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Johnny Depp: un Robin Hood moderno

COLUMNA Hollywood Boulevard

Por: Vera Anderson

06 / 07 / 2009

Johnny Depp: un Robin Hood moderno

Entrevista con el sexy asaltabancos de Enemigos públicos.

Por Vera Anderson / Corresponsal Hollywood

Uno de los actores más multifacéticos de su generación, y que ha sabido balancear su carrera entre el cine de autor y los grandes blockbusters. Ahora aparece en Enemigos públicos, de Michael Mann, en donde interpreta a un asaltabancos en la época de la Gran Depresión.

¿Cuánto sabías de John Dillinger antes de la película?
Siempre me fascinó. Creo que al igual que el Capitán Jack, John Dillinger fue una especie de rockstar, a su manera, claro. En 1932 o 33, cuando los bancos eran el enemigo, cuando el gobierno estaba haciendo unas cosas rarísimas y criminales, Dillinger se convirtió casi en el héroe popular de la era. Extraño, pero desde como los diez años recuerdo que su figura me interesaba mucho, casi lo mismo que gente como Charlie Chaplin o Buster Keaton. Al final, creo que tiene que ver con una conexión a mi familia y a donde crecí. Mi abuelo, que era muy cercano a mí, solía llevar licor a algunos condados secos, como en la película Thunder Road con Robert Mitchum. Y mi padrastro también fue un poco así, él pasó un tiempo en la prisión donde filmamos parte de la cinta. De hecho, me topé con algunos de sus archivos durante mi investigación.

¿Ya sabías de su pasado? ¿Eso influenció tu actuación en la cinta?
Sí, sabía, pero aún así fue una gran inspiración. Recuerdo que él solía referirse al tiempo que pasó en prisión como “la universidad”. Siempre decía, “cuando estaba en la universidad”… Ya después, más grande, aprendí a qué se refería en realidad. Así que el estar ahí, en esa locación, fue muy importante para mí. Como una forma de acercarme más a él. Él murió hace ya muchos años, pero estoy muy orgulloso de él. Hizo lo que tuvo que hacer y fue una gran inspiración para mi interpretación de Dillinger. Él y mi abuelo, sí.

Tuvieron oportunidad de filmar en muchas de las locaciones reales porque están muy bien cuidadas, ¿qué tanto ayudó eso?

Fue todo. El tener disponible ese estímulo, la idea de que puedes poner el rostro en exactamente el mismo lugar donde John Dillinger respiró por última vez, los últimos segundos de su existencia… es un gran regalo. Te da tu interpretación. Inclusive el ir a la cárcel Crown Point y escapar por cada una de las puertas por las que él pasó, es una situación perfecta para un actor. Y de alguna forma, Michael (Mann, director) consiguió una maleta con cosas de Little Bohemia y luego fuimos al museo Dillinger y me probé los pantalones que traía puestos cuando lo mataron.

Se habla mucho de su carisma y de lo romántico que podía ser cuando se enamoraba, pero también era un criminal muy duro. ¿Crees que lo estamos glorificando demasiado a veces?

No lo creo. De entrada, realmente nunca se ha comprobado que fuera un asesino. Hay un incidente en que estaba saliendo de un banco, un policía le disparó en el hombro un par de veces, y algunos testigos dicen que Dillinger se volteó, le dijo “Tú te lo buscaste”, y le disparó. Esa fue la única vez en que fue acusado de matar a alguien. Por supuesto, sabemos que la historia ha sido cambiada y modificada un poco en todas direcciones a través de los años, porque se volvió una leyenda, así que realmente no sabemos. Digo, en una situación así, si tienes una pistola en la mano, definitivamente estás preparado para matar, claro. Pero no creo que estuviera en su corazón. Creo que era un tipo normal que fue al colegio de criminales, ¿me explico? Diez años de prisión que lo convirtieron en un criminal de verdad. Sin embargo, en el fondo, creo que era un tipo con quien a todos nos hubiera gustado convivir.

Dillinger comenzó su carrera criminal a los doce. ¿Tú qué hacías a esa edad?
Esa fue una edad mágica para mí, porque fue cuando descubrí la guitarra. No recuerdo mucho más después, no me acuerdo de la pubertad ni de nada.  Sólo me encerré en mi cuarto a los doce y salí a los 15 –ríe–. Irónicamente, tenía como 15 cuando mi padrastro entró en mi vida.

