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Por: Sergio López Aguirre

31 / 12 / 1969
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San Sebastian 2011: La clausura

Las ganadoras no están ausentes de la controversia.

Un Palmarés donde prima el riesgo mal asumido

Ayer noche en el cocktail de clausura que siguió a la ceremonia de premiación tuve ocasión, nuevamente, de charlar con Guillermo Arriaga, jurado de la sección oficial quien ya me anticipó el otro día que el palmarés arriesgaría al apostar por películas con coraje, con huevos
 
Le comenté que verdaderamente habían arriesgado al conceder la Concha de Oro a un film como Los pasos dobles y que tenía la sensación de que últimamente los jurados de los distintos festivales están llevando a cabo una labor pedagógica con sus fallos como la que antaño llevaban a cabo los críticos cinematográficos (hoy extraviados en una prensa adocenada, conservadora) y que me felicitaba por ello.

 
Sin embargo también le expuse que la película de Isaki Lacuesta aun necesaria y estimulante en los tiempos que corren me había parecido una obra fallida. Arriaga negándome la mayor me instó a volver a ver la película fuera del contexto de un Festival mirándola con otros ojos. 
 
Lo peor del fallo del jurado local hecho público ayer no es la concesión de la Concha de Oro a un film tan cuestionable como Los pasos dobles (cuyas legítimas ambiciones y arriesgado enfoque la hacen avanzar hacia el fárrago más por exceso que por defecto) sino que dicha decisión se completa con el Premio Especial del Jurado (segundo en importancia) a Le skylab de Julie Delpy.
 
Y lo cierto es que no puede haber dos películas más antitéticas que Los pasos dobles y Le skylab. Quien haya seguido estos posts en la web de Cine PREMIERE recordará mi comentario del pasado martes: “¿Qué es preferible encontrar en la Sección Oficial de un Festival de cine?:
 
  • ¿Una película arriesgada pero, a todas luces, fallida como Los pasos dobles de Isaki Lacuesta (comentada ayer)
  • O bien una película agradable de ver, divertida, inteligente en su realización, pero sin vuelo, como Le skylab?
Es decir se premia al mismo tiempo el riesgo mal asumido y la eficacia del puro cálculo. Ver para creer. A Hirokazu Kore-eda, director de prestigio internacional que ha tenido la deferencia hasta en cuatro ocasiones de acudir con sus producciones a Donosti cuando lo cierto es que el resto de Festivales se lo rifan, se le volvió a ningunear en el palmarés con un premio-limosna al mejor guión por Kiseki (clara favorita a la Concha de Oro) que él recogió con una mezcla de estoicismo y humildad como sólo un japonés puede demostrar.

Los mejores se van de vacío 

Peor suerte corrieron las otras tres grandes películas que compitieron en Donostia, ni The deep blue sea de Terence Davies, ni No habrá paz para los malvados de Enrique Urbizu, ni Las razones del corazón de Ripstein encontraron acomodo en el palmarés. A lo que parece riesgo es un adjetivo que aplicado sobre una película se vincula a inteligibilidad.
 
Cualquiera de estos tres títulos me parece más arriesgado que Los pasos dobles: el de Urbizu por la ambigüedad moral que sostiene un ejercicio de género canónico; el de Davies porque hace falta voluntad de riesgo para lograr un discurso terriblemente contemporáneo bajo formas de narración aparentemente anacrónicas; Ripstein, en fin, radicaliza la sublimación del melodrama del que se nutre gran parte de su filmografía con un ejercicio de caligrafía visual verdaderamente apabullante.
 
Pero se ve que la solidez de las historias narradas jugó en contra de ellos y de sus virtudes formales. La concesión localista se llevó acabo con la concesión de la Concha de Plata a la mejor actriz a María León, un guiño a la audiencia que recibió con atronadora ovación un premio donde no hay riesgo de ningún tipo. En honor a la intérprete hay que decir, también, que la arrolladora fuerza que desprende su interpretación sirve para sostener un film como La voz dormida que hace aguas en todo lo demás.
 
Riesgo sí hubo y mucho en los dos premios concedidos a la griega Mundo injusto: mejor director y mejor actor. La película pilló a muchos con el pie cambiado pero personalmente me parece un film muy bien realizado a partir de un minimalismo expresivo sobresaliente y con un discurso moral impecable y para nada enfático (al contrario que La voz dormida).
 
Por lo demás en el premio a la mejor fotografía a una película tan fea y mortecina como la sueca Happy end se adivina la carta blanca que el resto de miembros del jurado debieron conceder a su compañera Sophie Maintigneux, prestigiosa operadora francesa, que decidió que la mejor fotografía era la del film referido, ella sabrá porqué.
 
Una película de clausura vergonzante
 
El desconcierto aún planeaba en el ambiente cuando los programadores obsequiaron a los asistentes a la ceremonia de clausura con una cochambrosa producción francesa: Intocables, una buddy movie de manual (basada en hechos reales con todo el peligro que semejante advertencia genera) donde un tetrapléjico coleccionista de arte y de gran fortuna une su destino al de un inmigrante africano que le asiste como cuidador.
 
El contraste de caracteres se basa en situaciones trilladas que degeneran en soluciones fáciles verdaderamente vergonzantes en su búsqueda de la complicidad del espectador. Pero el caso es que si hemos de hacer caso a las carcajadas y la emoción de un público entregado a lo obvio parece que la película funcionó, no así en el ánimo de quien esto escribe que no veía el momento de salirse del cine ante tantos momentos de pena ajena con los que me castigó esta película.
 
Por suerte horas antes había podido degustar Drive por la que el danés Nicolas Winding Refn, en su primera incursión en el cine norteamericano, consiguió, con justicia, el premio al mejor director en Cannes. Un violento ejercicio de estilo que mira de reojo y rinde homenaje al cine de acción estadounidense de los años 70 haciendo de Ryan Gosling una versión 2.0 (más sofisticada y sexy, of course) del mismísimo Charles Bronson. Una película admirable en más de un sentido.
 
Y hasta aquí la información sobre esta edición del Festival de San Sebastián 2011.
Agradezco a Cine PREMIERE este espacio por más que hubo días en que sentía que me faltaba tiempo para ofrecer una crónica de altura. Es lo que tienen los Festivales vas a toda pastilla y no hay tiempo de procesar nada pero se disfrutan mucho.

 

Autor

Sergio López Aguirre

Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

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