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Cine CRÍTICAS

Don Gato: El inicio de la pandilla

Calificación Cine PREMIERE: 1
Calificación usuarios: 1
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26-10-2015

Estafados otra vez. Don Gato en el cine no logra acercarse al espíritu y humor de la serie televisiva.


  • Título original: Don Gato: el inicio de la pandilla

  • Año: 2015

  • Director: Andrés Couturier

  • Fecha de estreno: 30 de octubre de 2015

En una de las primeras escenas de la película, Don Gato y algunos miembros de su grupo ingresan a un restaurante fingiendo ser inspectores sanitarios. Todos usan lentes oscuros y mientras caminan se escucha la rola “Little Green Bag” de George Baker Selection. Igualito que en Perros de reserva, ¿verdad? De ninguna manera. Estos ni a gatos de reserva llegan. Si es imitación, homenaje o parodia, nunca queda claro.

No está de más recordar que la serie animada de Don Gato y su pandilla sólo tuvo una temporada con 30 episodios, originalmente exhibidos en Estados Unidos entre 1961 y 1962. Su positivo impacto con el público mexicano a partir de los 70 y durante las décadas posteriores, gracias a las perennes repeticiones televisivas, es irrefutable. Son muchas las generaciones que disfrutamos las aventuras del ingenioso timador y sus fieles amigos, en gran parte debido al formidable trabajo de adaptación y lenguaje realizado por leyendas del doblaje como Jorge Arvizu “El Tata” (Benito y Cucho), Víctor Alcocer (Matute) o Julio Lucena (Don Gato). Por ello, es importante destacar la colosal hazaña de Ánima Estudios, al lograr obtener ante Warner Bros, quienes detentan los derechos de los personajes creados por Hannah-Barbera, el visto bueno para producir en México la película de Don Gato y su pandilla (2011), que además resultó un gran éxito nacional en taquilla.

Ahora con Don Gato: El inicio de la pandilla (o Top Cat Begins por su título en inglés), estamos posiblemente ante la primera precuela del cine mexicano. Un interesante dato que dejaremos que los investigadores fílmicos definan.
Pero pese al entusiasmo y entrega de todo un equipo de animadores latinoamericanos que trabajaron en ambas películas, y que además recibieron el refuerzo de la empresa hindú Discreet Arts Productions, el resultado es frustrante.

Nunca se logra capturar el espíritu desenfadado de la serie original. Es verdad que desde su origen estamos ante un grupo de personajes políticamente incorrectos. Don Gato es un estafador que a través del engaño y el abuso de confianza persigue el lucro. Pero su versión del Siglo XXI es aún más inadecuada y lo convierte hasta en un vulgar ladrón. 

Los criminales de poca monta ahora juegan en las ligas mayores con los mafiosos, en una película donde el soborno, la extorsión, la intimidación y la violencia se presentan sin tapujos. Sobre todo para una cinta dirigida a un público familiar.

Hasta las estafas son más burdas. De la ocurrencia pasamos a la vulgaridad. ¿Debemos reírnos de que le echen salsa picante a alguien en los ojos? ¿De que algún otro individuo caiga en un foso sin fondo? ¿Debemos seguir considerando el travestismo como un cliché cómico?

Sin un buen argumento, el resto de los esfuerzos pasan inadvertidos. Ya sean los avances en las técnicas de animación, el notable grupo de artistas del doblaje que logran brindar voces reconocibles, o los recursos para un soundtrack que incluya éxitos internacionales.

El tema de fondo es pues, un guión que pareciera desconocer, una vez más, el material al que alude o el ritmo al que debería aspirar. El atractivo principal, que sin duda sería la forma en la que se reúne la pandilla, no es particularmente atractivo o entretenido y se enfoca demasiado en los personajes más populares, Don Gato y Benito, dejando al resto como un paquete adicional.

Mucho más discretas que en la primera película, pero igualmente ineficaces, son las referencias a los episodios originales, como las aspiraciones de Benito como violinista o la presencia de su madre, que sólo había aparecido en un capítulo. Por segunda ocasión deposité como espectador mi esperanza de poder disfrutar una digna versión fílmica de los entrañables personajes que hicieron la delicia de mi infancia y la de tantos mexicanos más. Una vez más, fui decepcionado. Incluso aburrido. La sensación que prevaleció terminando la función fue como si me acabaran de timar, de estafar, de engañar, de asaltar y de robar… Me vieron la cara.

Por cierto que en algún momento de la película, Don Gato cae a un bote de basura lleno de copias de la primera película. Y no puede uno más que preguntarse, ¿habrá sido un ejercicio de autocrítica?

 

¡Encontraste un gatito de la trivia de Minino Plus! (2/3)

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Cinéfilo incorregible. Coleccionista de juguetes de películas. Fundador y conductor de @CinemaNET. Colaborador en Efekto Noticias y Filmmen. Escribe en Cine PREMIERE desde el 2002.

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