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Por: Jessica Oliva

29 / 10 / 2016
marvel doctor strange

Doctor Strange: desde el set, los secretos detrás de la cinta más extravagante del MCU

El Maestro de las Artes Místicas ha llegado para transportar a Marvel a donde no había llegado antes: los terrenos de lo sobrenatural.

Estamos frente a lo que parece ser el patio de un antiguo santuario, mezcla de algún templo del Tíbet y de un palacio ruinoso exótico a la Indiana Jones, de esos que parecen haber estado en el mismo lugar desde hace milenios y que, por lo tanto, guardan verdades antiguas. Benedict Cumberbatch está frente a nosotros, en medio de la explanada, bañado en sudor, a pesar del ligero aire fresco que circula en el interior del stage 4 de los estudios Longcross. Sus ropas blancas y grises, parecidas a las que usaría un aprendiz de karateca, rozan el suelo por unos segundos mientras su pierna hace una barrida de 360 grados, como parte de una complicada rutina de artes marciales. “¡Otra vez!”, le grita Chiwetel Ejiofor completamente metido en personaje, quien, vestido en las ropas verdes del legendario Baron Karl Mordo, lo rodea al mismo tiempo que supervisa estrictamente sus movimientos. “¿Cómo se supone que el karate va a ayudar a curar mis manos?”, espeta Benedict, en tono irritado y escéptico. “¿Karate?”, responde Ejiofor. “Aquí no somos ninjas”. 

Un rumor de risitas recorre el grupo de periodistas, quienes atestiguamos el ensayo de la escena y no esperábamos el repentino diálogo humorístico en un escenario tan espiritual. Pronto se nos informa que estamos parados en una parte del Kamar-Taj, el complejo destinado al entrenamiento de las artes místicas, ubicado en los Himalayas (cuyas cimas nevadas seguro se alzarán en donde ahora vemos puras pantallas verdes y azules). Es decir, se trata del lugar responsable de enseñar al Dr. Stephen Strange sus poderes de nigromante y viajero interdimensional, que no sólo le abrirá los horizontes a este neurocirujano escéptico y arrogante: también hará lo mismo con el Marvel Cinematic Universe, el cual, hasta ahora, se ha mantenido enraizado en la lógica del mundo tangible.

Sin embargo, basta dar un rápido vistazo al arte, vestuario, props y diseño de producción de Doctor Strange: Hechicero supremo –exhibido todo para nosotros en una sala de juntas anexa al estudio– para caer en cuenta del salto marvelita que esta cinta representa. Ejiofor tiene razón: aquí no hay ninjas, ni superhéroes llenos de gadgets, ni alienígenas con tecnología asgardiana. Por primera vez, hay un superhéroe cuyo poder proviene de la magia y la conexión espiritual, cuyas características lo destinan no sólo a refrescar el panorama superheroico cinematográfico (tal como lo hizo Guardianes de la galaxia en su momento), sino también a mostrarnos y establecer los alcances del multiverso de Marvel, así como sus límites. ¿Qué tan alucinante se puede poner? “Ant-Man ya nos dio una probada de eso al entrar a la llamada dimensión subatómica, al final de su película”, nos dice Kevin Feige, presidente de Marvel Studios. “Tomen esa parte y multiplíquenla por 50. Eso es lo que verán en Doctor Strange”.

Poderes cósmicos fenomenales 

Creado por Stan Lee y Steve Ditko, Doctor Strange apareció por primera vez en 1963 como parte de la antología de cómics Strange Tales. A partir de entonces, ha protagonizado distintas versiones, aunque todas ellas cuentan la misma historia de origen que es retomada por la película: Stephen Strange es un exitoso y algo misántropo neurocirujano de Manhattan, quien pierde la óptima funcionalidad de sus manos tras sufrir un accidente. Desesperado, emprende una búsqueda espiritual al oriente que lo lleva a descubrir la existencia de hechiceros que nos protegen de otras dimensiones, apoyado por las enseñanzas del Antiguo, su sabio mentor… o mentora, en este caso, ya que es encarnada por la actriz Tilda Swinton.

