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España fuera de la carrera por el Oscar, Italia también y gana fuerza Israel (cuyo Ejército sigue masacrando palestinos)

COLUMNA LaMadrePatria

Por: Jaime Iglesias

15 / 01 / 2009

España fuera de la carrera por el Oscar, Italia también y gana fuerza Israel (cuyo Ejército sigue masacrando palestinos)

Como parece que aquellos posts cuyo contenido trasciende los límites de lo estrictamente cinematográfico no despiertan mucho interés en los lectores de este blog y mi afán por polemizar es recibido con indiferencia (a falta de argumentos a favor o en contra mejor callar), vuelvo al territorio del puro cine para hablarles de porqué la Academia hollywoodiense se ha mostrado tan displicente con Los girasoles ciegos (candidata española al Oscar al mejor film de habla no inglesa) como ustedes, mis queridos lectores, hacia el tema del genocidio palestino sobre el que versó mi anterior post
Era previsible que ignoraran Los girasoles ciegos ¿por qué? Bueno, si han leído las referencias que publiqué al respecto tanto en la edición impresa de CinePremiere como en el artículo con el que despaché en este mismo blog las nominaciones a los Premios Goya, ya conocen mi opinión sobre este largometraje y, en esta ocasión, parece que la opinión de los académicos gringos va pareja a la de un servidor de ustedes. Se trata de una película rancia que participa de la retórica de la evidencia apoyándose en ella para que nadie ose cuestionar el trabajo de quienes participaron en el film.
Hablar mal de Los girasoles ciegos, es hablar bien del franquismo, a lo que parece, dada la airada respuesta que su director, José Luís Cuerda dio a una compañera de El mundo cuando ésta le inquirió sobre la necesidad de hacer “otra película de la Guerra Civil”.
En honor al cineasta, he de decir, sin embargo, que resulta cabreante ese empeño que parece gravitar sobre determinados ambientes intelectuales de nuestro país por conseguir que pasemos página ignorando nuestra Historia más reciente. No tendría que ser objeto de debate el que a un director de cine se le antojara hacer un largometraje ambientado en la Guerra Civil como no habría de serlo el rodar un western. Yo no me imagino a ningún periodista norteamericano inquiriendo a un cineasta de su país: ¿otra vez una del Oeste?  El problema no es el qué, si no el cómo y ahí es donde debemos enmendarle la plana a José Luís Cuerda.
Los girasoles ciegos huele a cosa ya vista, a una peli de buenos y malos, de represaliados y represores, de vencedores y vencidos. A un lado la Iglesia Católica y los jerarcas del Régimen, al otro los que habiendo perdido la Guerra sintieron como se les arrebataba su dignidad y no tuvieron a bien hacer otra cosa que ocultar su propio ser por temor a que se les arrebatase también su existencia. Una tragedia íntima expuesta en sordina que habría dado para un buen largometraje si su director no hubiera caído en la tentación de establecer como punto de llegada lo que no es sino punto de partida de la narración, ahorrándose el tener que dotar de verosimilitud a unos personajes cuyos actos y motivaciones se sobreentienden de acuerdo a sus rasgos identitarios, personajes, pues, a un paso de la caricatura.
Y es esa artificiosidad la que condena a la película, Jose Luis Cuerda se defiende aduciendo que la realidad de aquellos años se ajusta a lo por él expuesto en el film, obviando que lo verdaderamente importante en cualquier narración de hechos es que lo que en ella se cuenta resulte verosímil mas allá de si es verdadero. Y difícilmente se alcanza verosimilitud a partir de una estereotipización tan aguda como la que padecen los personajes que pululan por esta historia.
Más allá de su ausencia entre las precandidatas al Oscar, llama la atención la de la italiana Gomorra, auténtica favorita hasta hace nada cuya osadía formal y escabroso contenido bien podrían haber confundido a una Academia para la que el término Mafia aparece asociado al de glamour y no a aberrantes figuras del extrarradio urbano.
Eliminada Gomorra y con permiso de esa joya francesa titulada Entre les murs, la gran favorita pasa a ser la israelí Vals con Bashir, insólito documental de animación que ya sorprendió en el pasado Festival de Cannes y acaba de hacerse con el Globo de Oro.
¿Qué por qué es la favorita? Léanse mi anterior post y comprenderán que la mala conciencia que nos asalta en Occidente ante los plenos poderes que en su día otorgamos al Estado de Israel para perpetrar la utopía nacionalsocialista de la que ellos mismos fueron victimas años ha, comienza a instalarse en algunos cineastas, incluso en algunos cineastas israelíes como es el caso de Ari Folman, director de esa maravilla que es Vals con Bashir donde rememora, con dolor, su propia experiencia como soldado en las matanzas perpetradas por el Ejército israelí, en 1982, en los campos de refugiados de Chatila y Sabra (Líbano). Hoy como ayer.

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