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CinePREMIERE

Por: César Albarrán Torres

31 / 12 / 1969
entrevista

Gus Van Sant, Emile Hirsch y James Franco

Un mensaje de tolerancia que sobrevive en la pantalla grande.

Por Vera Anderson / Corresponsal Hollywood

Gus Van Sant armó un maravilloso equipo para Milk, un hombre, una revolución, una esperanza. Detrás de la actuación ganadora del Oscar de Sean Penn, el cast de soporte estuvo perfectamente armado. Emile Hirsch y James Franco nos dan sus declaraciones tras haber participado en la cinta, mientras que el director señala las dificultades que tiene levantar un proyecto no comercial pero comprometido socialmente.

Emile Hirsch: En buen camino

¿Ya conocías la historia antes de leer el guión?
No, no sabía nada de Harvey Milk. No es como que te lo enseñan en la escuela, y es una historia tan rica. Te das cuenta de la importancia que tiene, cuando ves que Milk y sus compañeros estaban luchando por lo que en realidad eran derechos civiles. Tal vez se les etiquetó como luchadores de los derechos homosexuales, pero el mensaje de Milk es para todos y yo conecté mucho con eso. Me pareció una historia muy inclusiva, no se trataba de excluir a la gente, era un mensaje sobre la inclusión.

Y tú tuviste chance de conocer al hombre verdadero que ibas a interpretar, ¿qué tal fue esa experiencia?
Yo interpreto a Cleve Jones y conocerlo fue genial. En el guión parece un poco chistoso, pero en vida real es muy, muy divertido y tiene un ingenio muy rápido. Como actor, al poder ir a San Francisco con él, visitar los lugares donde creció y donde vivió, conocer a la gente que conoció y entender su perspectiva, me sentí un poco consentido. Ninguno de los otros tuvieron la oportunidad de conocer a las personas reales que interpretarían. Me proporcionó una gran introspección. Y su dedicación hacia el activismo es muy inspiradora.

¿Cuál crees que sea el impacto de esta cinta sobre la gente de tu generación, nacidos después del movimiento de derechos civiles?
Creo que el 99.99% de los jóvenes hoy en día no tienen la menor idea de quién fue Harvey Milk, o por lo menos no sabían hasta antes de la temporada de premios y todo lo que se ha hablado de la cinta. Pero aún siendo de hace 30 años, Harvey todavía es muy relevante hacia la sociedad moderna, y quizá más que nunca. Esta cinta es una maravillosa introducción hacia alguien que peleó por cosas nobles como derechos civiles, derechos homosexuales, derechos para minorías. Sólo tienen que ver la cinta.

¿Qué tan activista eres tú?

Al involucrarte con una historia así, no puedes evitar el sentirte inspirado. Nunca tuve que trabajar mucho para encontrar el entusiasmo para la cinta o para una escena. Pero sobre activismo como tal, una cosa que sí hice, fue ir al Congo el verano pasado. Gracias a Camino salvaje y la asociación de Chris McCandless con Oxfam, me invitaron a ir a ver la situación de primera mano. Debo admitir que hubo momentos en que sí me dio mucho miedo, pero también fue increíble e informativo. Creo que es algo que nunca hubiera hecho de no estar involucrado en Milk o en Camino salvaje con Sean. Creo que estas dos cintas me han informado mucho sobre quién soy hoy.

Hablando de quién eres, ¿qué tal estuvo tener que usar esa peluca de afro todo el día como Cleve Jones?
Antes que nada, mi amiga, ese era mi pelo de verdad. Lo tuve que enchinar cada mañana y luego sentarme con la gran secadora un rato. Pero valió la pena, ese look me transformó de verdad y sentía como que me convertía en alguien más completamente y eso me liberó muchísimo. Me divertí mucho en ese papel.
 

James Franco: Besos que (no) matan

¿Qué tan retador fue besarte con Sean Penn?
Normalmente no me preparo mucho para escenas románticas o de besos, independientemente de si es con una mujer o un hombre. En algún punto durante los ensayos, alguien sugirió que Sean y yo nos fuéramos a vivir juntos en el set del departamento para hacernos sentir como una pareja de verdad, pero eso nunca sucedió. Conozco a Sean desde hace como cinco o seis años y creo, aunque no es muy necesario repetirlo, que es uno de los mejores y cualquier actor joven que sepa lo mínimo de actuación lo admira y definitivamente yo también lo hago. Y no fue muy difícil transferir esos sentimientos de admiración hacia sentimientos amorosos para una escena.

