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Por: César Albarrán Torres

31 / 12 / 1969
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Grandes perdedores del Oscar

Alfred Hitchcock, Peter O'Toole y Stanley Kubrick entre los grandes ignorados por la Academia. ¿Para ti cuáles son las peores injusticias?

A pesar de haber dirigido clásicos como Vértigo (aquí está con Kim Novak), Hitchcock nunca ganó como Mejor director.

Por Mateo Sancho Cardiel

Redacción Internacional, 19 feb (EFE).- Muchos artistas y películas con Oscar han quedado relegados al olvido con el tiempo, igual que muchos grandes mitos y películas clásicas del cine no han necesitado la estatuilla dorada para pasar a la Historia.

Clarence Brown entre los directores y Peter O'Toole entre los intérpretes se llevan la palma de derrotas con seis y ocho respectivamente, pero cerca de ellos quedan leyendas como Alfred Hitchcock, Federico Fellini, Richard Burton, Deborah Kerr, Kate Winslet –a la espera de romper el maleficio el domingo– y Glenn Close.

El color púrpura tuvo once nominaciones y no se llevó ninguna estatuilla.

Entre las películas, las grandes derrotadas fueron El color púrpura (1985) de Steven Spielberg, y The Turning Point (1977), de Herbert Ross, que no rentabilizaron ninguna de sus once candidaturas.

Spielberg se sintió derrotado, no obstante, en el anuncio de las nominaciones, cuando su nombre no figuraba entre los cinco directores finalistas. "Estoy seguro de que el sobre con mi nombre se escurrió", diría.

La película de Ross, en cambio, parece que quedó relegada con justicia: a excepción de los fans de Mikhail Baryshnikov, pocos se acuerdan de ella.

Tampoco dice mucho al público Clarence Brown, pero en los años 30, títulos como Romance y Anna Christie -ambas protagonizadas por otra gran perdedora, Greta Garbo– definieron el melodrama y lo llevaron a las puertas del Oscar seis veces.

Por eso, siempre se cita como gran perdedor entre los directores a Alfred Hitchcock: Rebecca (1940), su primer filme norteamericano, fue la Mejor película del año, pero John Ford fue elegido mejor director por Las uvas de la ira.

Perdió en 1944 con Lifeboat, en 1945 con Spellbound, en 1954 con La ventana indiscreta y en 1960 con Psicosis. Dos veces se lo arrebató Billy Wilder, pero la Academia le daría en 1968 el premio honorífico Irving Thalberg.

Hitchcock, nacido en Londres, obtuvo la nacionalidad estadounidense. Pero también de la Europa no continental se importaron los actores más "perdedores": un irlandés, Peter O'Toole, y un galés, Richard Burton, compartieron, además de borracheras, récord de siete derrotas en la categoría de actores, en dos ocasiones –en 1964 y 1970– juntos.

El legendario Lawrence de Arabia (1962), al anunciarse su Oscar honorífico, quiso recharzarlo arguyendo que todavía podía conseguirlo en competición. Y así, se desmarcó en 2006 con una octava candidatura por su sensible interpretación en Venus. Tampoco ganó.

 

Richard Burton con Elizabeth Taylor en ¿Quién teme a Virgina Woolf? Burton nunca ganó el Oscar.


En Becket (1964), otro de sus clásicos, compartía protagonismo y nominación con Burton para un premio que se llevó Rex Harrison por Mi bella dama. El galés nunca ganó, a pesar de títulos como ¿Quién teme a Virigia Woolf? (1966) o The Spy Who Came in from the Cold (1965).

Entre las actrices, una gran secundaria del cine, Thelma Ritter, y la exquisitez escocesa de Deborah Kerr, acumularon seis derrotas.

Kerr fue víctima de la vena más sentimental de los académicos: en 1956 era favorita por The King and I hasta que Ingrid Bergman enmendó su "adulterio a la italiana" con Roberto Rossellini y ganó por Anastasia.

En 1960, cuando parecía que a la sexta iría la vencida por su interpretación The Sundowners, Liz Taylor tuvo que ser rescatada -traqueotomía incluida- del umbral de la muerte y acabó venciendo por Butterfield 8, película carente de interés en palabras de su propia protagonista.

Este lado más "humano" del Oscar remató, además, el cuadro depresivo de Judy Garland, favorita por A Star is Born en 1954, pero vencida por la idea de dar a Grace Kelly un Óscar como dote antes de su boda real monegasca.

Si se suman candidaturas en diferentes categorías, Federico Fellini sería un clásico ninguneando: doce veces optó a un Oscar como guionista o director, yéndose siempre de vacío.

Y, por contra, hay grandes figuras del cine que, aunque sí han recibido un Óscar, fue por disciplinas inesperadas.

Chaplin lo ganó en 1973 por la composición musical de Candilejas –la película era de 1952– y Kubrick, pese a sus doce nominaciones entre productor, director y guionista, se hizo con la estatuilla por los efectos especiales de 2001: Odisea del espacio (1968).

Pero es Kevin O'Connell, aunque desconocido, el que tiene el récord de derrotas: especialista en efectos de sonido de casi todas las últimas producciones de Jerry Bruckheimer, acumula 20 nominaciones sin cristalizar.

Ese terreno parecía, hasta hace poco, coto privado de los músicos que, al doblar nominaciones por canción y música –durante unos años se separaba drama y comedia–, tenía a Alex North y Randy Newman como perdedores profesionales.

El primero, que introdujo el jazz en las bandas sonoras y compuso la inolvidable "Unchained Melody", vio pasar 15 Oscares antes sus ojos.

Newman, por su parte, ganó a la decimosexta por la composición del tema principal de Monsters Inc. (2001). Consciente de que no era su mejor trabajo, exclamó al recoger el Oscar: "No quiero su compasión". EFE

msc/dm

Autor

César Albarrán Torres

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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