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El resplandor: todo esto ha pasado antes, todo esto volverá a suceder.

25-05-2020, 7:44:30 PM Por:
El resplandor: todo esto ha pasado antes, todo esto volverá a suceder.

Este mes se cumplen 40 años del estreno de El resplandor, una película sobre ciclos y obsesiones, que además se las ingenió para volverse un clásico del cine de horror.

Stanley Kubrick (El resplandor) podía controlar muchas cosas, pero la taquilla no era una de ellas. La leyenda de su reacción tras el estreno de Barry Lyndon en diciembre de 1975 ha crecido con los años y, aunque resulta difícil imaginar a un director tan seguro de sí mismo triste y decepcionado, todo indica que así es como se sentía. La película había sido un fracaso en taquilla, y la mayoría de los críticos estuvieron de acuerdo en que los que se habían quedado en casa habían tomado la mejor decisión. Dijeron que la película se sentía “demasiado pensada” y que sus emociones parecían haber sido eliminadas en favor de una estética artística impecable. “Es una película de mesa de café”, escribió la crítica Pauline Kael, haciendo referencia a los libros de arte que uno usualmente encuentra como decoración y que nadie nunca lee. “Bien podríamos estar viendo una presentación de diapositivas para estudiantes de historia del arte”.

Su siguiente película, por tanto, tenía que ser un éxito: para él mismo como artista y para un público cuya atención rápidamente estaba siendo secuestrada por las grandes cintas que comenzaban a usar el mote de blockbuster. Así, Kubrick se encerró en su oficina londinense –para entonces el autor ya se había mudado permanentemente a Inglaterra, país del cual se rehusaba a salir– con una pila enorme de libros para buscar su siguiente argumento. Vincent LoBrutto cuenta en su biografía del cineasta que la secretaria de Kubrick escuchaba desde afuera cómo el director aventaba libro tras libro después de leer apenas unas cuantas páginas. Finalmente, un día dejó de oír el sonido sordo de libros cayendo. Cuando entró a investigar se encontró a Kubrick completamente perdido en El resplandor, la tercera novela recién publicada de un joven autor llamado Stephen King.

Los interiores del Hotel Overlook fueron construidos en los estudios Elstree, mientras que el exterior se filmó en el Timberline Lodge en Oregon.

El miedo nace

El terror no era un género ajeno al director, quien en algún momento estuvo en pláticas para filmar El exorcista. Sin embargo, Kubrick no estaba interesado en los sustos fáciles ni en las invocaciones demoniacas gratuitas. Carrie, la adaptación del primer libro de King que Brian De Palma había dirigido un par de años antes, fue un éxito taquillero y convirtió a Stephen King en el escritor de terror más popular de la época. Seguramente el público estaría esperando algo similar de una película basada en su nueva novela.

Sin embargo, había dos problemas: Carrie, la película, era explícita y sin subtexto, además de que Kubrick consideraba a Stephen King un escritor algo descuidado y flojo. La novela de El resplandor tenía una sólida historia al centro, pero para hacerla suya el cineasta se deshizo de lo demás. El filme tendría un ritmo, intención y final diferente, algo que Stephen King nunca perdonó.

“Creo que Stanley quiere hacer la mejor película de terror jamás hecha”, le dijo Diane Johnson, la novelista que colaboró con Kubrick en el guion, a The New York Times en 1978, en pleno rodaje del filme. “Para él, hacer una película de horror bien hecha es un reto intelectual. La cinta tiene que ser plausible, no usar trucos baratos, no tener hoyos en la trama, ni fallas en las motivaciones”, afirmó Johnson.

De acuerdo con Johnson, Kubrick y ella discutieron obras como Cumbres borrascosas y Jane Eyre. “También la forma en que Poe terminaba sus historias. Leímos mucho a Freud [particularmente lo que escribió sobre] por qué los ojos dan miedo, por qué los objetos inanimados dan miedo cuando se mueven”.

El resplandor

El miedo consume

El rodaje de El resplandor –con un guion escrito por Kubrick y por Johnson (el que mandó Stephen King ni siquiera fue leído)–, comenzó a finales de 1978 y se extendió a 51 semanas, a pesar de que el plan original era de sólo 17. Kubrick ya tenía fama de controlador, obsesivo y perfeccionista, pero fue en esta filmación en donde se reforzaron estos rasgos.

De entrada, se apoderó por completo de los Estudios Elstree, al norte de Londres, pues consideró esencial filmar en estricto orden cronológico y todos los ambientes debían estar disponibles en todo momento. Ahí mandó construir no sólo todos los sets interiores, sino una reproducción exacta de la fachada del Timberline Lodge, en Oregon, donde se rodaron los exteriores. Esta construcción masiva –además de los retrasos causados por sus ya famosas múltiples tomas– metió a los estudios en ligeros problemas, pues ya tenían agendados los rodajes de Cazadores del arca perdida y Reds. Spielberg y Warren Beatty tuvieron que esperar.

