Halloween II es, al igual que la muerte misma, de la que el género es metáfora, brutal, es violenta, irracional e ilógica. ¿No se trata de eso el terror?
La cinta se limita al mero repaso de los lugares más comunes del género, en el que el despliegue de senos, palabrotas y comedia escatológica no bastan para distinguirla.
De cerca de tres horas de duración, escasos diálogos y decididamente abstracta en su concepción de lo romántico, el autor se desentiende de todo convencionalismo.