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Tony Scott: el director que ya no pudo ser

Por:

23-08-2012

Aunque en realidad nunca entró en la lista de mis cineastas favoritos, me parece lamentable el deceso del director inglés Tony Scott. Sus circunstancias, tan terribles, parecen calcadas de una tragedia fílmica que, por su crudeza, pareciera más danesa que estadounidense. Incluso más mexicana, salida de esos dramones que se concibieron en la época de […]

Aunque en realidad nunca
entró en la lista de mis cineastas favoritos, me parece lamentable el deceso
del director inglés Tony Scott
. Sus circunstancias, tan terribles, parecen calcadas de una
tragedia fílmica que, por su crudeza, pareciera más danesa que estadounidense. Incluso
más mexicana, salida de esos dramones que se concibieron en la época de oro del
cine nacional.

Sinceramente, yo no seré de
los que recordará al hermano menor del creador de Alien por “regalar” al mundo
una obra como Top Gun. Acepto que en su momento, y cuando fui a verla al cine,
la cinta me entusiasmó, aunque creo que se debió más a su ritmo videoclipero –
que aderezó con maña el meloso tema Take my breath away, del desaparecido grupo
Berlin- que a su contenido. Pero ahora, creo, sencillamente no la puedo ver más
y la culpa de ello no la tienen ni la presencia del cada vez más insufrible Tom
Cruise ni la nostalgia que me podría provocar comproblar lo que era el rostro de Meg
Ryan antes de que se zambullera en litros de bótox. En realidad se trata de una
de una mera cuestión de principios que poco o nada tienen que ver con el cine:
sencillamente ya no puedo tragar, ni haciendo mi mayor esfuerzo, producto fílmico alguno que posea evidentes intenciones panfletarias relativas a las fuerzas
armadas; estadounidenses (que son las más) o de cualquier otro país. Paso ya de
observar a soldados dizque muy buenos y justos –y siempre muy bien parecidos-
ejerciendo actos de violencia en pos de defender “la libertad del mundo”. De
hecho el contenido de estos filmes me parece tan propagandístico y fascista
como los metrajes que Leni Riefenstahl rodó para la Alemania Nazi. ¡Simplemente
asqueroso!

Pero Scott, que es el tema
en el que en realidad quiero centrarme, en realidad no fue el único culpable de
que el mundo de la década de los ochenta se enterara de la potencia y capacidad
de ataque de las fuerzas aéreas norteamericanas vía una película. Digamos que se limitó a
dirigirla por encargo. Su única culpa, si es que se le quiere llamar
así, fue la de haber sido encasillado desde ese momento y para siempre como un
director del género de acción
. Aunque tal vez, pienso, eso era lo que deseaba.
Quizá se lo pasaba muy bien indicando a Bruce Willis la manera en que debía
sostener su pistola en tal o cual escena o buscando el encuadre que mejor realzara
la estampa viril de Denzel Washington –su actor fetiche- en las cuatro cintas
en las que lo dirigió. De hecho, sin abandonar los guamazos y las
persecuciones, en algún momento se decantó por argumentos que le representaban
un mayor riesgo, como fue el caso de True romance, uno de los primeros guiones
de Quentin Tarantino –quien, por cierto, hace un graciosísimo monólogo
relacionado con Top Gun en la película Sleep with me – en ser llevado a la pantalla grande, y
obra que transpira un refrescante aroma indie.

Sin embargo, y por más que
lo intento, me cuesta mucho trabajo empatar todas las películas que siguieron a
Top Gun con el que fuera su debut como director. Me refiero a El ansia, filme
en el que, si bien se asoma ya su innata presteza en rodar secuencias de acción,
posee un aura de elegancia y sutileza que ya no veo en sus obras posteriores.
En sí, hay pocas cintas relativas al tema vampírico que me entusiasmen tanto o
que me parezca que apuestan por la negación a los clichés en los que suelen
caer este tipo de productos. Nunca más el cine verá un vampiro tan dandy y
exquisito (David Bowie) ni una relación lésbica tan contenida y al mismo tiempo
explosiva como la que mantienen Catherine Deneuve y una jovencísima Susan
Sarandon.

En lo personal, y lo digo
con tristeza, El ansia es la película que revela lo que Tony Scott no pudo ser
o prefirió no ser como director
. Lo que ya no será.

Descanse en paz.

 

 

 

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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