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Las películas favoritas de la clase gobernante

COLUMNA Kino central

Por: Carlos Jesús González

20 / 12 / 2011

Las películas favoritas de la clase gobernante

El día de ayer, y tras leer las noticias relacionadas con el fallecimiento del líder de Corea del Norte, Kim Jong-il, no pude evitar sonreír con cierta sorna cuando de la descripción del que será su sucesor, el jovencito Kim Jong-un, se mencionó, entre decenas de datos más, que su actor favorito era el gran histrión, actorazo por donde se lo vea, Jean Claude Van-Damme. 

Así es, Jong-un, hijo de tirano, tiranito, es fan from hell del karateca belga hoy caído en el olvido y entre su colección de películas, que imagino infinita, Contacto sangriento y Street fighter con seguridad ocupan un sitio especial en el stand donde las guarda y exhibe, acaso junto alguna reliquia robada -que bien podría ser un cráneo o un impaste dental- a uno de los múltiples enemigos que papá coleccionó en vida. Ah sí, porque estoy absolutamente convencido de que mientras Jong-un observaba los presuntuosos splits o las patadas de talón de su estrella favorita, papi se dedicaba a repartir desde su escritorio torturas y castigos entre sus gobernados cual si se tratara de vales de despensa. 

Y, por supuesto, tras la noticia vino la inevitable reflexión: ¿Cuáles serán las películas favoritas de nuestra célebre e inmaculada clase gobernante mundial? Si nos adentramos al pasado puedo imaginarme sin problemas a John F. Kennedy -y de paso a su hermano, Robert- mirando embelesados Los caballeros las prefieren rubiasUna Eva y dos Adanes o cualquier otra película de Marilyn Monroe, y también me es fácil ubicar a George W. Bush -cuya canción favorita es, por cierto, Sugar Sugar, de los Archies-, feliz frente al televisor mientras se proyecta alguna gringada panfletaria como Pearl Harbor o, lo que es peor, gozando una comedia romántica insufrible protagonizada por Doris Day.

¿Pero qué es de Obama?, ¿y de Calderón?, ¿y Chávez? El primero, estoy seguro, se miró más de una vez Trece díasBobby y Los hombres del presidente. Siendo más joven, le daban celos de que su esposa hablara tanto de Denzel Washington pero con el tiempo le fue agradando cada vez más su presencia cinematográfica, sobre todo después de admirar su pose dura y de verdadero cabronazo en Día de entrenamiento. Y tanto fue así que al final acabó por considerarlo un actorazo -que, la verdad y no nos hagamos tontos, no lo es-, merecedor no nada más de uno sino de diez Oscar, uno y hasta tres premios al mérito y ya entrados en gastos también, así como él, y ya que no existe la categoría de actuación, un Nobel por la Paz. Es una lástima, porque bien le vendría al presidente norteamericano revisar alguna joyita de John Sayles -en especial Estrella solitaria-, Mi familia, de Gregory Nava, o al menos ese retrato del migrante del que se habla tanto últimamente y que se titula A better life

A Chávez de plano no me lo imagino apreciando el cine. Si acaso se pone telenovelas venezolanas o películas bolivianas de bajo presupuesto, que no son pocas. Merkel nunca mira nada en celuloide porque no tiene tiempo o no le interesa -mejor se lee una novela policiaca, que en Alemania se consumen como pan caliente o revisa por séptima vez La ética protestante y el espíritu del capitalismo, de Max Weber- . Sarkozy, por su parte, posee la apariencia de ser un auténtico fanático de las películas francesas más light, tipo Bienvenue chez le Ch'tis, hecho que no culparé, dada la obsesión que el cine galo persiste en tener por regalarle al mundo películas profundas y de alcances metafísicos. En cualquier caso, no le haría ningún daño al ejecutivo francés regalarse una tarde para observar Caché, del gran Michael Haneke. En una de esas y le viene a la mente que existe en el mundo, y de hecho bastante cerca de Europa, un continente llamado África. Y mejor si así se lo comunica a sus colegas europeos en alguno de los incontables encuentros que están teniendo a últimas fechas.

Calderón, a su vez, y contra lo que la mayoría piensa, no es fanático de Traffic, de Sorderbergh, y lo tiene muy a disgusto la trama de Breaking Bad, donde el güerito ha salido más listo que todos. Lo suyo en realidad son los melodramas de la época de oro del cine mexicano, sobre todo si las protagonizan charros muy dados al tequila y a no rajarse. Entre su colección, sin embargo, es posible que también tenga Siete en la mira y otras más de acción de los hermanos Almada y de Valentín Trujillo, nuestros héroes del cine tipo B a la mexicana. 

La gran duda: ¿le habrá gustado Machete?

Yo me retiro con esa pregunta carcomiéndome la cabeza. Con ella surgirán otras más el año que viene, uno que creo que todos esperamos que sea mejor que este 2011 que se esfuma y que huele a pólvora y a crisis.

Lo que sí, espero no sentirme así tan "ronery" como el citado Kim Jong-il. Desde hace unos días reposa ya en el infierno, donde juega cartas con Pol Pot y Ronald Reagan, entre otros grandes y recordados filántropos .

Aquí  uno de sus últimos testimonios en vida, cortesía de Team America: La policía del mundo

Carlos Jesús González

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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