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Por: Jessica Oliva

30 / 10 / 2016
doctor strange marvel

Q&A con Benedict Cumberbatch por Doctor Strange

Desde el set, platicamos con el nominado al Oscar sobre el personaje más extravagante de su trayectoria.

Basta ver a un Benedict Cumberbatch inusualmente chapeado, extenuado y con dos que tres cabellos fuera de lugar –por el esfuerzo que puso en sacar la rutina que le vimos anteriormente– para darnos cuenta de lo mucho que nos tiene acostumbrados a verlo en pantalla siempre en perfecto control. Ya sea como Sherlock, Khan, el inventor Alan Turing, y hasta como Smaug, nunca parece perder el estilo de caballero inglés. Y sin embargo, ahí está, probándonos de una vez por todas que sí es humano. 

  • ¿Tienes experiencia en artes marciales? Se ve como que la tienes…

Eso es demasiado amable (ríe). O quizás el ángulo de la cámara por el que me vieron en el ensayo es demasiado amable (vuelve a reír). No, no tengo experiencia para nada en artes marciales. Lo que sí hay es un gran equipo y mucha práctica. Esa rutina ha sido particularmente difícil. Hay una pelea que tengo con Mads [Mikkelsen], por ejemplo, de quien soy muy fan. Es increíble tenerlo en el set y él sí tiene mucha experiencia acrobática y de bailarín. Yo soy muy diferente. Pero, afortunadamente, ésta es una historia de origen, entonces hay oportunidad para que yo mejore al mismo tiempo que el personaje evoluciona. Recuerdo haber pensado en algún momento: ‘Wow, esto sí duele’. Pero estoy fascinado por la disciplina que conlleva. Me parece increíble porque es una danza, es coreografía pura. Estás bailando con tu oponente, y claro, metiendo golpes (ríe), pero tienes que estar atento a su ritmo, a sus movimientos, y eso es divertido. Anteriormente había ya participado en ciertas peleas, en Sherlock, por ejemplo, pero nunca nada como esto. Esto es otro nivel para mí, a la tierna edad de 39 años (ríe).

  • Recientemente visitaste Nepal para aprender más sobre la fe budista, y has platicado que a los 19 años de edad enseñaste inglés a los monjes tibetanos por una temporada. ¿Te sirvieron estas experiencias para este papel?

Sí, sobre todo como un individuo que tiene una educación occidental que de pronto se sumerge en la sabiduría oriental en un monasterio. A los 19 años elegí Bengala Occidental como el lugar para enseñar inglés porque estaba fuera de mi zona de confort y también empezaba a estar interesado en el budismo y la filosofía oriental. Fue maravilloso, yo aprendí más de los monjes que ellos de mí. Fue increíble tan sólo el ver su vida día a día e involucrarme con ellos. Tan sólo el sentimiento de felicidad, el desear el bienestar de otros, que rodea el lugar, es algo que se te queda y te afecta. Y eso fue parte de este trabajo: este doctor ridículamente lógico pronto se da cuenta de que el proceso que tiene que pasar no se trata de sanar sus manos, sino de liberar el poder que tiene dentro y que había estado latente por todo lo demás con lo que había bloqueado su vida. Es sobre aprender a controlar, mediante el acto de renunciar al control. Y por supuesto que la experiencia me sirvió para entender eso.

  • Más que una persona lógica, Stephen Strange es arrogante al principio. ¿Cuál es el arco que tú le viste?

No es una mala persona, sólo creo que no sabe amar, está cerrado. Es un neurocirujano que es respetado por serlo, pero es hasta que su vida comienza a desmoronarse y que se siente perdido cuando se vuelve un poco monstruoso, y se deja llevar por este círculo de resentimiento. Es como un animal herido y eso se topa con la disciplina de este mundo mágico al que se expone, en donde entiende que no todo se trata de él. Esa es la lección más grande que aprende. Pero creo que su actitud viene de su necesidad de controlar cosas, de su historia antes de convertirse en médico y de lo que le sucede a los neurocirujanos en general, por lo que he leído. Como cirujano hay un alto nivel de incertidumbre y aun así ves a la ciencia como la máxima respuesta para todo. Pero somos organismos bastante caóticos. Uno cree que a la hora de la hora la situación estará a favor de los cirujanos porque la ciencia prevalecerá, pero no siempre es así, y creo que para ellos es particularmente difícil manejar el fracaso. Es fascinante esa rama de la ciencia.

  • ¿Investigaste más sobre la neurocirugía para prepararte y crear a tu personaje?

Sí, leí un muy buen libro de Henry Marsh, uno de los mejores neurocirujanos del mundo, y también tuvimos uno en el set, que nos aconsejaba sobre el uso de los instrumentos, así como una enfermera. De vez en cuando volteaba y le preguntaba: no sé si deba hacer esto o aquello… Estuvo muy bien sustentado. Disfruté mucho ese aspecto.

  • ¿Los cómics fueron parte de tu vida de niño?

Sí, pero no tanto de superhéroes. Leía a Asterix; me gustaban un poco más cercanos a la realidad. Pero también recuerdo haber leído un poco de Spider-Man y Batman; de hecho, éste último fue el primer superhéroe con el que me involucré un poco más de niño, pero nunca tuve una obsesión por ellos. No conocía a Doctor Strange, pero me gustó lo mucho que estaba enraizado en la época y la cultura en la que fue creado (bueno, todos son expresiones del momento en que son ideados), pero además lleva con él muchas oportunidades para el universo de Marvel.

  • Marvel movió la agenda de su producción para lograr que estuvieras en el proyecto. ¿Por qué querías participar tanto en esta película?

Una vez que me senté hablar con Scott pensé que definitivamente sería otro momento clave en la evolución de Marvel, pues es diferente en todo: personajes, circunstancias y tono. Su poder es sobrenatural, no es de este mundo. Sobre todo pensé que visualmente tenía el potencial para ser brillante. El hombre está sufriendo, es bastante extremo, y creo que la historia tiene un gran corazón.

Autor

Jessica Oliva

Periodista, editora en Cine PREMIERE y bailarina frustrada en sus ratos libres. Gustosa del cine, la literatura, el tango, los datos inútiles y de la oportunidad de desvelarse haciendo lo que sea.

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