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Por: César Albarrán Torres

31 / 12 / 1969
entrevista

Christian Bale: fuego actoral

Enfrenta a Johnny Depp en Enemigos públicos.

Por Vera Anderson / Corresponsal Hollywood

Bale es uno de los actores del momento. Dentro de poco lo veremos como John Connor en Terminator La Salvación y aquí se enfrenta a Johnny Depp en una lucha actoral de poder a poder. Como Melvin Purvis, el hombre del FBI que persiguió a John Dillinger, Bale se pone a las órdenes de uno de los mejores directores de Hollywood, Michael Mann.

Cuando nos conocimos, me dijiste que uno de los atributos más grandes que puede tener un actor es el misterio. Y que incluso para ti, ese misterio se disipaba un poco después de trabajar con alguien. ¿Crees que con toda la atención pública que has recibido en el último año, tu propio misterio ha desaparecido un poco?
Sí, claro, y es una lástima porque definitivamente no fue algo que yo buscara. Pero a veces las cosas pasan en la vida y no las puedes evitar y la gente quiere hablar de eso porque escogiste estar en el ojo público. Mira, yo no leo nada sobre mi mismo y mucho menos sobre otros actores, cuando aparentemente todo mundo sabe ¡hasta qué desayunaron! Y sí, creo que inevitablemente esa familiaridad lastima. Sólo tengo que aferrarme a la esperanza de que yo pueda desaparecer un poquito más, regresar a estar un poco bajo el radar y volver al punto en el que a la gente no le importe lo que yo haga personalmente. Habiendo dicho eso, entenderás que no he disfrutado mucho el último año.

Pues hablemos de otra figura pública, tu personaje Melvin Purvis…

Es bueno interpretar a un personaje de la vida real así, que fue tan bien conocido, porque literalmente hay cajas y cajas con recortes de periódicos y material de investigación. Y mientras Dillinger ha mantenido su fama, en su momento la prensa estaba igual de fascinada con Purvis. Pero J. Edgar Hoover hizo un gran esfuerzo por borrar la historia de Purvis de la del FBI, hay un gran libro al respecto escrito por el hijo de Purvis, Alston, llamado The Vendetta –La venganza, en español–. Cuando nos reunimos con el FBI, nos encontramos de repente relatándoles la historia a los mismo agentes, con detalles sobre su vida personal, porque aunque en sus archivos todavía tiene el record por haber atrapado al mayor número de enemigos públicos, más allá de eso, ya no hay nada sobre él. Todo ha sido borrado.

De todo lo que aprendiste, ¿qué te sorprendió?
Podrías hacer una película entera sobre su vida, incluso siguiendo su era en el FBI. Fue coronel durante la primera parte de los 30, fue colocado en Alemania, y antes de que se revelaran los horrores del partido Nazi, seguido se iba a tomar y cazar con Goering. Luego, después de la guerra, Purvis incluso interrogó a Purvis en Nuremberg. Él tuvo que entrevistar a Patton sobre su mala conducta. Después, se interesó en los medios y compró estaciones de radio y periódicos. Pero a lo largo de su vida, nunca pudo encontrar consuelo sobre la forma en que Hoover lo trató. Siempre vio a Hoover como un visionario y mentor, así que jamás se explicó por qué de repente se puso en su contra y se dedicó a hacerle la vida imposible. Por ejemplo, Purvis estuvo a punto de convertirse en juez y Hoover se aseguró de que lo rechazaran. Pero hasta su muerte (por sus propias manos en 1960), siempre tuvo una foto de Hoover en su escritorio.

Michael Mann lo describe como un cazador de hombres, ¿estás de acuerdo?

Definitivamente sí era muy capaz en cuanto sus habilidades de caza, aunque siempre fue muy humilde al respecto. Creo que verlo cazando a Pretty Boy Floyd, lo cómodo que está en esa situación, es una buena introducción para él. Pero ahora, todos estos eran una clase nueva de criminal con la que tiene que lidiar y la verdad es que la ley estaba muy mal manejada en esa época. La cinta no lo dice, pero al FBI ni siquiera se le permitía traer armas, hasta la masacre de Kansas City en 1933. Así que aun cuando llegaban a atrapar a los criminales, no podían hacer nada más que agitar sus puños hacia ellos.

Has dicho que te gusta sumergirte completamente en cada uno de tus personajes al prepararte para una cinta, así que para una de género como esta, ¿te pones a ver otras películas del mismo tema?

No siempre, pero en este caso sí vi la de 1973, Dillinger, con Warren Oates como Dillinger. Y Ben Johnson interpreta a Purvis como un viejo enojón con un habano en la boca, que entra al lugar con dos ametralladoras destruyendo toda la casa. En realidad, Purvis era un joven muy sofisticado que amaba la ópera y el ballet, tenía un chofer que lo llevaba al trabajo en su Pierce Arrow, el auto más fino del momento. Era una especie de hombre renacentista, la prensa lo llamaba el Clark Gable del FBI. Así que ver esa cinta, aunque está muy bien hecha, no me sirvió en nada para mi interpretación de Melvin Purvis.
 

Autor

César Albarrán Torres

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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