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Lana Wachowski, Andy Wachowski y Tom Tykwer de Cloud Atlas

Por:

04-01-2013

Entrevistamos a los directores de la película de sci-fi Cloud Atlas, protagonizada por Tom Hanks y Halle Berry.

Cuando Cloud Atlas se estrenó en el Festival de Cine de Toronto en septiembre, los tres directores –Lana Wachowski, Andy Wachowski y Tom Tykwer– caminaron por la alfombra roja e interactuaron con los fans, quienes gritaban de emoción.

Mientras que esto puede sonar totalmente normal para un realizador en un festival de cine, fue un gran avance para los hermanos Wachowski, quienes son famosos por su timidez; incluso habían escapado de los eventos publicitarios para su mega-éxito The Matrix.

Por años, en Hollywood circularon los rumores de que se escondían debido a Lana (quien solía ser Larry) y su identidad sexual. Sean cuales fueren las razones, hoy Lana y su hermano Andy, junto con su nuevo socio tras las cámaras Tom Tykwer, conversan con la prensa y disfrutan la respuesta del público Cloud Atlas, incluso si la reacción por parte de la prensa ha sido variada.

¿Cómo fue que los tres se reunieron para colaborar en esta película?

Tom: Pues nos vimos y fue una junta en que se dio algo así como amor a primera vista. La primera película de Matrix y mi película Corre Lola corre se estrenaron en Estados Unidos en el mismo mes, así que éramos como vecinos. Vimos las películas de los demás y nos enviamos cartas de amor. Cuando finalmente nos conocimos nos dimos cuenta en una cena bastante larga de que habitábamos en el mismo planeta creativo y espiritual, y que la idea de hacer algo juntos sería magnífica.

Andy y Lana: aunque el éxito de Matrix fue notable, ustedes evitaron ser vistos en público. ¿Qué fue lo que cambió?

Andy: Sólo hemos asistido a 2 o 3 festivales de cine, por lo general somos bastante tímidos. Nuestro nivel de participación se resumía en escabullirnos por la puerta lateral y salir antes de que prendieran las luces. Excepto por el Festival de Cine Gay y Lésbico en San Francisco con Bound, nuestra primera película, donde 900 lesbianas enloquecieron por lo mucho que les gustó el filme. Nos llenó el corazón.

Tom: Creo que es importante decir que nunca se trató de evitar a la prensa, que es lo que algunos críticos pensaron en su momento. Era sobre ustedes dos…

Lana: Y ahora en Toronto, pues no pensamos que obtendríamos tal avalancha de amor, apoyo y validación. Eso fue como se sintió, un acto generoso de la audiencia a la que le llegó el filme de la manera en que les llegó y fueron transformados por el libro de David Mitchell. Una de las cosas hermosas del cine –contrario a leer un libro, que es una experiencia solitaria– es que cuando vas a una película puedes experimentar una conexión social a través de la reacción de los demás. En particular con esta película que es sobre un fragmento de la humanidad que intenta ir más allá de nuestras diferencias y de la distancia que nos separa, así como de la soledad… y llegar a un entendimiento de las maneras en que estamos conectados. En el cine de pronto se sentía como si las 2 mil personas estuviesen conectadas. Tengo que admitir que me asusté un poco. Y te sientes animada por días. Y luego te tornas adicta a ello. Ahora iré a todos los estrenos, para siempre. Después de la primera película de Matrix fue cuando comenzamos a sentir que perdíamos nuestro anonimato. Y pensamos que el anonimato es una posesión preciosa y hermosa en tu vida porque te permite acceder a una forma de ser en el mundo, a una manera de estar con otras personas que no te es posible si no eres alguien anónimo. Nos gusta convivir con personas en el parque o en una librería, de una manera en que todos los demás tienen la capacidad de hacerlo. Y pensamos que si la decisión estaba entre hacer películas o renunciar a nuestro anonimato… pues al principio era tan importante que dijimos que preferíamos ser únicamente escritores y no hacer películas. Y luego Warner Bros dijo “no, no, no, no, no…”. Aunque luego dijeron que estaba bien, que no estábamos obligados a hacer publicidad para el filme. Y hasta ahora no hemos tenido eventos de prensa, proyecciones ni estrenos. Pero luego conocimos a Tom y es inspirador. David Mitchell también es muy generoso y amable. Genuinamente intenta interactuar y conectar con las personas que buscan entender su arte. Eso nos inspiró. Luego amigos de la comunidad de gays, lesbianas y transexuales me pedían que lo hiciera. Siento una responsabilidad de ser personas más públicas y tal vez intentar disipar algunos de los miedos que los individuos como yo tienen. Cuando era niña no había nadie como yo en el mundo. Al menos yo no sabía de alguien. No había directores o escritores. Era descorazonador y un poco deprimente y atemorizante. Así que finalmente pensé: “Si hay un niño por ahí que es como yo y me verá y sabrá que esta parte del mundo no está cerrada…”. En ese sentido la película se trata de eso, sobre expandirte a ti misma y pensar acerca de un mundo que va más allá de nuestras propias necesidades y tu propia comodidad, y tener la valentía de involucrarte a un futuro imaginado más amplio. Como mi hermano es tan hermoso y me apoya tanto, salió de su búnker y dijo: “Está bien, vamos”. Y aquí estamos.

Andy: Bueno, pues yo resiento el hecho de que no sólo tengo que escribir y dirigir la película, y editarla, ahora tengo que explicarla. ¡Como si tuviera que hacer todo! –ríe–. Para mí también es porque es una forma de arte social. Es una declaración política el no tomar el crédito de “Una película de” porque creemos que no es justo para todos los que trabajan en la cinta. ¡Esta película es mía! ¡Es de mi autoría! Es ridículo. El filme es del colectivo y si yo salgo y defino lo que significa la película también es injusto, ya que el colectivo define lo que la película es. No actúo. Sabes que yo no construyo los sets. Todas esas personas colaboran con sus ideas…

Lana: Su ADN.

Andy: En la película. Y así las cosas, creo que el que un director salga y diga que eso es la película está limitando al producto final.

Lana: El cine es tan especial y único debido a que es una especie de arte social gigante. Requiere de una comunidad, de un colectivo que trabaje al unísono y lo cree. No puedes hacer una película tú sola. Y es por eso que lo amamos. Por lo que creemos que es fantástico. Le pedimos a la audiencia que se involucre y piense sobre sus vidas, y no intentamos limitarlos y decir “Esta es la manera en que funciona el mundo… esta es la verdad espiritual de la realidad del mundo… o este es el ateo secular, la verdad del mundo”. Nos gusta el arte que únicamente ofrece una invitación a acceder a estas ideas y construir un significado en tu vida y encontrar cosas que sientes que son relevantes.

 

Cloud Atlas se estrenó en México el pasado 27 de diciembre de 2012, ¿ya la vieron?

Es escritora, fotógrafa, cineasta y vive en Hollywood con su esposo y su traviesa cachorrita Airedale. Promete estar más activa en Twitter y espera que el guión que escribió con su hermano se convierta en película.

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