La magia, la mística, las proyecciones astrales, los hechizos, los amuletos y las enormes capas rojas de mago, que se vuelven parte fundamental de su mundo, parecerían en primera instancia demasiado extravagantes y fantasiosas para un MCU en el que hasta los poderes de alguien como Scarlet Witch (quien es, literalmente, una bruja) han sido explicados a base de experimentos y con términos de aires científicos, como “energía cósmica”. Daría la impresión, pues, de que no hay lugar en este universo de Tony Starks racionalistas para el Doctor Strange, quien en los cómics suele llegar, invocar hechizos aparatosos sin mucho esfuerzo, y salvar el día tan rápido y sencillo como decir ¡presto! ¿Cómo encajar a alguien así en el MCU? 

“Ese poder sin límites que tiene en los cómics es parte de lo que lo hacía divertido cuando lo leía de chico y por lo cual me identifiqué con él”, nos dice el director Scott Derrickson, elegido de entre varios aspirantes para llevar a este superhéroe a la pantalla grande. “Pero cuando llega el momento de hacer una película, tienes que crear reglas y ciertas limitaciones y enraizarlo en la realidad. Creo que esa visión me hizo conseguir este trabajo. Me esforcé mucho para obtenerlo, no fue como que me lo ofrecieron desde un inicio (ríe)”. Según Derrickson, fue su deseo de anclar lo fantástico a la realidad lo que lo destacó de otros realizadores, así como su plan de crear experiencias en otras dimensiones relacionables. “No son tan abiertas como las ves en los cómics. Tuvimos que decidir cuáles eran las habilidades específicas de los hechiceros, qué pueden o no hacer y tenía que haber lógica interna, comunicada a la audiencia sin convertirse en una orgía de explicaciones. Creo que lo logramos”.

Conocido por películas de terror como El exorcismo de Emily Rose, Líbranos del mal y Siniestro, Derrickson parece ser, a simple vista, la persona incorrecta a la hora de pensar en un director para un blockbuster de superhéroes. Sin embargo, ya establecimos que en el mundo de Doctor Strange nada es lo que parece: “Si ves su trabajo, todas sus películas tienen un pie en lo real y otro en lo sobrenatural, y esa mezcla es la que queríamos”, nos explica Feige. La presencia de Derrickson, además, dibuja nuevamente una paralela con Guardianes de la galaxia, una propiedad de Marvel que llegó a la pantalla grande de manos de otro outsider: James Gunn, quien tampoco era la opción obvia, pero cuya sensibilidad alternativa, por decirlo de alguna forma, resultó en uno de los mayores éxitos del cine de superhéroes. 

Derrickson podría lograr algo parecido –sobre todo ahora que se anunció que Dan Harmon (Comunity) le escribió escenas adicionales–, pero su meta por lo pronto consiste sólo en hacerle justicia al mundo de este héroe trágico, a quien ve como un puente solitario entre dimensiones y quien, por si fuera poco, cuenta con muchas caras a lo largo de la película. De hecho, de acuerdo con Feige, Strange sufre la transformación más grande y brusca que se haya visto en un personaje de Marvel dentro de una historia de origen. “Ni siquiera Tony Stark cambia tanto, a pesar de su decisión de dejar la venta de armas cuando se convierte en Iron Man”, señala Feige. Por ello, se necesitaba a un actor que pudiera transitar con mano firme un arco tan extremo, sólo equivalente a algo tan radical como ver a Dr. House convertirse lentamente en Buda. Al platicar con Feige, nos dimos cuenta de que, en realidad, no hubo ninguna búsqueda o casting, a pesar de que el “radio pasillo” de los rumores en Internet mencionaba desde a Joaquin Phoenix, hasta a Jake Gyllenhaal como posibles indicados para portar la capa. Sin embargo, tanto el productor como el director sabían que querían a Benedict desde el inicio y, al enterarse de que el actor inglés también estaba interesado, hicieron lo que Marvel nunca había hecho por absolutamente nadie: mover considerablemente su agenda de producción para coincidir con la disponibilidad de Cumberbatch. 