Dillinger una vez dijo: “No fumo, tomo muy poco y supongo que el único hábito malo que tengo es robar bancos”. ¿Cuál es tu hábito malo?
Uy… no sé. Ya no fumo, desde hace un buen tiempo, de hecho. Debo desarrollar un hábito malo –ríe–. Trabajaré en eso y te digo después.

Johnny Depp: a modern day Robin Hood

How much did you know about John Dillinger before this film?

I was always fascinated with him. I think John Dillinger in his own way, in the same way as Captain Jack, was kind of a rock and roll star, you know. In 1932 or ’33 when the banks were the enemy, when the government was doing things that were as twisted as the criminals, Dillinger became a kind of folk hero of that era. Oddly I was already fascinated with him as a child, I can remember being about 10 years old and having the same adoration for him as I had for Charlie Chaplin and Buster Keaton. Ultimately I think it has to do with some sort of inherent connection with my family, my upbringing. My grandfather, who I was very close to when I was a kid, had run moonshine in dry counties – like in the movie THUNDER ROAD with Robert Mitchum. And my stepfather had been a bit of a rogue as well. He’s spent some time in Statesville prison where we ended up shooting part of the film. I actually came across some of his prison records while doing research for the film.

Did you know about his past, and did your relationship with him influence your performance?

 Yes, I knew about his past, and nonetheless he was an inspiration to me. I remember to him referring to it as ‘college’ when I was growing up, you know he’d say, “When I was in college…” And then I got older he said that college was Statesville prison. So it was huge for me being in that location, to be able to get that much closer to him. He passed on a bunch of years ago, but I’m proud of him. He did what he had to do, and he was a great inspiration for my performance as Dillinger. Him and my grandfather, yeah.

Because they’ve all been preserved so well, you had the rare opportunity to actually be allowed to shoot in many of the other real locations – how helpful was that?

It was everything, that available sort of stimulus, the idea that you can put your face down where John Dillinger took his last breath, the final seconds of his existence – it’s a great gift. It hands you your performance. Even ging to Crown Point jail and escaping from every single door that he went through, it’s a perfect situation for an actor. And Michael [Mann] had somehow gotten hold of a suitcase of things from Little Bohemia, and then he and I went to the Dillinger museum and I tried on the pants that he was wearing when he was killed.

There’s a lot of talk about how charismatic he was, and what a romantic once he fell in love, but he was also a hardened criminal - so do you think we’re sugar coating the guy a little bit here?

I don’t think so. First of all it was never actually proven that he was a killer. There was one incident where he possibly walked out of a bank, a cop shot him in the shoulder a couple of times, and some witness said Dillinger turned on him and said, “You asked for it,” and blasted him. That’s the only incident, the only time he was accused of killing anyone. Of course we know history has all been fudged a little bit in one direction or another over the years, because he became such a legend, so we don’t really know. I mean, in a situation like that if you’re holding a gun you’re undoubtedly prepared to use it so yes, he was prepared to kill. But I don’t think it was in his heart. I think he was a normal guy who went to criminal school, you know – ten years of prison that turned him into a real criminal. But truly deep down inside I believe he was probably someone we’d all like to hang out with.  

Dillinger started his criminal life at the age of 12. What were you up to at that age?

12 was a magical moment for me because it was the age when I discovered the guitar. And I don’t remember anything afterwards, I completely don’t remember puberty, not anything else at all. I just locked myself in a room and played the guitar at 12, and (laughing) I think I came back out of that room at about 15. Ironically I was about 15 when my step-father came into my life.

Dillinger once said, “I don’t smoke, I drink very little and I guess the only bad habit I have is robbing banks.” What’s your bad habit?

Oh God, I don’t know. I don’t smoke any more, for a long time now. God, I must develop a bad habit. (laughing) I’ll work on one and get back to you.

 

Vera Anderson

Es escritora, fotógrafa, cineasta y vive en Hollywood con su esposo y su traviesa cachorrita Airedale. Promete estar más activa en Twitter y espera que el guión que escribió con su hermano se convierta en película.

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