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La banda sonora de nuestras vidas huérfana: adiós a Antonio Vega

COLUMNA LaMadrePatria

Por: Jaime Iglesias

13 / 05 / 2009

La banda sonora de nuestras vidas huérfana: adiós a Antonio Vega

Sé que este es un blog de cine, pero personalmente me cuesta dejar cerradas las puerta de mi alma y de mi escritura a cualquier posible infiltración llegada de otros ámbitos. Por eso hoy voy a hablarles de música, o mejor dicho, de la falta de música, del vacío, eterno, irremplazable que ha dejado en la banda sonora de nuestras vidas la noticia del fallecimiento de Antonio Vega ayer martes a la edad de 51 años.
 
De todas las noticias difundidas a lo largo de los últimos veinte años acaso sea ésta una de las menos sorprendentes si nos atenemos a que en una fecha tan temprana como 1993 cuando el músico únicamente contaba con 36 años, ya se editó un doble disco de homenaje, una de esas grabaciones destinadas a honrar la memoria de los muertos, bajo un título que el propio Antonio siempre repudió: “Ese chico triste y solitario”.
 
Más que triste, melancólico, y más que solitario, íntimo. Acaso sean estos dos adjetivos los que mejor definan las composiciones de uno de los músicos de referencia de aquellos años de efervescencia creativa que fueron los primeros 80 en España. Al frente de su grupo Nacha Pop, Antonio Vega impuso la introspección en el pop español a través de temas tan archiconocidos como La chica de ayer que desde hace casi tres décadas clausura las madrugadas de El Penta, mítico local en el corazón de Malasaña que aparece citado en el tema y es de los pocos que sobreviven de aquellos devastadores años de esplendor.
 
Luego vino su carrera en solitario y su decadencia física que durante años alimentó todo tipo de rumores: que si tenía Antonio tenía el SIDA, que si jamás pudo superar su adicción a la heroína... Cuando en 2007 se volvió a juntar con su primo Nacho García Vega para resucitar la vieja banda, clausurada oficialmente en 1988, su aspecto famélico y consumido (como Edith Piaf a sus 49 aparentaba 70) nos hizo temer a muchos un desenlace inevitable, más aún tras haber conocido el fallecimiento de su compañera tan sólo tres años antes (musa de su disco 3.000 noches con Marga). Pero Antonio Vega siempre fue un superviviente y su lucidez intelectual compensaba sobradamente la decadencia de un físico sobre cuyo estado, al fin y al cabo, sólo él era responsable.
 
De ahí que prescindiendo de juicios morales (me asquean) me convenzo para disfrutar de su música (de la que nunca fui un fan de hueso colorado, lo confieso), pero que inevitablemente forma parte de mi bagaje existencial, de mis noches de juventud, de mis sueños pasados y de mi actual ser. Y como quiera que lo que más me gusta de mantener este blog es compartir con ustedes, ahí les dejo el audio de tres temas de Antonio Vega. El inevitable La chica de ayer (1980) de su primer disco con Nacha Pop, el hermoso El sitio de mi recreo (1993) de su consagración en solitario y, sobre todo, por lo sorprendente que resulta, la interpretación que en 1995 hizo de uno de los temas más conmovedores de Joan Manuel Serrat Romance de Curro el Palmo, en cuya doliente voz llega incluso (y mira que es difícil) a superar en emotividad a la versión primigenia del maestro catalán.
 
Descanse en paz, Antonio Vega.
 
 
   

 

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