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CRÍTICAS Cine

Tierra de nadie

Calificación Cine PREMIERE: 4.5
Calificación usuarios: 0
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Por:

26-10-2015

Emily Blunt y Benicio del Toro ofrecen actuaciones sólidas en un thriller con problemática nacional.


  • Título original: Sicario

  • Año: 2015

  • Director: Denis Villeneuve (Prisioneros)

  • Actores: Emily Blunt, Benicio del Toro

  • Fecha de estreno: 30 de octubre de 2015

No es ningún misterio que el tema del
narcotráfico en nuestro país, a nivel “entretenimiento”, goce
de una popularidad importante. No sólo somos bombardeados por
narcocorridos, sino que la televisión ha servido de catapulta para
una infinidad de telenovelas -aunque se intenten disfrazar de
“series”- en donde se glorifica la figura del narcotraficante,
desde una Reina del sur pasando hasta el popular El señor de los
cielos
, en donde lo importante no sólo es la lucha contra el
narcotráfico, sino que en este mundo los meros meros, son salidos de
una pasarela de modelos. 

La producción cinematográfica
nacional ha puesto sus esfuerzos en retratar historias con mayor peso
social donde el problema migratorio es el protagonista, el
narcotráfico está presente pero nunca es una crítica abierta ni
directa (salvo documentales como Narco Cultura o Tierra de carteles). Es por
eso que Tierra de nadie (Sicario) es un ejemplo de
argumento cinematográfico en muchos aspectos, pero principalmente su
mayor logro radica en la dirección de Denis Villeneuve.

Villeneuve es originario de Quebec,
Canadá, y comenzó su carrera abordando desde temas que juegan con
el realismo mágico hasta la crítica social con Polytechnique, el
equivalente a la masacre en Columbine de Canadá. Posteriormente
saltaría al gran contraste de Hollywood con Intriga (Prisoners), ese
desgarrador drama donde Jake Gyllenhaal y Hugh Jackman entregaron
grandes actuaciones. 

Tras ese experimento llamado Enemy,
llega a territorio mexicano y aborda la guerra con el narcotrafico de
una forma directa con Tierra de nadie (Sicario), en donde nunca se ha
visto así la ciudad Juárez de Tijuana ni el enfrentamiento entre los
narcos, la policía local y fuerzas especiales. Villeneuve entrega un
primer acto brutal, cargado de adrenalina desde sus primeros minutos
en donde la fotografía de Roger Deakins, casi cegadora del
territorio árido hace que los personajes estén expuestos ante el
espectador.

Kate Macer (Emily Blunt) nos conduce a
través de un camino minado, en donde los actos de las fuerzas
especiales son dudosos y ponen en tela de juicio la moralidad
aparantemente sólida de Kate. Pero es el misterioso Alejandro
(Benicio del Toro) quien se roba la película, a través de una
psicología obscura que lentamente va saliendo a la luz, aunque sea
por pequeños gestos o frases. Y es aquí cuando la importancia de la
historia junto con la fotografía de Deakins se combinan
magistralmente, pues mientras los personajes van descendiendo hacia
el infierno del narco y se pierden en las sombras del desierto
gracias al lente del fotógrafo, sus intenciones y psicología se
vuelven cada vez más claras y transparentes.

Un elemento indispensable en Tierra de
nadie
es la música del islandés Jóhan Jóhannsson, quien vuelve a
hacer equipo con Villeneuve tras Intriga. Aquí el nominado al Oscar
deja a un lado el minimalismo para hacer uso de toda una orquesta con
momentos repetitivos para generar la atención que las imágenes por
sí mismas ya nos provocan. 

Sin embargo, la película podría
sufrir de dos pecados, uno de ellos corresponde más hacia su ritmo
que reduce velocidad en el segundo acto y va acomodando las piezas
para el rompacabezas del final, perdiendo ligeramente la intriga y
suspenso que venía provocando en la audiencia. Pero su segunda falla
corresponde más hacia el lado hollywoodense y que también pecan las
producciones nacionales anteriormente mencionadas (El señor de los
cielos
, etcétera), sus protagonistas son muy bien parecidos, estamos
ante modelos de revistas, figuras que han aparecido en conteos de las
personas más atractivas del planeta, por lo que es un tanto raro
identificarlos como agentes contra el narcotráfico en sus primeros
minutos, pero posteriormente ya estamos acostumbrados.

Al final, Denis Villeneuve demuestra
una maestría en la ejecución de una historia totalmente ajena a su
nacionalidad y su problemática, pero a la vez está demostrando una
sensibilidad que pocos directores (autores de sus obras) manejan ante
grandes presiones y presupuestos. Da impotencia pensar que un
director originario de la parte menos canadiense de Canadá (Quebec,
provincia que busca alejarse del gobierno canadiense) haya entregado una obra cruda, sin tapujos ni temores, con una fotografía a vencer
en los próximos premios Oscar, un score envolvente y actuaciones
sólidas en cada apartado, sobre una problemática que, en teoría,
cualquier cineasta nacional sensible de su entorno debería de haber
realizado o al menos tocar más en sus obras de cine contemplativo, pero al parecer en México el problema y sobreexposición
del narcotráfico sólo tiene lugar para el cine documental y las
telenovelas de Univisión. 

mm

Stanley Kubrick alguna vez dijo "Para tener una visión más amplia, no sólo vean cine bueno, también el malo" obvio le hice caso en lo segundo y es muy divertido.

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