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10 actores que consiguieron sus mejores papeles a la “tercera edad”

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01-03-2020

Desde Gloria Swanson hasta Emmanuelle Riva.

Ellas y ellos actuaron en incontables filmes a lo largo de sus respectivas carreras. Al tiempo, el rostro se les surcó de arrugas y su andar se hizo lento. Tuvieron la opción de rendirse, jubilarse, descansar, pero decidieron seguir trabajando hasta que un día, sin esperarlo, les llegó el mejor papel de sus vidas.

*Nota: La siguiente lista se encuentra en orden cronológico.

Gloria Swanson (Sunset Bouevard, 1950)

Gloria Swanson apenas había rebasado el medio siglo de edad cuando aceptó ponerse bajo las instrucciones de Billy Wilder en esta pieza máxima del cine noir. Si bien, se la ve más acabada, como si llevara a cuesta otras dos décadas, quizá porque, más que la de una actriz venida a menos, su figura representa una manera de filmar que expiró con la llegada del sonido. Su interpretación merece ser mirada hasta el hartazgo.

Ruth Gordon (Harold y Maude, 1971)

Tras ganar un Óscar por La semilla del diablo no había muchas opciones en el plano laboral para Ruth Gordon. Tres años después, cuando estaba por soplar la vela de su ochenta cumpleaños, Hal Ashby la convenció de enamorarse de un joven de dieciocho. Juntos crearon un clásico de culto que vibra al ritmo de la música de Cat Stevens.

Jessica Tandy (El chofer y la señora Daisy, 1989)

A punto de cumplir los setenta, Jessica Tandy dio vida a una mujer testaruda (Daisy) que acepta los servicios al volante de un simpático hombre negro (Morgan Freeman). Gracias a la humanidad que la actriz le imprime al personaje, el espectador termina por rendirle afecto y comprensión. El filme es disfrutable y demás sirve para comprobar los rumores: Freeman lleva al menos cuatro décadas aparentando la misma edad.

Federico Luppi y Claudio Brook (Cronos, 1993)

La ópera prima de Guillermo del Toro es asimismo uno de los últimos testimonios actorales de Claudio Brook, cuyo talento estaba muy por encima del cosmos telenovelero. Aquí lo vemos imponente, dueño de esa humanidad monstruosa que también transmite en El castillo de la pureza. Federico Luppi, quien tampoco es que fuese un jovenzuelo, ofrece a su vez una de sus mejores actuaciones. Película obligada.

Fernando Fernán Gómez (La lengua de las mariposas, 1999)

Para los sistemas autoritarios sólo hay simpatizantes o enemigos. En este filme español ambientado en 1936, Fernando Fernán Gómez interpreta a un maestro viejecito que le guarda devoción a tres cosas: la naturaleza, la libertad de pensamiento y dar clases a los niños. Hay algo en dicha ecuación, sin embargo, que contraviene a los intereses de la dictadura franquista. La música es de Alejandro Amenábar.

Emmanuelle Riva y Jean-Louis Trintignant (Amor, 2012)

Filme en el que Emmanuelle Riva (Anne) y Jean-Louis Trintignant (Georges) deben concebirse como unidad. Dicho ente de dos almas y dos cabezas habita un departamento parisino en donde los libros y un piano son los mayores tesoros. Su paso es cansino y enfermo pero a la vez evoca dignidad, respeto. Ciertamente no es la más dura pero sí la más compasiva de las películas de Michael Haneke, el mejor cineasta europeo vivo.

Bruce Dern (Nebraska, 2013)

El cine apenas y posee antihéroes ancianos como Woody (un estupendo Bruce Dern). Sus modos son repulsivos y en gran manera representa al tipo de padre que uno agradece no haber tenido. A la vez, sin embargo, es alguien de una pieza, auténtico, y en su corazón de roca incluso hay ciertos resabios de ternura. Alexander Payne consigue simplificar lo enrevesado o, si se prefiere, complicar lo sencillo. Y en blanco y negro.

Tom Courtenay y Charlotte Rampling (45 años, 2015)

Una pareja madura, sin hijos, está por celebrar su aniversario de bodas. Pocos días antes de la fiesta llegará una noticia que pondrá a prueba la solidez de la relación. Tanto Tom Courtenay (Geoff) como Charlotte Rampling (Kate) hacen una labor estupenda. También es brillante el trabajo de Andrew Haigh, quien parece haber escrito el guión luego de leer muchos cuentos de Alice Munro.

Glenn Close (La buena esposa, 2017)

Vale la pena ver Atracción fatal luego de mirar esta película. Allí donde Alex se rige por el impulso y la rabia -sufrida, entre otros, por un pobre conejo- Joan es la ejemplificación absoluta de la contención. Recibe humillaciones -sobre todo, de parte de su marido, escritor premiado- sin apenas respingar la nariz. Sólo una actriz del talante de Glenn Close es capaz de moverse por un espectro de conductas tan amplio. Es una pena que, por las razones que sean, su talento haya sido un tanto infravalorado.

Michel Robin (Desastre en París, 2018)

Las distopías son un tema cinematográfico recurrente. Aquí el escenario es una París asolada por un gas misterioso y mortal que coloca a sus habitantes en una situación límite. Entre ellos se encuentra un viejecito encarnado por Michel Robin, histrión que a los 89 años ha trabajado con todo dios, desde Chabrol hasta Costa-Gavras. Su interpretación, llena de compasión y dignidad, prácticamente se roba la película.

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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