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Mi perro y yo (luego de ver Marley y yo...)

COLUMNA

Por: Eduardo Scheffler

27 / 05 / 2009

Mi perro y yo (luego de ver Marley y yo...)

Vimos Marley y yo un viernes por la noche en casa, mientras llovía a cántaros. Desde que la película estuvo en cartelera tenía la intención de ir a verla, pero Camila, una gigante de los Pirineos de nueve años, acababa de fallecer y sabía que el filme me llegaría. No era tiempo de verla.

Y tenía razón.

Si has tenido un perro esta cinta te hará recordar los increíbles momentos de complicidad absoluta con él. Ligera y simple --sobre todo al principio-- la cinta narra las peripecias de una joven pareja para “domar” a Marley, un inquieto, maleducado y brioso labrador que redefinirá la vida de John y Jennifer Grogan (Owen Wilson y Jennifer Aniston). La pareja de recién casados lidia con los altibajos de la vida acompañada del perro quien termina por convertirse en fuente de inspiración para que John escriba la columna que le dará sentido a su carrera como autor.

Durante años el perro les hace compañía. En las buena y en las malas. En los días fáciles y en los días difíciles. En los triunfos y en las derrotas. Siempre ahí. Mal portado, pero absolutamente fiel. Y no será hasta el día en que el perro enferme cuando sus dueños entiendan el verdadero peso que tiene en sus vidas…

La cinta surgió su efecto y me hizo recordar a Camila. Aquí les comparto su foto y algo que escribí el día en que se fue…


Es lunes y el mal presentimiento se ha convertido en realidad.

Hace dos semanas la Camila dejó de comer. De un día al otro. Sin avisar.
El plato lleno era el único indicio de que algo andaba mal y creo que ni
siquiera el veterinario supo intuirlo. La llevamos con él el fin de semana
del puente. Muestra de sangre. Ranisen. Apapachos e insistirle que comiera
mezclándole jamón en sus croquetas. La semana pasada estaba ya en los
huesos. Esa perra grande y fuerte de pronto lucía demacrada. Débil. Chupada.

Y entonces la intuición latía fuerte. Como anunciando lo que al final
sucedería. Lo que empezó a confirmar el cuadro trágico fue la radiografía
del viernes: el estómago estaba lleno de gas. Las miradas de los
veterinarios me hacían saber que la cosa no se veía bien. Al parecer había
un tumor...

Ayer íbamos a comer en casa de los O's, pero D amaneció malito.
Cambiamos de planes y los O’s vinieron a nuestra casa. Camila estuvo
contenta. Echada, cuidando a su rebaño. Atenta. Y cariñosa. Cariñosa.
Jugamos con ella. Uno de los O's recargó su cabeza en el pelaje blanco (bueno, medio blanco, pues estaba medio percudida) y Camila ladró como en sus mejores
días. Se despidió de nosotros. Y nosotros de ella. Todos sabíamos que hoy la
operarían...

Hace un rato me llamó el doctor: "No hay nada que hacer. El tumor ocupa más de la mitad del estómago y lo obstruye..."

Y entonces la petición que uno jamás quiere tener que hacer... y ¿le puede
dar un último cariño de mi parte?

La mirada se nubla y de pronto aparece ante ella ese campo lleno de caballos y vacas. Con un ladrido ronco y firme Camila emprende la carrera. Hay quien dice que es un perro sozo, pero al verla ahora esa hipótesis se cae. Es un espectáculo verla. El instinto despierta y tanto caballos como vacas corren de un lado al otro. Camila los sigue y persigue. Y antes de que uno pueda darse cuanta, todos están agrupados. Obedeciendo a ese gigante blanco que mira orgulloso hacia nosotros, su verdadero rebaño. A quienes nos cuidará desde esa nube blanca que ahora flota en el cielo azul en este día de la primavera...

Adiós Camila.


Ficha técnica

Marley y yo (Marley and Me)
Dirige: David Frankel
.
Actúan:
Owen Wilson, Jennifer Aniston, Eric Dane, Kathleen Turner 
Disponible a la venta y renta en DVD.

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