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Por: Sergio López Aguirre

31 / 12 / 1969
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Los últimos días de San Sebastian 2011

Woody Harrelson y Arcelia Ramírez sorprenden con sus actuaciones.

Ripstein se suma a la puja por la concha de Oro

Hasta ayer el puñado de películas que eran firme candidatas a hacerse con el máximo galardón del Festival de cine de San Sebastián se podían contar con los dedos de una mano: No habrá paz para los malvados de Enrique Urbizu; The deep blue sea de Terence Davies; Kiseki de Hirokazu Kore-eda y Mundo injusto de Filippos Tsitos. Una vez vista en su totalidad el conjunto de películas a concurso, Las razones del corazón, el regreso del maestro Ripstein, bien podía sumarse a este grupo de candidatas de acuerdo a criterios objetivos. Lo que pasa que los jurados atienden a cualquier cosa menos a la evidencia y en su afán de hacerse notar, de ser originales o de descubrir una perla oculta su veredicto es impredecible. Anteayer charlamos con Guillermo Arriaga, jurado de la sección oficial, y nos decía que el criterio que él y sus compañeros estaban teniendo en cuenta era el de encontrar “películas con coraje, con garra, con huevos”, frase que permite intuir casi cualquier cosa.

La airada radicalidad del maestro
Las razones del corazón es la sublimación del melodrama, género que Arturo Ripstein domina como nadie, imbuido de un cierto bovarysmo (ya saben, mujer insatisfecha que en su frustración termina por convertir sus sueños en delirios…) a lo que se ve eje vehicular de una buena parte de los films a concurso. Lo llamativo no es, sin embargo, el qué, sino el cómo y es que constatar que próximo a los 70 años Arturo Ripstein (como pasa con muchos otros cineastas de su edad) se siente cada vez más libre y más radical (cuando ya poco le queda por demostrar) produce auténtico deleite entre la cinefilia más exigente. Esos planos secuencia maravillosamente orquestados y el poderoso influjo de la cámara resultan maravillosos a la par que elocuentes para adentrarse en el mundo sórdido y desesperado que ha construido a su medida el personaje que interpreta Arcelia Ramírez (en clara competencia con Rachel Weisz para hacerse con la Concha de Plata a la mejor actriz).

James Ellroy: violación consentida
Ripstein ha traído calidad a una sección oficial en caída libre que ayer ofreció dos nuevos títulos condenados a caer en el olvido en un futuro inmediato. El primero es Rampart, dirigido por Oren Moverman tras su sebut hace dos años con The Messenger que le valió una nominación al Oscar en calidad de guionista y otra a Woody Harrelson como mejor secundario.

Aquí Harrelson ejerce de protagonista en una historia sórdida, sobre un policía con una moral y un código de actuación aberrantes, propios de otra época. Su caída en desgracia tras una investigación que le es abierta por apalear a un posible delincuente marca el inicio del conflicto argumental y el final dado que todo lo que sigue es el tormento y la bajada a los infiernos de alguien por el que no sientes la menor simpatía. Todo ello narrado con un estilo sucio a través de un ejercicio de filmación que pretende ser febril y acaba por ser confuso por más que el relato esté adornado con irrupciones de actores como Sigourney Weaver, Robin Wright, steve Bucemi, Ice Cube o Ned Beatty en cometidos secundarios. Lo que añade más confusión al asunto es que detrás del guión reluce el nombre de James Ellroy, uno de los mayores talentos de la actual literatura norteamericana quien, en repetidas ocasiones se ha quejado del modo en que su universo literario ha sido trasladado a la gran pantalla (L.A. Confidential, La Dalia negra… ). Lo curioso es que en cada uno de esos títulos sus singularidades como narrador quedan mejor reflejadas que en Rampart donde él mismo firma el guión. Convengamos entonces que en esta ocasión Ellroy ha consentido su propia violación.

Un viaje absurdo con presencia de Salma Hayek
Uno está tentado de decir que Americano de Mathieu Demy sea acaso la peor película que ha concursado este año en Donosti. Siendo maliciosos cabe pensar que el ciclo que este año el certamen brinda a Jacques Demy (padre del cineasta fallecido hace 20 años) ofrecía a los organizadores la excusa perfecta para tener un detalle con su retoño y darle visibilidad a su película, pero de ahí a programarla en la Sección Oficial…

La película en cuestión transcurre en varios escenarios: París, Los Ángeles y Tijuana y da la sensación de que Demy ha recurrido al cliché pretendiendo invocar un estilo de representación según la narración se desplaza por cada uno de estos lugares. Así la primera parte bebe de la morosidad del cine francés, en todo lo concerniente a Los ángeles recupera las señas de identidad del cine Indie estadounidense y en lo referido a Tijuana trata de evocar los escenarios propios del western fronterizo de aliento crepuscular. La idea no es mala pero la mezcla resulta indigesta sobre todo en la parte mexicana donde la sublimación de la mirada exótica del cineasta hacia una realidad que le parece fascinante de modo bastante superficial resulta insoportable. Todo eso a pesar de que la cinta convoca a dos de las estrellas femeninas más bellas del panorama internacional: Chiara Mastroianni y Salma Hayek como stripper tijuanera. Puro tópico en una historia de pérdida que termina por extraviar al espectador.

“Cuanto más pesimista me siento más optimistas son mis Films”
Frase elocuente donde las halla obra del maestro Aki Kaurismäki con quien hemos tenido oportunidad de hablar un buen rato tras asistir a la proyección de Le Havre, un chute de amor, optimismo y esperanza en el ser humano en medio de tantas incertidumbres que, por fuerza, despierta la solidaridad y la emoción en el espectador. Maestro consumado en la sublimación de unos universos poéticos que nos remiten a Keaton y a Chaplin, en esta ocasión el tema central de la película es la bondad de las personas hacia sus semejantes más desfavorecidos. Todo en una ciudad portuaria francesa con la inmigración ilegal como telón de fondo en una película rodada con esmero y primor. Una joya, una más en la filmografía de Kaurismäki….

Esto se acaba ya, mañana se anuncian los premios y si la intuición periodística no falla la cosa tendría que estar entre los Films mencionados al principio de este artículo. Julie Delpy podría colarse en el palmarés también así como el cineasta chino Xiaoshuai Wang… Todo lo demás resultaría descabellado y en algunos casos (Happy End, Los Marziano, Amén, Americano…) incluso grotesco.

Autor

Sergio López Aguirre

Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

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