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Cine CRÍTICAS

Actividad paranormal: La dimensión fantasma

Calificación Cine PREMIERE: 3
Calificación usuarios: 0
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21-10-2015

Una cinta para verla, de preferencia, acompañado de un admirador de los efímeros sustitos superficiales en 3D


  • Título original: Paranormal Activity: The Ghost Dimension

  • Año: 2015

  • Director: Gregory Plotkin (Ópera prima)

  • Actores: Chris J. Murray, Brit Shaw

  • Fecha de estreno: 23 de octubre de 2015

Como siempre, para reír o para sufrir, la nueva entrega de la franquicia Actividad paranormal verdaderamente vale la pena… aunque no sea perfecta o “de arte”. Al igual que las anteriores, se divide entre una dimensión dramática muy descuidada y una dimensión audiovisual pulida CASI a la perfección.

La continuación de esta saga, nuevamente, es un forzado intento por justificar una tecnología del cine mediante engañosas operaciones de montaje y circunstancias terroríficas bastante chantajistas. El pretexto sigue siendo el esclarecimiento de una calamidad que atraviesa décadas.

Otra vez, un grupo de ingenuos personajes obsesionados, en este caso, con grabarse entre sí hasta resultar francamente inverosímiles, son víctimas de una constante amenaza doméstica, producto del acervo de porquerías, materiales e intangibles, abandonadas por los antiguos habitantes de su actual casa. Así como también son víctimas del tramposo estilo audiovisual de la película, donde hasta la carcajada más espontánea está codificada para hacer brotar el más mínimo superficial efímero absurdo predecible susto, incluso por una mera bromita cruel a la “Pedro y el lobo”.

La función de prensa estuvo insípidamente acompañada por dos actrices niñas interpretando una idiota versión real de las aparecidas en pantalla. Barato, barato. Por otro lado, es evidente que lo interesante no es precisamente la trama. Todo lo predecible, así como lo inverosímil o lo exclusivamente efectista, queda compensado por el despliegue cinematográfico de una experiencia que desafortunadamente sólo valdrá la pena ver en una sala masiva.

Sabe cómo, sigue resultando fascinante el brío con el que sobrevive esta serie, gracias a sus elencos de actores no estelares y fundamentado en el planteamiento de las cámaras “no profesionales”, en manos de los personajes, como principal recurso estructural. Por supuesto que, gracias a esto, las licencias poéticas se exacerban y provocan inmediatas risas nerviosas y no tanto, sin por ello disminuir la innegable eficacia taquillera.

No se requiere ser fan para disfrutar con los excesos de una producción que sigue además explotando la idea de que a donde vayamos somos potenciales víctimas de psicóticas maldiciones no revertidas. Pero este tipo de funciones es mejor disfrutarlas con admiradores. Buen pretexto para una cita de amor en época de aparecidos.

Alejandro estudió en el CUEC; escribe sobre cine desde antes de querer dirigir películas. Sus pasiones son grabarlo todo sin límites, programar películas en cineclubes y los títulos “jamás estrenadas en México”.

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