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CRÍTICAS Cine

Angelo – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 2.5
Calificación usuarios: 2.5
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Por:

24-05-2019

Así como hay un cine que apuesta por las fórmulas comerciales de éxito, también existe un cine que apuesta por el cine de autor. Es el caso del segundo largometraje del austriaco Markus Schleinzer.

Título original: Angelo
Año: 2018
Director: Markus Schleinzer
Actores: Kenny Nzogang, Alba Rohrwacher, Makita Samba
Fecha de estreno:24 de May de 2019 (MX)

Así como hay un cine que apuesta por las fórmulas comerciales de éxito, también existe un cine que apuesta por las fórmulas de cine de autor. Es el caso de Angelo, segundo largometraje del austriaco Markus Schleinzer, quien en 2011 hizo un debut excepcional con Michael, crónica de una obsesión, un filme muy en la línea del de su mentor, Michael Haneke.  

Angelo es un filme ambicioso en fondo y forma: no tiene una ubicación temporal definida aunque se diga que es principios del Siglo XVIII, ninguno de los personajes (salvo Angelo, interpretado por tres actores diferentes para cada etapa de su vida) tiene nombre, el formato no es el habitual que aprovecha todo el ancho de pantalla, y la fotografía tiene la particularidad de haber sido realizada desde ángulos poco convencionales a pesar de su inmovilidad y de su aparente normalidad.

Angelo

Más artilugios provocativos que estilísticos o narrativos, estos elementos construyen un relato que no se percibe unitario en ninguno de los tres capítulos en los que se divide el filme, que bien podrían haberse titulado infancia, juventud y vejez. Lo que está obsesivamente cuidado en este filme histórico es el maquillaje, el vestuario, la ambientación y la iluminación penumbrosa, al final meros accesorios de una cinta a la que le falta solidez discursiva, tal vez con acentos en una crítica hacia los dramas históricos de autor o tal vez simplemente displicente.

Cargada de silencios, de planos sostenidos, editada con cortes directos, abruptos, en los que el silencio traspasa los sonidos del alboroto por las aves exóticas liberadas o el juego infantil o el agua en la que se sumerge a un niño afiebrado, la película de  Schleinzer –basada en la vida de Angelo Soliman, una controvertida figura de la cultura vienesa– es un relato sobre la dominación cultural, la imposición del establishment, los prejuicios, la claudicación moral, la discriminación y la experimentación social.

Angelo

Angelo comienza con la llegada de un par de embarcaciones contempladas a la distancia de las que bajan, supondremos unos minutos después, niños de color transportados desde África. Una condesa (Alba Rohrwacher) elige a uno para educarlo y poner en entredicho lo que dicen los “hombres inteligentes” que han viajado por el mundo y a los que deben hacer caso quienes, como ella, no lo han hecho: que la gente de África, por ejemplo, debido al sol, está más cerca de ser mono que hombre y que no desarrolla la inteligencia ni la capacidad creativa. Dicho esto, le dan una flauta a Angelo, quien empieza a tocarla perfectamente.

Angelo

Ahí está expuesto el eje temático de Schleinzer, quien lejos de profundizar apenas si toca la experimentación social; eso sí parsimoniosamente a partir de su fotografía preciosista y su narrativa minimalista y claustrofóbica. Angelo se adapta a la vida de lujos y a la corte a la que va a parar, pero sin dejar de ser una especie de mascota “especial”, hasta que se casa en secreto.

En el tercer acto de la cinta, Schleinzer puntualiza en su comentario sociocultural con una tenebrosa idea que, sin embargo, está atenazada por un relato demasiado enfocado en mostrarse como un filme de autor.

Angelo
Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Michael, relato de una obsesión (Dir. Markus Schleinzer, 2011)
  • Tous les matins du monde (Dir. Alain Corneau, 1991)
  • Farinelli (Dir. Gérard Corbiau, 1994)

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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