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¿Te cae?

COLUMNA Ciudadano Rosebud

Por: Carlos Jesús González

06 / 10 / 2008

¿Te cae?

Iba yo a escribir sobre la manera en que los inviernos berlineses ponen a prueba el espíritu. O no, creo que más bien pretendía subir mi...

Iba yo a escribir sobre la manera en que los inviernos berlineses ponen a prueba el espíritu. O no, creo que más bien pretendía subir mi ya de por sí frágil y caprichoso ánimo, que junto con mi espíritu también sufre severos trastornos cuando la manta del otoño se pliega sobre Berlín, hablando sobre los primeros amores, sobre la mirada que se posa en el otro o la otra en los primeros amores, mirada que todo lo cura y lo alivia y lo une y que, por un segundo o una fracción de tiempo aun menor, contiene detrás de sí la respuesta a todas las preguntas que la humanidad se cuestiona desde que existe...

Iba a hablar sobre eso y luego, ya en un papel más de cursi que de filósofo de los sentimientos, era probable que terminase subiendo el primer video que les mostraré -al final decidí mejor hacerlo, por respeto propio, creo pero no estoy tan seguro- y que pertenece a Romeo+Juliet (1996), cinta cuyas intenciones en conjunto quizá sean más que fallidas pero que a mi parecer se salva del infierno de las películas infumables gracias a pequeños y mínimos destellos. Uno de ellos es justamente incluido en la secuencia que muestro y en la que me parece que esa primera mirada -con todo y la horrorosa canción que suena de fondo- es retratada correctamente. Y si lo digo es porque recuerdo que al verla en el cine hace tantos años me dolió o me molestó y conmovió al mismo tiempo y porque ahora, apenas una semana hace, aunque en menor intensidad, me sucedió lo mismo al observarla en el canal 2 de la televisión alemana, y eso que tanto Danes como DiCaprio habían sido sometidos a un riguroso doblaje que los dejó convertidos en VonKaprio y Deintz.

Usando pues tal pretexto, pretendía cerrar mi texto hablando sobre el amor y su posibilidad y su imposibilidad, sobre sus pies gordos y su pecho plano, sobre las formas que existen para respirarlo y para tirarlo a la basura.

Pero entonces me encontré con el segundo video que mostraré y entonces me fueron arrebatadas en un segundo las ganas de hablar sobre el amor y, ya lo dije, los otoños mordelones de Berlín y las patadas que le propinan al ánimo y al espíritu. Caí entonces del cielo y me hice terreno como las piedras y el agua y me comencé a preguntar si acaso era una broma, si la película cuyo trailer les comparto exhibirá será exhibida antes o después de las elecciones en Estados Unidos; si los hijos de Palin, o en su defecto, los de Obama, serán los más sonrientes niños de las sala cuando la vayan a ver y mientras comen palomitas embadurnadas con orgullo patriótico. Querido lector: ¿te cae que existen este tipo de filmes, que siempre han existido? ¿Y por lo común son tan cínicos y directos como este parece ser? Yo, soñador empedernido -creo que ya quedó demostrado en la primera parte de este escrito- de verdad que no lo sabía.

 

 

Carlos Jesús González

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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