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Berlinale 61 Nummer Zwei

COLUMNA FestivalBerlinale

Por: Staff Cine PREMIERE

11 / 02 / 2011

Berlinale 61 Nummer Zwei

12:21 hrs. El reloj apenas ha dado algunas vueltas pero el día ya se me antoja larguísimo. La mañana llegó a Berlín con una lluvia rabiosa. Sin nieve, lo que le da a la Berlinale una atmósfera distinta a la usual. Al salir de mi casa me vi obligado a correr para alcanzar el autobús. Gracias a eso pude llegar a tiempo para la función de las nueve. Margin Call, película de un tal JC Chandor que se encuentra en competencia, inicia ante un auditorio lleno y expectante. La cinta, que yo sepa, es la primera que hace un intento –a mi juicio bastante rescatable– por retratar las acciones que se dan dentro de una compañía bursátil dentro de lo que serían los inicios de la crisis financiera de 2008. Kevin Spacey, Jeremy Irons y Paul Bettany, entre otros, encarnan a una docena de esos tiburones de la economía que, a partir de su avaricia y las malas acciones derivadas de ésta, terminaron llevándonos al baile a prácticamente todos los que pertenecemos a la raza humana en estos tiempos tan aciagos. Adivino que las críticas se dividirán hacia esta representación ficticia, pero para mí el observar a Spacey y Irons en el mismo encuadre ya me ha valido la pena. Incluso por sobre mis calcetines empapados.

15:00 hrs.
Al salir del lujoso Hotel de Rome todavía temblaba. Incluso al escribir esto no podía creer que había estado a solas con Jeff Bridges, Josh Brolin y Hailee Steinfeld, las estrellas de Temple de acero, la película más reciente de los hermanos Coen. Las preguntas fueron más o menos las de rigor (es imposible hacer maravillas cuando se cuenta con cinco minutos), pero al menos, y una vez que las cámaras se apagaron, pude cruzar un par de palabras con Brolin y Bridges, dos de mis actores favoritos. Con el primero hablamos sobre México, país que ha visitado varias veces, y además tuve la oportunidad de comentarle que una de las películas más representativas de mi infancia –creo que mis primos y yo la vimos cientos de veces en el proyector súper 8 de mi abuelo– fue The Car, película de deliciosa estética setentera que protagonizara su padre, el gran James Brolin. Al parecer el detalle le cayó simpático porque me dio la mano para despedirnos por una segunda vez. En cuanto a Bridges, me limité con decirle brevemente que era admirador de su trabajo, especialmente en tres filmes: The Vanishing, Sin miedo a la vida y, especialmente, Starman (en México titulada, si no mal recuerdo, El hombre de las estrellas). “¡Ah, qué bien”, replicó el actor, “porque Starman es también una de las películas que más he disfrutado en mi carrera”.  Tras lo dicho, he decidido que en cuanto termine la Berlinale la veré de nuevo.

Temple de acero.

17:30 hrs. Definitivamente es un día un poco extraño, o mejor llamémoslo “inusual”. Y no se me ocurre otro término porque tras el encontronazo con el elenco de Temple de acero me ha tocado estar a dos metros de Kevin Spacey, quien ofreció una mini conferencia de prensa a un grupo de periodistas. Para mi sorpresa, el reconocido histrión hace gala de una elocuencia que envidiaría el mismísimo Keyser Söze. Habló, por supuesto, de la mencionada Margin Call, pero también impartió una pequeña lección sobre macroeconomía para finalizar, ¿por qué no?, describiendo el rol que interpreta en una extrañísima película sobre súper héroes (Inseparable) que se estrenará este año y que, para más datos, fue rodada en China con financiamiento de dicho país. Tras él apareció Paul Bettany, un tipo no menos inteligente que el protagonista de Belleza americana pero a la que le sobra honestidad. En Spacey todo es misterio. Tiene una mirada de doctor. La mirada de un médico que está por darte la noticia de tu inminente muerte pero que se arrepiente en el último momento. La mirada de un psicópata que está dispuesto a morir con tal de que cierto capricho relacionado con los siete pecados capitales se cumpla…

De allí salgo corriendo a la Embajada Mexicana, que ofrecerá una fiesta y con ella cerveza y tequila y, con suerte, también algún antojito mexicano, que aquí valen su peso en oro. Allí me encontraré, si todo sale bien, con Paula Markovitch, guionista de las dos películas de Fernando Eimbcke, Temporada de patos y Lake Tahoe, y quien viene representando a México en la selección oficial del festival con El premio, cinta con tintes autobiográficos que evoca su infancia en Argentina y con la que pretende honrar a esa cosa que, aunque la olvidemos se llama memoria. Si todo saldrá bien parte de esa entrevista saldrá visualizada. Pronto, muy pronto… Y hacia allá voy.

Pero antes de hacerlo aquí un trailer. Tras lo narrado, pienso, se ha ganado un espacio en este diario:

–Carlos Jesús González / Corresponsal Berlín

Staff Cine PREMIERE

Este texto fue ideado, creado y desarrollado al mismo tiempo por un equipo de expertos trabajando en armonía. Todos juntos. Una letra cada uno.

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