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REVISTA Columnas

Pablo Larraín toca fibras sensibles en la Berlinale 2015

Por:

10-02-2015

La película El Club, de Pablo Larraín, se convierte en una de las cartas fuertes para el Oso de Oro en la Berlinale 2015

El Club, del chileno Pablo Larraín, es ya una de las películas favoritas para hacerse con el codiciado Oso de Oro en la #berlinale2015. En la primera secuencia vemos a un perro galgo que da vueltas sobre la arena de una playa. Hace esfuerzos por alcanzar una carnada que cuelga de un palo y que es movida por un hombre. La metáfora viene a cuento porque, tal y como el también director de la aclamada No mencionó en la conferencia de prensa, su nueva película guarda algo de circular. Como una serpiente que se muerde la cola. Y vaya que poseen algo de serpientes los habitantes de la pequeña casa a la que los espectadores somos invitados a entrar. Son todos sacerdotes, «curitas», como ellos mismos se hacen llamar, que han sido relegados -o escondidos- allí por la Iglesia a causa del comportamiento inmoral que mostraron cuando estaban en activo. Larraín comete el acierto de no juzgarlos. Su intención no es otra que colocarlos ante una situación que removerá por completo el micromundo que habitan y, por tanto, su comportamiento, como religiosos pero también como los falibles seres humanos que son.

Al igual que en sus películas pasadas, Larraín muestra pulso sólido a la hora de contarnos este inusual relato, mismo que se apoya sin problemas en un talentoso casting. Otra cosa será la manera en que el filme será recibido en algunos países latinoamericanos. Porque si bien trata un tema muy actual, son muchas las fibras sensibles que remueve, casi tantas como las cuestiones que genera. Aunque uno quisiera pensar que a partir de los esfuerzos que el Papa Francisco -con el que Larraín parece simpatizar- ha realizado por revelar y castigar los abusos a menores infrigidos por algunos sacerdotes, la Iglesia y sus feligreses se halla lista para aceptar y confrontar un problema que ha terminado por explotarle en las manos.

Alejada de esta polémica pero no por eso menos cruda es la historia narrada en la alemana As we were dreaming, de Andreas Dresen. El filme narra a dos tiempos -antes y después de la caída del Muro de Berlín- la historia de cinco amigos oriundos del Este de Alemania cuyo común denominador es la pertenencia a familias tremendamente disfuncionales. La cinta, que a ratos hace pequeños guiños a Trainspotting, fue muy bien recibida por la prensa y es posible que también obtenga algún premio importante. Algo que por cierto le vendría bien al cine de casa luego de la inesperada decepción provocada por Werner Herzog y su Queen of the desert. Frente a la opulencia de ésta, la pequeñita pero honesta cinta de Dresen pone en la mesa aquel viejo dicho de «a veces, menos es más».

Editor de anime y manga en Cine PREMIERE, y colaborador en web y revista desde 2006. Me especializo en anime/manga, comics, doblaje, tecnología y videojuegos. Mis sagas favoritas: Doctor Who, Star Trek, Dragon Ball y Star Wars. Batimaníaco, geek ochentero y hardcore game.

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