Falla en su ritmo, la confusión que debemos sentir como espectadores a veces se prolonga demasiado, cuando nos dan la respuesta ya se nos olvidó la pregunta.
Un desastre que pretende asustar, intrigar y hacer que nos pregúntemos qué sucederá ahora. Sin embargo, lo único que nos hace cuestionarnos es: ¿cuánto más le faltará?