El actor, nominado al Oscar en 2015 por su interpretación de Alan Turing en Codigo enigma, está acostumbrado a encarnar la inteligencia misma, a través de personajes brillantes y un poco torpes a nivel social, que van desde Julian Assange en El quinto poder, hasta un moderno Sherlock Holmes, el papel que lo ha lanzado a la popularidad masiva. Sin embargo, ésta es la primera vez que uno de sus genios inadaptados decide dejar atrás su lógica para encontrar su humanidad en lo aparentemente ilógico.


La sabiduría es una mujer
El ensayo ha terminado y ahora Benedict practica otra escena, en la que se pueden apreciar las modificaciones principales que la película hará con respecto a los cómics: la presentación de un Doctor Strange más físico y el cambio de género del personaje del Antiguo, quien originalmente es un anciano tibetano. Cumberbatch se encuentra otra vez entrenando en el patio del templo junto con otros novatos. De pronto, Tilda Swinton entra vestida en largas túnicas y con la cabeza rapada, luciendo completamente etérea. Separa a Strange de los otros para hablar con él a solas. “Silencia tu ego y tu poder surgirá. Tu intelecto te ha traído hasta aquí pero no te llevará más lejos”, le dice. Alguien grita corte. Tilda hace un bailecito de celebración que saca las risas de todos. 

La producción recibió muchas críticas por la selección de Swinton como la legendaria mentora de Strange (el famoso whitewashing); sin embargo, lo cierto es que batallaron bastante para dar con el perfil adecuado, ya que en inglés es The Ancient One, título que podría llevar tanto un hombre como una mujer: “Queríamos ser fieles al material original pero esto representaba un reto, pues el cómic, que data de los años 60, presentaba lo que era prácticamente un estereotipo racial”, nos revela Derrickson. “Llegamos a la conclusión de que, en el caso de este personaje, lo más efectivo era intercambiar la diversidad racial por la de género. Y fue mi idea ir con Tilda, pues hay algo muy trascendental en ella que captura esa cualidad de otro mundo. Además de que la idea de tener un personaje femenino fuerte en el MCU, que no fuera precisamente el sueño de un adolescente, era muy atractiva”. A ella se unieron poco después Rachel McAdams, como Christine Palmer, la doctora colega e interés romántico de Strange; Chiwetel Ejiofor como el ya mencionado Baron Karl Mordo (quien suele ser un némesis del doctor pero que aquí parece algo ambivalente) ; y Mads Mikkelsen, quien encarna a Kaecilius, el villano principal.

La fidelidad a los cómics estará principalmente en los props (los fans podrán ver objetos como el Ojo de Agamotto, el amuleto de Strange), los escenarios (destaca el Sanctum Sanctorum, la guarida neoyorquina del doctor), pero, sobre todo, en los visuales, que plasmarán las diversas dimensiones en todo su esplendor y psicodelia: “Ditko fue un visionario. Estuvimos diseñando y luego veíamos los cómics y pensábamos: ‘Dios, no estamos siendo tan audaces como ellos’, así que tiramos la casa por la ventana”, nos confiesa el director. Formado por los mejores artistas conceptuales de la industria, el equipo de diseño de producción no sólo logró recrear las calles de Nepal en un estudio, también se inspiró en corrientes artísticas como el expresionismo ruso para crear los mundos que romperán con toda lógica.

Parece ser que Doctor Strange está a punto de llevar la acción superheroica a lugares sin precedentes en el MCU. Quizá debamos ponernos a estudiar propuestas científicas como la teoría de cuerdas, que habla de otras dimensiones… o quizás es tiempo de hacerle caso al Antiguo, dejar de querer entenderlo todo y disfrutar de la explosión sensorial de este extraño superhéroe.

Autor

Jessica Oliva

Periodista, editora en Cine PREMIERE y bailarina frustrada en sus ratos libres. Gustosa del cine, la literatura, el tango, los datos inútiles y de la oportunidad de desvelarse haciendo lo que sea.

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