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COLUMNA LaMadrePatria

Por: Jaime Iglesias

27 / 01 / 2009

"Casual Day", ignorada en los Goya, triunfa en los Premios del C.E.C

¿Se imaginan ustedes que la gran vencedora de los Globos de Oro no obtuviera ninguna candidatura a los Oscar? Jamás ha ocurrido, ni creo que ocurra, EE.UU es un país donde impera una cierta (aunque a veces discutible) coherencia que les lleva a evitar la sorpresa como norma de conducta.
Ano obstante, aquí tenemos a orgullo portar esa divisa que reza Spain is different y que en su momento nos encasquetaron los turistas sorprendidos ante lo azaroso de nuestra idiosincrasia. De ahí que año tras año se repita la jugada de que el Círculo de Escritores Cinematográficos (C.E.C) –cuyas medallas a lo mejor de la producción cinematográfica anual datan de los años 40– de sus bendiciones a títulos que han quedado marginados en las candidaturas a los Premios Goya. Sobre la divergencia de criterio de ambas instituciones habría mucho que escribir. Muchos alegarán que el C.E.C., actualmente, está dirigido por una elite periodística conservadora, que desarrolla su labor en medios cristianos, cuyo particular criterio les lleva a obviar en sus premios a una película tan arriesgada como Camino en lo que tiene de demoledora crítica al fanatismo religioso y singularmente al Opus Dei sin tener en cuenta que se trata de uno de los largometrajes más interesantes producidos en España a lo largo de 2008. Por el contrario las siete candidaturas recibidas por Sangre de mayo, producida, de facto, por el reaccionario gobierno de la Comunidad de Madrid que asignó a dedo a José Luis Garci varios millones procedentes de las arcas públicas para que la rodara, parecen revelar una cierta afinidad por parte de los miembros del C.E.C hacia esta demostración de cine rancio y hacia quienes lo han financiado.
 
Dicho lo cuál uno llega a pensar que si rancio resulta el cine de José Luis Garci, mucho más lo es ese corporativismo que exhibe la Academia de Cine a la hora de seleccionar lo mejor del año cerrando filas sobre sus más ilustres miembros, negando el pan y la sal a aquellos que llegan con propuestas novedosas bajo el brazo rodadas al margen de los estándares de producción imperantes, a aquellos que se empeñan en hacer “cine independiente”, ¡vaya!, porque en España también hay indies.
 
De hecho una de las películas más estimulantes que aterrizaron en 2008 en la cartelera española (aunque lo hizo con considerable retraso, posponiendo una y otra vez su estreno, lo cuál, indudablemente ha terminado por jugar en su contra) fue Casual Day, servida por un reparto de lujo, de lo mejorcito que hay en el cine español: Juan Diego, Luis Tosar, Alberto San Juan, Álex Angulo, Malena Alterio, Marta Etura, Secun De la Rosa, acompañados por dos auténticas revelaciones: Estibáriz Gabilondo y Javier Ríos. La película apegada a una estética realista narra en clave tragicómica las tensas relaciones que se establecen entre los ejecutivos de una Compañía en una de esas jornadas de convivencia organizadas por la empresa fuera del horario laboral bajo la excusa de fortalecer los vínculos entre sus trabajadores pero con el fin de reforzar su fidelidad hacia la empresa y depurar comportamientos no deseados.
 
La originalidad de la propuesta, el alcance moral de su discurso, la brillantez de sus diálogos, el ajustado naturalismo que domina la puesta en escena y la verdad que desprenden todos los actores hacen de Casual Day una de las mejores películas españolas de este 2008. Sin embargo la Academia ha optado por ignorar todos estos méritos y despreciar la frescura de este largometraje a la par que ensalza el olor a naftalina que desprenden esos Girasoles ciegos que parece ser el modelo de producción a seguir.
 
Y es justo reconocer al Círculo de Escritores cinematográficos su voluntad por orear los sumideros del cine español premiando con valentía esta película a la que en la Gala celebrada anoche en el madrileño cine Palafox la hizo merecedora de las Medallas al Mejor Film del año, al mejor guión original, a la mejor dirección (Max Lemcke) y a la mejor interpretación masculina (Juan Diego).
Más allá de desencuentros ideológicos debería primar el amor al cine por encima de todo, los asociados al Círculo de Escritores Cinematográficos lo aman desde la más absoluta independencia, los profesionales del sector parecen más atentos a cálculos gremiales a la hora de decidir a quien votan y a quien no, mirando con cierto desdén a las nuevas generaciones si no llegan apadrinados por “uno de los suyos” caso de Amenábar (presentado en sociedad en su momento por José Luis Cuerda, director de Los girasoles ciegos), Fernando León (apadrinado por el gran Elías Querejeta) o Álex De la Iglesia a quien introdujo en el medio Pedro Almodóvar y consolidó el antaño venerado productor Andrés Vicente Gómez.
 
Max Lemcke llegó al cine de ficción sin estos apoyos, procedente del documental y sin armar demasiado revuelo mediático, parece lógico que la Academia no haya tenido en consideración Casual day, tan lógico como inapelable resulta el veredicto del Círculo de Escritores cinematográficos al considerarla la película española de 2008. El ojo crítico de esta organización permanece limpio de prejuicios y eso es digno de elogio.
 

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