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Antonio Camarillo

La cinta cumple con creces lo que promete. Uno va a lo que va.
Una suerte de western urbano y en clave de thriller, que escapa de los clichés de una típica de policías y ladrones.
 Nada hay en la película que no se haya visto antes, y realizado de mejor manera.
Lamentablemente, aquí Elio Quiroga pareciera sucumbir a las tentaciones de ese mismo cine del que podría ser alternativa
Travolta y Williams terminan por caer gordos merced a incontables muestras del más burdo humor de pastelazo.
Halloween II es, al igual que la muerte misma, de la que el género es metáfora, brutal, es violenta, irracional e ilógica. ¿No se trata de eso el terror?
Una mezcla de comedia y horror que no termina de coagular.
La cinta se limita al mero repaso de los lugares más comunes del género, en el que el despliegue de senos, palabrotas y comedia escatológica no bastan para distinguirla.
Nuestra crítica de la secuela de horror más esperada del año.
De cerca de tres horas de duración, escasos diálogos y decididamente abstracta en su concepción de lo romántico, el autor se desentiende de todo convencionalismo.