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Ana de la Reguera: entrevista exclusiva

Por:

24-02-2009

Protagoniza la controvertida Backyard: El traspatio, que denuncia los feminicidios en Ciudad Juárez.

 

Foto: Paramount Pictures México.

Por Iván Morales

En un lujoso hotel de la Ciudad de México, un lugar completamente opuesto al ambiente hostil en que se desarrolla la nueva cinta de Carlos Carrera, nos sentamos con Ana de la Reguera para platicar de Backyard: El traspatio, unas semanas antes del estreno. 

¿Ya viste la película?

No, apenas ha visto dos escenas, estoy muy nerviosa, pero confío mucho en el trabajo que hicimos.

Creo que no tienes nada de qué preocuparte, quedó muy bien… Platícame un poco de cómo llegaste al proyecto…
Yo fui a presentarme para hacerlo. Me enteré del proyecto cuando estábamos promocionando Capadocia –serie producida por HBO–, la cual dirigió Carlos. Oí a la directora de casting hablando sobre su nueva película y volteé muy sorprendida. Ella es muy amiga mía y después nos fuimos a cenar y le pregunté que qué onda. Y ya, me dijo que era la cinta de Sabina (Berman, la guionista). Yo ya sabía del proyecto, porque llevan mucho tiempo armándolo y le pregunté si podía leer el guión y que si había algún personaje para mí. Me dijo que el único sería el principal, pero que ya habían hecho casting y que yo no daba el perfil. Al otro día me fui a Estados Unidos y le hablé otra vez para pedirle que me pasara el guión. Y bueno, después de un rato, porque no me creía que era en serio que lo quería hacer, ya me mandaron el guión y me gustó mucho. Luego les pedí que me dieran chance de hacer casting, pero Carlos dijo que no veía como policía judicial. Así que esta chava me dijo: “Mira, vamos a hacer algo. Hazte tú el casting, mándalo en video, que lo vea y a ver si le gusta”. Y ya, con una amiga en Los Ángeles hice la prueba, me caractericé más o menos, y ya lo mandé. Entonces me mandaron unas indicaciones con lo que Carlos estaba buscando específicamente. Así que lo volví a grabar y ya, me dijeron que estaban viendo qué onda. Y ya… me quedé.

Lo peleaste mucho…

Sí, como que no me conocían mucho y no me veían en el papel.

En una escena con Joaquín Cosío, originario de Ciudad Juárez.

Y, ¿cómo fue tu experiencia trabajando con Carlos, esta vez en cine?
Muy padre, es un director muy seguro de lo que quiere, trae editada la película en la cabeza desde que la empieza, es muy efectivo, muy rápido y nada reservado con lo que no le gusta. Es muy directo, sabes cuando no le gusta algo. Aunque es de pocas palabras, porque es muy tímido, quedé maravillada de trabajar con él, le tengo muchísimo respeto.

¿Algo intimidante?
Sí, me acuerdo que hasta le iba a escribir una carta. Sus películas fueron de las primeras que vi en mi clase de cine y siempre he seguido mucho su carrera desde que empecé. Sí me intimidaba mucho.

Cuando te decidiste a ir tras este papel, ¿hubo algo que te diera miedo o te pusiera nerviosa, por la temática que toca?

No, al contrario, lo quería hacer por lo mismo. Es muy triste que el gobierno tape todas estas cosas, yo creo que esta cinta te hace pensar y… Sabina me lo contaba, que ella había basado su guión en una frase de Martin Luther King, Jr que era: “Malos no son los que hacen estas cosas, sino los que se quedan callados”. Y la gente que puede hacer algo y no lo hace. Eso es algo que me movía mucho para hacerlo.

