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CRÍTICAS Cine

La habitación (Room) – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4.5
Calificación usuarios: 4
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27-01-2016

La película protagonizada por Brie Larson nos muestra que un cuarto puede ser infinito.

  • Título original: Room
  • Año: 2015
  • Director: Lenny Abrahamson (Frank)
  • Actores: Brie Larson, Jacob Tremblay
  • Fecha de estreno: 29 de enero de 2016

Pocos son los que a estas alturas desconocen la premisa básica de La habitación (Room), la “pequeña” cinta del director Lenny Abrahamson (sólo contó con $13 MDD de presupuesto) que se ha colado como las grandes en algunas de las principales ternas del Oscar, incluyendo la de Mejor película. Desde que vimos el tráiler quedó clara la terrible situación que plantea, digna de un cuento de terror: una mujer se las arregla para ser madre en completo cautiverio, víctima de un secuestro que ha durado años enteros y que la ha recluido en un raquítico cuarto con su hijo pequeño. Es más, incluso se deja ver más o menos en qué podría acabar todo.

Sin embargo, la grandeza y mayor acierto de esta cinta es que, precisamente, no se trata de eso. Esta NO es la historia de un encierro. Todo lo contrario. Es una cinta con un punto de vista muy especial, que nos cuenta (y nos muestra de forma espectacular con la cámara) cómo es que un cuarto de 3 metros cuadrados puede ser, en realidad, un universo infinito. De hecho, esta es en cierta forma la historia de un no-encierro. Pero, ¿quién en este mundo podría sentirse infinitamente libre en una situación así? La respuesta es: un niño.

¿Qué pasaría si pudiéramos ver y experimentar este infierno a través de la mente y los ojos de un pequeño de 5 años? La habitación logra darnos una buena idea de esto gracias a la sensible adaptación que hace de la novela homónima (la autora el libro, Emma Donoghue, es también la guionista), la cual nos lleva de la mano por la tragedia del pequeño Jack (un genial Jacob Tremblay) y de su madre (una también genial Brie Larson), cuyo mundo se encuentra cruelmente delimitado por cuatro paredes. Sin embargo, lo hace desde el punto de vista de la infancia. Sin ser un relato en primera persona por completo, usa los ojos de Jack para presentarnos ese claustrofóbico hábitat, el único que ha conocido en su vida, pero que él ve como la Tierra entera. Sus percepciones en voz en off –típicas de la inocencia que roza la sabiduría– enriquecen el relato. “Cuarto se alarga en todas las direcciones, hasta el fin”, nos dice. Y le creemos.

Desde el inicio de la cinta, la sensación de infinito se fortalece con el impecable trabajo de fotografía de Danny Cohen (también cinefotógrafo de La chica danesa): a cuadro, también pareciera que esa habitación se extiende sin fin, con todo y sus rincones y sus paredes. No es que no veamos el límite físico, es que en cada toma pareciera como si todo cupiera ahí, como si todo lo que sucede en la imaginación pudiera suceder ahí también, lo cual constituye, precisamente, la máxima de la infancia. El director Lenny Abrahamson saca lo mejor de sus dos protagonistas y mantiene un tono firme en el que increíblemente cabe desde la sensación de “cuento de hadas”, hasta el suspenso puro (aquí, el llamado “giro de tuerca” se vuelve literal) y el drama desgarrador, sobre todo cuando se trata de enfrentarse al exterior (no, este no es un spoiler, porque, como dijimos anteriormente, esta no es una historia sobre un encierro en el que no sabremos si escaparán o no). De hecho, lo curioso es que, la libertad física puede no ser lo que los cautivos imaginaban que sería. Después de todo, nos dice Jack, el mundo exterior es tremendamente reducido, pues “el tiempo parece desperdigarse de forma delgada como mantequilla sobre un pan, de modo que sólo le toca un poquitito de tiempo a cada lugar”.

Esta es una de esas películas en la que lo menos que importa es saber qué sucede o en qué acaba todo. Lo que importa es la experiencia, conocer a Jack y a su “Ma” (y ver a dos de las mejores actuaciones del 2015-2016), y atestiguar (con nuestros propios ojos), cómo es que no hay límites que puedan reducir nuestro mundo, mientras no los llevemos dentro.

Periodista, editora en Cine PREMIERE y bailarina frustrada en sus ratos libres. Gustosa del cine, la literatura, el tango, los datos inútiles y de la oportunidad de desvelarse haciendo lo que sea.

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