pedir permiso se sintió segura y aliviada de poder decirlo: tenía que correr con una tetera en las manos.

Nuestro siguiente acercamiento con las criaturas fantásticas fue presenciar una escena en la que Dan Fogler y Alison Sudol se encuentran en una tienda departamental tratando de esquivar el tentáculo de una bestia comebichos. “Antes de cada escena con los animales mágicos nos enseñan el guion gráfico para que nos demos una idea de con qué estamos lidiando y podamos imaginárnoslos mejor”, nos confesó Dan.

Vestir a una ciudad entera no es tarea fácil, pero esta labor no pudo haber caído en mejores manos que en las de la diseñadora de vestuario tres veces ganadora del Oscar, Colleen Atwood (Alicia en el País de las Maravillas, Memorias de una geisha, Chicago). Y su trabajo y profesionalismo se refleja en un salón enorme: pasillos y pasillos con más de 3000 distintas piezas de vestir inspiradas en el look de Nueva York en los años 20. “Casi todo lo que tenemos aquí es rentado y por ello temí que hubiera otra película que se llevara a cabo en la misma época y se apoderará de todas estas piezas antes que nosotros”, nos contó Atwood. Y entre todas éstas, hay una prenda clave que destaca: el abrigo que porta Newt Scamander. “No quise vestirlo de negro porque iba a ser muy obvio, así que elegí el azul. No es el tipo de persona que se preocupa por combinar la ropa y esto se puede notar en el color que desentona de su chaleco”. Un outfit que de entrada ya causó celos, por lo menos al mismísimo Daniel Radcliffe, quien confesó en entrevista con la revista británica NME: “Vete al diablo, Eddie, con tu increíble vestuario. Yo tuve que vestir de jeans y chamarra con zipper por diez años ¿y tú ya tienes un abrigo genial?”.

No podíamos irnos sin tener en nuestras manos las varitas de Newt, Tina y Queenie, y pretender esperanzados que lanzaríamos algún hechizo. Pero no, no sucedió. También vimos el portafolio que carga Newt y el tipo de cambio utilizado en el mundo mágico en Estados Unidos, el dragot... Así, entre animales fantásticos, abrigos y varitas, recorrimos una nueva parte del mundo mágico de J. K. Rowling que nos recordó que la magia también está en el mundo no-maj.

 

Este texto fue publicado en la edición impresa de Cine PREMIERE, noviembre 2016.

Autor

Diana Sánchez Uranga

Editora Web en Cine PREMIERE y locutora de “El cine y…” en Ibero 90.9 FM. Fan-from-hell de La Tierra Media, los sables de luz, Westeros, Stitch y el helado.

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