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Cannes 2018: La primera gran contendiente a llevarse la Palma de Oro

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12-05-2018

La Guerra Fría nunca se fue, sólo estaba oculta. Muchas de las cintas en esta edición del Festival de Cannes lo han dejado muy claro.

Por casi dos décadas, para iniciar cualquier plática sobre el estado actual del mundo, uno empezaba a hablar de la Guerra Fría como un periodo recién enterrado en el ayer, fascinante, tenebroso, pero concluido. Una tumba cerrada con candado. En esta década, nada más popular que hablar de aquel conflicto como algo que nunca se fue, como un dinosaurio que sólo estaba oculto, pero cuya amenaza persiste. Con la fiebre reciente por recuperar a la década de los 80 como una estética vivaStranger Things, Llámame por tu nombre, Ready Player One, nuevas giras de David Byrne o The Joshua Tree– se mezcla una curiosa fascinación por el mundo soviético filtrado por la fugacidad de lo pop. El Festival Internacional de Cannes 2018 tomó el pulso de esta tendencia en su competencia oficial.

Summer (Leto), del ruso Kirill Serebrennikov y Cold War (Zimna Wojna) del polaco Pawel Pawlikowski, llenan el presente con evocaciones sensoriales y emocionantes de la vida que bullía detrás de la cortina de hierro, esa mezcla de ideales y horrores, utopías y desencantos. Ambas van a dar mucho de que hablar en el resto del año, aunque con audiencias muy distintas.

summer cannes 2018

Summer (Leto) del director Kirill Serebrennikov

Leto, la nueva película del director de la próxima a estrenarse en México El discípulo (ve el trailer) cuenta el camino que llevó a la fama a Kino, una banda originaria de Leningrado que, con influencias del New Wave, el punk o el anarquismo británico, logró construir una rendija de aire fresco en la opresiva vida soviética de 1981 a 1991, convirtiendo varias de sus canciones en himnos que acompañaron a los adolescentes de la perestroika. La película mezcla los códigos del musical, la biopic y el cine social para pintar un panorama algo repetitivo y suavizado, pero visualmente impresionante, de las aspiraciones, dudas, luchas y desganos de la que, unos años después, sería la primera generación de adultos en la Rusia postsoviética. La película, poseída por la energía de un soundtrack vibrante, va a ganar un culto rápido y extenso, y seguramente hará por la música de los malogrados Kino lo mismo que Malik Bendjelloul hiciera por Sixto “Sugar Man” Rodríguez hace unos años.

Unas hora después, llegó la primera gran revelación del Festival y, a juzgar por las primeras recepciones, primera contendiente seria a obtener la Palma de Oro. Cold War de Pawel Pawlikowski (ve un clip aquí) lleva un escalón arribas las búsquedas cinematográficas que el polaco había emprendido ya en Ida (2012); en apenas 84 minutos, elabora un relato perfectamente calibrado, a ratos épico y luego intimista, de la pasión entre un músico sin demasiado talento y una cantante con un pasado escabroso, 20 años menor; un amor condenado al fracaso en la Varsovia, el París y la Yugoslavia de los 50 y 60.

cannes 2018 cold war

Cold War del director Pawel Pawlikowski

Con una carga de melancolía que no tiene imposturas ni falsas nostalgias, Pawlikowski vierte en Cold War el aprendizaje de toda una vida viendo películas de Miklos Janczó, Andzrej Wajda, la nueva ola checoslovaca, Mikhail Kalatozov y otros magos del cine del Este (si ningún nombre te suena, suplico un googleo inmediato) para hacer una película que, más que parecer hecha en otro momento de la historia, parece agitar los fantasmas de la memoria para hacerlos contra (o cantar) sus penas. Una película de elipsis, silencios, pasados y secretos que funciona de principio a fin con el mecanismo de un reloj. Extraordinaria.

Hay más sorpresas, surgiendo aquí y allá, en las diferentes sedes del festival a lo largo del boulevard de La Croisette, sorpresas tan estimulantes y diversas que hacen olvidar el mar o la hora de comer. Un documental exhibido anoche en función especial fuera de competencia, Another Day of Life, es una rareza espectacular que amerita ser distribuida pronto en pantallas mexicanas: una biopic de animación del legendario cronista de guerra polaco, Ryszard Kapuściński, centrada en su viaje en 1975 a una Angola sumida en el caos cruenta de una Guerra de liberación nacional. Una de esas películas que emergen sin avisar en el margen de un festival y se roban la atención de una jornada entera.

cannes 2018 Another day of life

Another Day of Life, de los directores Raúl de la Fuente y Damian Nenow

mm

Periodista, cinéfilo y lector compulsivo, conductor en Mi cine tu cine (Once TV), locutor, jazzero y tragón. Miembro de la Semaine de la Critique de Cannes en 2014 y del Berlinale Talents Press. Estando antes en París, pasaba más tiempo dentro del cine que afuera, así que volví a la Ciudad de México en donde el cine es más barato y, digan lo que digan, se come mejor.

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