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Robert Downey Jr.: el fénix de hierro

Para llegar a El solista, ha pasado por años de triunfos y caídas. 

Por: César Albarrán Torres

30 / 09 / 2009
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Robert Downey Jr.: el fénix de hierro

Como Steve Lopez en El solista.

Por Carlos Jesús González / Corresponsal Berlín

Se ha dicho de él que es el David Bowie del cine, que lo suyo es transformarse por completo con cada rol que interpreta, mutar, ser otra cosa. Para colmo, los cambios no ha se han limitado a la pantalla: en la vida real ha sido estrella juvenil, bailarín, mal padre, buen padre, cantante –su único disco de estudio, The Futurist, salió en el 2001-, escritor –se ha estado empleando varios años en su autobiografía- y un vil e inconsciente junkie que no hace mucho tiempo alcanzó la redención. Más que a Bowie quizá se asemeje entonces a aquel Johnny Cash que recién dejaba las anfetaminas y volvía al escenario con energías renovadas.

De hecho no suena nada mal: en Robert Downey Jr. bien pudieran combinarse la adicción a la metamorfosis de Bowie con la sobria elegancia de Cash y además sumársele varios ingredientes más: el pulso salvaje y rebelde de un Brando mezclándose de forma casi antinatural con el dandismo exacerbado de un Alec Guinness. No por nada Peter O’ Toole es su actor favorito.

Pero dejémonos ya de fórmulas y pociones imposibles. Lo más seguro es que Robert Downey Jr. –a quien actualmente podemos ver en El solista– solamente se parezca a Robert Downey Jr. Atrás ha quedado el hombre que se ha ido y vuelto de los infiernos de las drogas para dar paso a lo que, por encima de las sombras de los estimulantes y una que otra película fallida, siempre ha sido: El actor norteamericano más completo de su generación (bueno, seamos justos y digamos que mantiene un empate técnico con Johnny Depp). Aquí diez documentos fílmicos que lo prueban:

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