Revista del Mes SUSCRÍBETE
app store play zinio
Revsita del Mes
SÍGUENOS EN

CinePREMIERE

SUSCRÍBETE AL NEWSLETTER

10 escenas traumáticas del cine infantil

Por: Luis Miguel Cruz

28 / 11 / 2016
10/10

La desaparición de Fievel (Un cuento americano, 1986)

Fievel Ratonowitz es un tierno ratoncito ruso que, acompañado por toda su familia, emigra en barco hacia Estados Unidos para escapar de los horribles gatos. Pero jugando en el navío, el pequeño roedor monta una barra de jabón que le lleva ante una puerta azotada por una brutal tormenta que sacude el océano. Nuestro diminuto protagonista se impresiona al ver la salida a cubierta, pero también es atraído por el atronador ruido del mar y los peces lanzados por una gran ola, por lo que arroja su gorra deliberadamente para salir en su búsqueda. Su padre desesperado le grita que regrese, pero Fievel se aterroriza ante el oleaje, los rayos y el mar embravecido. Todo empeora cuando el agua comienza a arrastrarle y aunque padre intenta tomarle de la mano, los violentos movimientos del barco impiden el rescate. Unos segundos después, el indefenso roedor se suelta tras ser golpeado por un pez que lo sumerge y casi lo ahoga, pero logra sujetarse de una cuerda que lo zarandea en el aire. Es entonces cuando ve el horror ante sus infantiles ojos y grita con la cara desencajada ante las olas que se convierten en un demonio que azota la nave sin tregua, tratando de hundir el navío y –lo peor de todo– ahogarle al fondo del mar. Al final, Fievel es arrastrado en el agua mientras implora por su padre.

¿Y el resto de la película?
¡Don Bluth se consolida como el gran maestro de nuestros traumas infantiles! Admitimos que Un cuento americano incluye altísimas dosis de sufrimiento, pero tampoco podemos evitar las sonrisas ante el simpático baile donde todos los ratones rusos celebran su partida de territorio europeo o la diversión proporcionada por Tigre, gato bonachón que ayudará a Fievel en la búsqueda de su familia. ¿Y qué hay del sueño americano? Después de todo, las leyendas indican que no hay gatos en América y las calles de queso son. Mención aparte para el anticipado reencuentro entre nuestro simpático protagonista y su desesperada familia. Sí, también se nos metió un pelo de gato en el ojo.

COMENTARIOS

News

¿Ya atrapaste Pókemon?

¡Ahora atrapa las mejores trivias en nuestro newsletter!

SUSCRÍBETE AL NEWSLETTER