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Cine

7500 – Crítica

20-06-2020, 1:30:54 PM Por:
7500 – Crítica

7500 consigue un buen despegue, pero al paso de cada minuto sólo Joseph Gordon-Levitt salva a esta película de desplomarse a tierra.

Cine PREMIERE: 2.5
Usuarios: 3
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La nueva película de Joseph Gordon-Levitt nos ofrece un coctel de ideas potencialmente atractivas que buscaban darle la vuelta a una premisa poco original: un secuestro aéreo orquestado por terroristas. En 7500, toda la acción se desarrolla en tiempo real, de principio a fin, desde el punto de vista de un joven copiloto dentro de la cabina del avión. Lamentablemente, lo que inicia como un thriller efectivo termina desdibujándose a causa de un guion incapaz de sostener la tensión de una manera orgánica.

Exceptuando un breve prólogo con video de cámaras de seguridad del aeropuerto, la ópera prima de Patrick Vollrath –cuyo cortometraje Everything Will Be Okay fue nominado al Óscar en 2016– tiene lugar por completo al interior de la cabina de un Airbus A319 en un vuelo de Berlín a París. Era un día normal para el copiloto Tobias Ellis (Gordon-Levitt), quien realiza su chequeo de rutina antes del despegue con el piloto Michael Lutzmann (Carlo Kitzlinger), a la par de conversar discretamente con Gökce (Aylin Tezel), sobrecargo de ascendencia turca y la madre de su pequeño hijo Deniz. Ya en el aire, tan pronto como el avión se estabiliza, Ellis se ve forzado a reportar un código 7500 a la torre de control, pues un grupo de terroristas intenta tomar control de la aeronave. Es así que este hombre ordinario deberá tomar decisiones cada vez más complejas que definirán el destino de todas las personas abordo.

Durante su primera mitad, 7500 hace gala de un virtuosismo técnico para la creación de una atmósfera inmersiva de claustrofobia y suspenso, gracias a la colaboración del novel director alemán con el diseñador de producción Thorsten Sabel (Cloud Atlas), el cinefotógrafo Sebastian Thaler (Falling) y la sutil edición de Hansjörg Weißbrich (Colonia). La recreación de la cabina, la iluminación dura y los efectos visuales contribuyen a la creación de un espacio plausible para el desarrollo de la acción y el juego con la perspectiva limitada de la información. Tomemos en cuenta que sólo podemos observar vistazos del resto del avión por medio de un monitor que provee imágenes de la cámara colocada afuera de la puerta de la cabina. Asimismo, la apuesta de Vollrath por el realismo es tal que decidió prescindir de un score musical para sumergirnos en la crudeza de los acontecimientos que tienen lugar en pantalla, con un Joseph Gordon-Levitt que carga con sobriedad el peso dramático de la obra.

Sin embargo, una vez que superamos la desorientación de aquel atraco inicial es cuando el guion coescrito por Vollrath y Senad Halilbasic (Of Sound Mind) comienza a quedarse sin recursos para mantener el conflicto vivo. El largometraje se llena de situaciones cada vez más inverosímiles, así como de giros previsibles y otros forzados, que se contraponen con la fachada de realismo estético que se había construido. Lo que pudo haber sido una oportunidad para explorar el comportamiento humano en situaciones de presión extrema, tanto en el personaje de Gordon-Levitt como de los secuestradores interpretados por Paul Wollin, Murathan Muslu y Omid Memar, se convierte en un guion formulaico de un thriller de acción menor, que no está interesado en explorar a sus personajes más allá de la función que cumplen para dar continuidad a la trama. Esto deriva, entre otras cosas, en un perfil dolorosamente estereotípico y caricaturesco de los terroristas musulmanes.

Este punto se vuelve especialmente conflictivo cuando llegamos al tercer acto de la película, el cual parte de un supuesto noble –aunque recurrente en las historias de secuestros– donde nuestro héroe y uno de sus captores se ven confrontados de un modo más íntimo. Los guionistas deciden ignorar deliberadamente cualquier discusión política para ahondar en el lado más humano de cada uno. Para su mala fortuna, la secuencia no logra sobreponerse a una escritura superficial que raya en lo melodramático, empleando los trucos de guion más baratos. Todo rastro de tensión se borra en un acto final que termina sintiéndose aún más largo de lo que ya era.

Pese a su intrigante concepto, 7500 no consigue sacar el máximo provecho de sus limitaciones autoinflingidas. La producción no es una clase magistral de narrativa cinematográfica en espacios restringidos, ni posee un guion que sirva como un auténtico vehículo de lucimiento para el talento de Gordon-Levitt. Es disfrutable, si todo lo que buscas es un opción de entretenimiento de clase b para pasar la tarde –a su favor juega su duración de apenas 92 minutos–, pero carece de elementos que la hagan verdaderamente memorable.

7500 está disponible en Prime Video.

Título original: 7500
Año: 2019
Director: Patrick Vollrath (Ópera prima)
Actores: Joseph Gordon-Levitt, Aylin Tezel, Omid Memar
Fecha de estreno:19 de June de 2020 (MX)
crítica review
mm Redactor de Cine PREMIERE y colaborador de Otaku-shi
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