Es muy interesante, porque al ver la película, una parte de ti está pensando que no hay forma de que termine, porque son cosas que siguen sucediendo en este momento.
Sí, y yo no sé, pero creo que como Juárez está tan apartado… o, no sé… no se habla mucho de eso a propósito, como que quieren que se olvide el tema. Fingir que no está pasando, que ya tiene mucho tiempo…

Imagino que estando allá inevitablemente conociste gente afectada directamente por el problema, ¿cómo fue ese encuentro y lidiar con esa realidad?
Es muy duro. Cuando haces la investigación como actriz y cuando lees el guión, sigues sin entender por qué pasa. Pero en cuanto llegas a Juárez, lo entiendes. Es muy impresionante lo que te da esa ciudad. Es una ciudad de nadie, como que nadie es de Juárez, y yo creo que ella es la verdadera protagonista de la película. Por eso era tan importante filmar ahí. Pero justo en ese momento asesinaron al jefe de la policía y hubo un tiempo en que ¡no había policía! Y hablamos con gente allá y las mamás de algunas víctimas nos contaban cómo las compraban. Que les daban la tortillería de la esquina para que no dijeran nada, y cosas así. Pero, aunque suena muy fuerte eso, también hay que entender a esas personas, porque te pones a pensar y es una señora ya grande que perdió a su hija, que era su fuente económica, y aunque reclame, no va a pasar nada. Y lo sabe. Pero a la vez, eso va a acrecentando el problema. Luego nos contaban que cuando iban a hacer una marcha o algo así, llegaban y las subían a un camión y les decían “les pagamos un avión y váyanse a Monterrey de compras”…

¿Cómo más te preparaste para el papel?
Me entrevisté con mujeres policías, con agentes judiciales que nos prepararon en cuestión de las armas. Y platicando mucho con Sabina y ensayando con Carlos… por casi un mes.

¿Crees en el poder transformador de arte?
Sí, creo que por eso lo hacemos. Por ejemplo, siento que Michael Moore ha hecho mucho como documentalista y nos ha abierto los ojos a muchas cosas. Creo que él es uno de los grandes artistas que sí han podido hacer un cambio. También Morgan Spurlock y su documental Supersize Me… Y aquí también lo hizo Luis Mandoki y te enteras de muchas cosas que nadie quiere oír. Muchas películas, a lo mejor no en general, pero a ciertas personas sí les afecta y sí provoca un cambio en sus vidas. Por hicimos ésta.

Algo muy interesante de la cinta es que presenta varias posibilidades y circunstancias bajo las cuales se pueden dar estos crímenes. No es echarle la culpa nada más a un solo grupo, sino que los asesinatos, de alguna forma, son culpa de todos.
Exactamente. Eso a mí me interesó muchísimo. Que no hay una respuesta, son todos estos elementos los que hacen que suceda. El presupuesto de la policía de Juárez es municipal, es muy chiquito, siendo una ciudad importante y grande. Pero tampoco es culpa de los policías… es culpa de las autoridades máximas, pero habría que escarbar demasiado y no lo van a hacer.

En el filme interpretas a una mujer en una profesión dominada por hombres, y pensando en eso, ¿cómo sientes la industria del cine en México? ¿Sientes también un poco de discriminación hacia las mujeres o la ves más equitativa?
Claro que pasa. Hay momentos, no todo el tiempo, pero sí. Yo he visto que a una fotógrafa o a una directora, el crew no la trata de la misma forma que a un hombre. Aunque la respetan y todo, sí se nota una diferencia.

¿Cómo era el ánimo en general en el set?

La verdad era muy bueno. Nos unió muchísimo la cuestión de la seguridad. Carlos es un director muy rápido, así que a las seis de la tarde ya terminábamos y como no podíamos salir a ningún lado, nos juntábamos ahí y nos llevamos muy bien entre todos. Fue una producción de mucho compañerismo.


 

Es investigador del Programa de Culturas Digitales de la Universidad de Sydney. Es el editor fundador de cinepremiere.com.mx y escribe sobre cine, televisión y tecnología en diversos medios nacionales e internacionales.

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