La filmación de El resplandor en sí, según han dicho desde Jack Nicholson –quien juró nunca más volver a trabajar con Kubrick–, hasta los decoradores de set, fue tan aterradora como la película misma. Lo de menos fue el récord conseguido: la escena con más tomas de la historia (127), gracias a aquella secuencia en la que Wendy sube las escaleras de espaldas y trata de golpear a Jack con un bat. Lo verdaderamente polémico fue la tortura física y mental a la que Shelley Duvall fue sometida desde que comenzó el rodaje. Kubrick le ordenaba al resto del crew que no le hablaran, la insultaba y le daba direcciones vagas y contradictorias, como un método opresor para tenerla en personaje.

“Fue un día tras otro de trabajo muy doloroso, casi inaguantable”, le diría la actriz a Robert Ebert, unos meses después del estreno de El resplandor en 1980. “Tuve que llorar 12 horas al día durante nueve meses, cinco o seis veces a la semana. Y después de todo ese trabajo, casi nadie siqui- era mencionó mi labor. Todas las críticas hablaban de Kubrick, como si yo no estuviera ahí”.

El miedo permanece

Decir que cierta película de terror tuvo un rodaje problemático se ha convertido en un lugar común. Sin embargo, nunca deja de ser interesante. Y resulta aún más peculiar (mas no justificable) que
Duvall fuera la más torturada en el set, tal como Wendy lo es en la película (a manos de un hombre que también es obsesivo). Ella es el centro emocional y el corazón del filme, la única que hace algo para mantener a su familia del lado de la cordura. Es a quien vemos revisar la caldera del hotel, quien está en contacto con los guardabosques y la única que comienza el invierno con algo de preocupación por irse a encerrar tres meses.

El resplandor
Wendy (Shelley Duvall) es el centro emocional y el corazón del filme, la única que hace algo para mantener a su familia del lado de la cordura.

Por supuesto, también está el hecho de que Wendy sabe del temperamento de Jack y es la única que parece entender el verdadero meollo de la historia de la que es parte. Le aterra de manera inconsciente la posibilidad de que ella y su hijo se queden solos con el monstruo con quien se casó, porque lo que él hizo una vez (lastimar al pequeño Danny) lo puede volver a hacer. Así son las cosas en el Overlook: la historia parece destinada a repetirse una y otra vez. Kubrick nos lo dice explícitamente en diálogos y en los visuales que escoge en cada momento: el patrón de la alfombra, las gemelas idénticas, la oración que Jack escribe ad infinitum, la simetría en los encuadres y la cantidad de elementos que vemos a través del vidrio de un espejo. La historia de El resplandor es una sobre ciclos, sobre la imposibilidad de romperlos y sobre lo que se necesita para salir de ellos. Wendy y Danny se salvan (aunque eventualmente, en otra película, sabremos que Danny retoma el ciclo de su padre alcohólico), pero no sin antes abandonar al monstruo perdido en su propio laberinto, de pasillos que se repiten.

El resplandor
La historia parece destinada a repetirse una y otra vez. Kubrick nos lo dice explícitamente en diálogos y en los visuales que escoge en cada momento: el patrón de la alfombra, la simetría en los encuadres…

La primera versión de El resplandor se estrenó el 23 de mayo de 1980, con un epílogo de Wendy y Danny, ya de vuelta en la civilización, que Kubrick eliminó dos semanas después del estreno. Como era de esperarse, dado el furor por la novela original y la particular interpretación del terror cinematográfico del director, las críticas no fueron del todo favorables. A algunos les sorprendió la falta de sustos, a otros las diferencias con el libro y a unos cuantos más, la interpretación de Jack Nicholson, quien nunca aparenta ser un hombre en sus casillas, ni siquiera antes de llegar al Overlook. Aun así, la cinta no fue nada como Barry Lyndon, pues de los $19 MDD que Warner invirtió, lograron recuperar $45 MDD.

Al final, Kubrick obtuvo un éxito comercial mediano, pero la historia de El resplandor lo perseguiría durante toda su carrera: cuestionada por la crítica, venerada por la historia. Ciclos, pues.

Texto originalmente publicado en la edición impresa de Cine PREMIERE mayo, 2020. Puedes adquirir una copia o suscribirte aquí.

El resplandor
mm Escritor, director de cine y director editorial en ésta, su amigable vecina publicación de cine, Cine PREMIERE. Nunca perderá la esperanza de una segunda temporada de Studio 60 on the Sunset Strip y Firefly.
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