Claro, pero una cosa es admirar a alguien, a un miembro de tu mismo sexo cuando eres heterosexual, y otra muy diferente es besarte con él frente a la cámara. Se veía muy real, ¿fue extraño, se reían después de cada escena?
Claro, bromeábamos diciendo cosas como: “¿Qué tal esos Raiders?” Pero tampoco hablábamos tanto al respecto. Y sobre hacerlo que se viera real, en realidad hay una historia chistosa. Mientras filmamos, o justo antes de filmar, había una exhibición en el Museo de Arte Moderno de San Francisco de Douglas Gordon, y llevaba un nombre tipo “Todo arriba hasta ahora”, era una recolección de sus piezas en video. Había una de dos jóvenes, un hombre y una mujer, besándose por tres minutos. Gus vio esto junto a su cinefotógrafo Harris Savides, y le preguntó: “Wow, ese beso se ve muy real. ¿Cómo hacemos eso? ¿Cómo le hacemos para que nuestros besos no se vean falsos como en muchas películas? ¿Qué hacemos?”. Y Harris le dijo que el artista seguramente sólo se encontró a esta pareja besándose y los filmó. Así que Gus fue a conocer al artista y le preguntó, pero Douglas le contestó: “No, contraté a dos actores. Ellos no se conocían y los tuve besándose por 12 horas, lo filmé y terminé cortándolo a sólo tres minutos”. Entonces Gus nos contó esa historia y nos dijo: “Voy a ponerlos a ti y a Sean a besarse por mucho tiempo, horas y horas, y a ver qué sale”. Te podrás imaginar nuestra reacción, pero no, no nos besamos por doce horas. Fue más como un minuto, que no suena como tanto, pero lo es, es mucho tiempo cuando estás sentado en público en la calle, en la calle Castro, con unas 300 personas viendo. Pero te empiezas a clavar, y luego de como 30 segundos de besarse, como que ya no piensas en nada más. Sabes que esto está sucediendo y no puedes imaginar otra cosa. Sólo hice lo mejor que pude. Y después, recuerdo que Cleve Jones y los demás se acercaron y nos felicitaron mucho. Disculpa que haya sido tan larga mi respuesta, pero es la pregunta número uno que me hacen. Si interpretara a un asesino y acuchillara a Sean 36 veces, a nadie le llamaría la atención, pero todos encuentran a dos hombres besándose muy escandaloso. La gente se comporta de formas muy extrañas con el sexo en el cine, especialmente en Estados Unidos.

Gus Van Sant: Entre lo comercial y lo indie

Muchas de tus cintas tienen una cierta conciencia social, ¿cuándo empezó eso para ti?
Realmente no sé. Crecí en una comunidad de alta media clase, sobre todo protestante, en Connecticut. Pero vivimos en muchos lugares y tal vez el tener que absorber tantas comunidades y estar conciente de las diferencias entre cada una, me hizo darme cuenta y abrir los ojos hacia la observación social. Pero también veo mucha preocupación por la familia como una constante, o tema central de mis cintas. Tal vez no en el sentido tradicional de la familia, pero las relaciones de grupos nuevos de personas que tal vez no sean familiares naturales, pero lo son en el sentido de amigos que dependen el uno del otro.

Desde los días de Harvey Milk, ¿qué tanto crees que hemos avanzado en términos de conciencia sobre derechos humanos?
Es un proceso que continúa, ¿no? Creo que la interfaz para la aceptación de los derechos humanos, de los derechos homosexuales, tuvieron su inicio en la última parte de los 60 y principios de los 70. La propuesta 6 fue una medida muy severa que le quitaría el trabajo a cualquier homosexual que trabajara como maestro o maestra. Donde vivo, en Oregon, en 1991 tuvimos una medida similar, la propuesta 9, que era aún más severa y que incluía no sólo a maestros, sino a todos los trabajadores del estado. Así que aunque sí ha habido mucho progreso, aún hay muchas cosas sobre las cuales trabajar. Mira el debate sobre la propuesta 8 este año, la cual convertía a los homosexuales en personas de miedo y peligrosas. Es horrible. El conservadurismo no ha cambiado, todavía hay mucho qué pelear.

¿Crees que películas como Milk ayuden a esa pelea?

Creo que la cinta puede funcionar como una propuesta política. Puede servir como una declaración política. Funciona como una declaración de derechos humanos, de los derechos de los homosexuales. Pero también funciona como un drama humano.

¿Es difícil escoger hacer cintas donde el material no es tan comercial? ¿Te pesa el lado de negocios de todo?
Probablemente menos que a otros directores de Hollywood. Siempre he creído, y tal vez erróneamente, que si la historia es verdaderamente buena, se va a vender por sí sola, y eso no siempre es cierto. La recepción que tenga el público de la cinta también es afectada por la forma en que presentes la historia y lo positivo que la muestres. Siempre intento poner en tela de juicio la convención de que si haces una cinta sobre un tema popular, la cinta tiene una oportunidad de ser popular. Me gusta retar esa convención y no porque crea que yo tengo la respuesta hacia convertir a una historia poco popular en algo exitoso, pero seguido me voy en esa dirección. En esta ocasión, creo que ése no es caso. En ésta, yo escogí una historia que tal vez tenga algunos retos, pero es una parte increíble de la historia humana, es muy eléctrica en la pantalla y tiene un potencial inmenso de ser accesible para el público. Pero sí es un juego interesante que se juega en Hollywood. Pienso en eso de vez en cuando, pero no es una de mis preocupaciones.
 

 

Autor

César Albarrán Torres

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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