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Carlos Bonfil

En un guión lleno de liches narrativos, brillan los actores Luis Tosar y Alberto Ammann.
Al oscilar entre el dramatismo y el tono fantástico, el realizador pierde el control de la cinta.
Apela, de modo emotivo, a la inteligencia de los niños y al rescate de la capacidad de asombro en los adultos.
La comprensión de la naturaleza perecedera de la carne y la victoria del espíritu se transmite con humor y elegancia.
Hay apuntes humorísticos, en definitiva muy inocuos, sobre el racismo y el estrés citadino, y también sobre la incomunicación amorosa.
Los personajes que pueblan el Woodstock de Ang Lee pretenden ser emblemáticos y terminan siendo caricaturas.
Pedro Almodóvar vuelve a sorprender con su capacidad de permanecer fiel a sus primeras obsesiones de artista.
Termina siendo una experiencia insatisfactoria, apenas disfrutable por la malicia irreverente del actor belga Benoit Poelvoorde y la versatilidad de Audrey Tautou.
Este programa ofrece una constatación doble: la buena salud de un cine abiertamente comercial y una creciente marginación del llamado cine de autor.
Una cinta de horror con agilísimos toques de comedia negra regalo de Sam Raimi.