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Especial de televisión 2006

Por: Staff Cine PREMIERE

03 / 09 / 2016
2/7

The Sopranos (1999-2007)

Retrato íntimo de la mafia

En un mismo episodio, Tony Sopnrano es capaz de hacerle el amor a su mujer por la mañana y a su goomar al mediodía, comer con sus tropas en un strip club y cerrar la jornada vaciando su pistola en la cabeza de un criminal menor, o devorando una pinta de helado mientras ve el History Channel. Le ordena a su hijo que lave los platos y a Silvio, su socio y confidente, que torture a un enemigo. Y así, la dualidad del hombre.

¿Qué lo hace un especimen único entre la fauna de mafiosos en la pantalla? Su vulnerabilidad expuesta, catalizada en las sesiones de terapia a las que acude. El actor principal, James Gandolfini, declaró al New York Times que las escenas de Tony con su psiquiatra, la Dra. Melfi, "son como el coro en una tragedia griega". Sin ese delicado toque narrativo, poco conoceríamos del capo y nuestro rechazo hacia él sería casi inmediato.

El creador de la serie, David Chase, se las vio negras a la hora de vender el concepto a HBO. ¿Un mafioso en bermudas? Pero la serie no sólo ha cautvado a la audiencia, también a varias figuras del mundo del cine, como Steve Buscemi, los directores Peter Bogdanovich y Lee Tamahori, e incluso el ovidudado Burt Young (para quienes no lo recuerden, Paulie, el cuñado de Rocky). 

Como espectadores, este estudio de la idionsincracia italoamericana nos pone en un lugar de incómoda complicidad: justificamos sus actos asesinos, percibimos sus acciones como algo noble incluso, y aborrecemos a los agentes del FBI. Aceptémoslo: amamos a Tony, a ese gran hijo de puta. Estamos con él hasta que la muerte, el tiempo o la justicia, nos lo quite. 

-César Albarrán Torres

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