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Ceguera

Tal vez la única sorpresa de Ceguera sea la luz, esa luz blanca que José Saramago narra en Ensayo sobre la ceguera (1995) y Fernando Meirelles retrata en su adaptación cinematográfica de la novela del lusitano. Eso, la luz, y su estridente recreación del mundanal ruido: en un mundo de ciegos llevado al cine, queda como último recurso el sonido.

Fiel a la obra literaria que traduce al cine –incluso, y sobre todo, en sus momentos más cursis–, Meirelles no nos cuenta una historia –una parábola no contiene sorpresas: todos enceguecen, todos volverán a ver; lo que cambiará, si acaso, será la mirada, el modo de ver–, sino que plasma una situación en la pantalla.

Alegoría de los tiempos que corren, en los que todos estamos sometidos a una ceguera virtual que amenaza con devenir en falta de visión definitiva, Ceguera se suma a las películas críticas de nuestra precario, patético estado de las cosas (por ejemplo, Juegos sádicos, en cualquiera de sus versiones, del austriaco Michael Haneke).

Meirelles filma una ciudad que es todas las ciudades (Toronto, Montevideo, Sao Paulo: una amalgama que no es otra cosa que Babel misma) y, lo mismo que Saramago, despoja a sus personajes del nombre que los reviste, que los dota de identidad. Símbolos y arquetipos, los ciegos y los espectadores de Ceguera, hacinados en un mismo espacio, estamos desnudos y somos vulnerables al ánimo de homo homini lupus sugerido por Saramago.

¿Seremos capaces de abrir los ojos de nuevo, de volver a mirar el mundo así como lo mira la esposa del oftalmólogo (una deslavada Julianne Moore), el único personaje de Ceguera que no ha sido privado de vista ni de visión, testigo último, integral de la situación que la contiene? Sabemos que la respuesta, pasadas la humillación y las vejaciones, es sí.

¿Aprenderemos, más allá de la pantalla, terminada la función, algo de la enceguecedora luz blanca? Meirelles y Saramago sugieren, cándidos y a ratos cursis, que sí lo haremos. Así las cosas.

–David Miklos
 

Título original: 
Blindness
País: 
CAN/BRA/JAP
Año: 
2008
Director: 
Fernando Meirelles (El jardinero fiel)
Actores: 
Julianne Moore, Mark Ruffalo
Duración: 
120 min
Fecha de Estreno: 
17 de octubre

Votos:

+++--
3

Comentarios (2)



Me parece un filme menospreciado por la crítica en general. Si bien no es lo brillante que fue "Ciudad de Dios"; creo que a un asi es claro ejemplo de una impecable dirección, actuaciones que cumplen (Gael Garcia Bernal me sorprendio por su casi perfecta dicción) y una fotografía bastante buena. Sólo me resulta un poco incoherente que tenga la misma calificación que "Bajo la Sal" ó "Pineapple express" ¿? Cuando desde un inicio se nota una alta manufactura de un cineasta sumamente talentoso como lo es Meirelles. Por cierto, tampoco le encuentro lo cursi al filme.

Una de las mejores películas que he visto este año es “Blindness”.

 

Confieso que mi libro favorito a la fecha es “Ensaio sobre a Cegueira”, me parece una obra maravillosa, brillante. La adaptación fílmica es estupenda. Captura la esencia del libro y la retroalimenta visualmente. Meirelles se anotó otro triunfo a su corta pero consistente filmografía.

 

No entiendo qué es lo que no les parece a la mayoría de los críticos respecto a este filme. Me parecen poco infundas y hasta irrelevantes sus quejas, tratando de opacar lo que sí funciona (¡y de qué forma!) en la película.

 

Podría decir mucho acerca de lo que me agradó, pero sobresale la dirección de Meirelles, la fortísima actuación de Julianne Moore, el tratamiento visual (tanto fotografía como diseño de arte), la excelente edición, y claro, sobre todo el manejo del guión, transporta toda la potencia tan opresiva del libro, es una parábola completa, no busca sorprender ni responder lo que plantea, sólo te deja con un montón de cuestionamientos sobre la humanidad y la dirección que le damos a nuestra vida como sociedad, toca nuestros más ínfimos instintos y nuestros desesperados recursos ante la adversidad… es cuestión de reflexionar. Sólo eso.

 

Nunca una distopía había sido tan desgarradora y conmovedora a la vez. Una perfecta parábola acerca de la fragilidad de la civilización y la condición humana se convirtió en un estupendo filme.