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CRÍTICAS Cine

Jurassic World

Calificación Cine PREMIERE: 3.5
Calificación usuarios: 2
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10-06-2015

La cuarta entrega de la franquicia, protagonizada por Chris Pratt, logra lo único que se propone: ser divertida.


  • Título original: Jurassic World

  • Año: 2015

  • Director: Colin Trevorrow (Safety not guaranted)

  • Actores: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard

  • Fecha de estreno: 12 de junio 2015

Aceptémoslo: la gran expectativa que ha generado la cuarta entrega de la franquicia jurásica tiene mucho que ver con la nostalgia. De hecho, Mundo Jurásico (Jurassic World) se une a la oleada de esperadísimos estrenos que este año apelan a las glorias del pasado: Mad Max, Terminator Génesis, Star Wars, Misión imposible 5

Sin embargo, su director y guionista Colin Trevorrow (Seguridad no garantizada) nos deja algo muy claro desde el inicio: esta es una cinta que no tiene ningún interés en mirar demasiado a sus antecesoras, más allá de hacer el homenaje obligado. Se trata de un universo jurásico para las nuevas generaciones, equipado con todo lo necesario para sacarle el mayor provecho al sobreexplotado género del blockbuster: un argumento ágil y divertido, secuencias de acción emocionantes y un dinosaurio-monstruo cuya existencia, sorpresivamente, es utilizada por momentos para reflexionar y hacer un meta-comentario sobre lo difícil que es asombrar al espectador de hoy. Los dueños de este parque –y Steven Spielberg, productor ejecutivo– lo saben: ya no es suficiente con enseñarle a la gente “simples” dinosaurios, ahora hay que crear quimeras con explosivos efectos visuales.

Jurassic World ignora las secuelas –Mundo perdido (1997) y Parque Jurásico 3– y se ubica 20 años después de lo sucedido en la primera película. El parque temático en Isla Nublar es una realidad que recibe 20 mil visitantes al día, el cual conocemos a través de los ojos de los hermanos Zach (Nick Robinson) y Gray (Ty Simpkins). Bryce Dallas Howard interpreta a Claire, la tía de los niños y directora del lugar, mientras que Chris Pratt da vida a Owen, su colega renegado –una mezcla de Indiana Jones y el encantador de cocodrilos– quien se dedica a estudiar y “entrenar” velociraptors. Los cuatro se convierten en los personajes eje que intentarán sobrevivir el escape de la nueva atracción: el Indominus Rex, un dinosaurio genéticamente modificado que asesina humanos y dinosaurios por igual.

La trama se podría considerar, en muchos aspectos, una calca de Parque Jurásico, (niños que se pierden, adultos que van a buscarlos) e incluso retoma el mismo conflicto: la manía humana de querer controlar aquello que no entiende. Sin embargo, la diferencia es que Mundo Jurásico tiene mucho de película “de monstruos”. El problema principal no son los dinosaurios ni su naturaleza, sino una criatura antinatural fuera de control, muy a la Godzilla. Este giro simplifica las cosas y le permite al argumento no detenerse demasiado en explicaciones científicas ni en formalidades. ¿Un animal modificado genéticamente? Perfecto. Suena plausible y, lo que es más importante, suena divertido.

Quizás el acierto más grande es que aunque se trata de un guión que da prioridad a la acción, no descuida del todo a sus personajes. Chris Pratt encuentra un equilibrio que se agradece entre el héroe de acción y el comic relief, mientras que el personaje de Howard transita de forma verosímil de una empresaria fría y calculadora, a una heroína de armas tomar. La dinámica entre ambos es un buen contrapeso al explosivo recorrido que, si bien no destaca por su complejidad ni realismo, no tiene un solo momento aburrido. El 3D se encarga de resaltar cada diente y escama, algo que se vuelve más necesario conforme llega el final, los animales adquieren protagonismo y se vuelve más palomera. Este tercer acto es quizás el eslabón débil y el momento perfecto para sólo concentrarse en los efectos visuales, pues incluye batallas entre dinosaurios por el honor, velociraptors amigables y a Chris Pratt reconciliándose con sus criaturas. ¿Ridículo? Sí, ¿entretenido? También.

Aún así, se trata de una película bastante consciente: cuestiona ligeramente nuestra cada vez más nula capacidad de asombro, no nos da nada nuevo al respecto y aún así logra divertirnos. Pequeño gran logro. Eso sí, se extraña la música de John Williams.

mm

Periodista, editora en Cine PREMIERE y bailarina frustrada en sus ratos libres. Gustosa del cine, la literatura, el tango, los datos inútiles y de la oportunidad de desvelarse haciendo lo que sea.

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