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Cómo cambiar el mundo… con un tiburón que no funciona

21-06-2020, 10:55:34 AM Por:
Cómo cambiar el mundo… con un tiburón que no funciona

En el aniversario 45 de Tiburón recordamos una cinta que logró salvar su propio naufragio para revolucionar a la industria cinematográfica.

A los 26 años, Steven Spielberg ya tenía una reputación de niño prodigio. Su película para TV, Duel, se había ganado un Globo de Oro, un Emmy
y, cinco años antes, la diva Joan Crawford le había llamado genio. Así que cuando Richard D. Zanuck y David Brown lo contrataron para dirigir el que debía ser el próximo gran éxito de Universal, el cineasta jamás se imaginó que intentaría renunciar.

aniversario de tiburón

Sin embargo, a seis meses de comenzada la preproducción de Tiburón, Spielberg se dio cuenta de que la película que él quería hacer y la que Universal tenía en mente, no eran la misma. Sid Sheinberg (el expresidente de aquel estudio) “quería una película de explotación. Moby Dick sin Melville. Sin elocuencia”, le diría Spielberg al historiador fílmico Peter Biskind para su libro Easy Riders, Raging Bulls. Esa película, de acción y sin profundidad, que le estaban pidiendo, simplemente no le interesaba. “Me dijeron: ‘Ésta es la oportunidad de tu vida’”, confesó Spielberg a Biskind, al recordar la junta con Sheinberg, Zanuck y Brown en la que intentó renunciar. “Sid me dijo: ‘En Universal no hacemos películas de arte. Hacemos películas como Tiburón’. Pero gracias a Dios no me dejaron ir, porque resultó ser mi pasaje a la libertad”.

Vamos a necesitar una chequera más grande

Los problemas de Tiburón no terminaron una vez que Spielberg fue obligado a permanecer en el proyecto. Al poco tiempo de comenzar, el presupuesto se comenzó a disparar: las diez semanas para filmar no serían suficientes, uno de los tiburones mecánicos se hundió al primer día y los otros no abrían bien los ojos o la boca. Hasta ese momento, nadie había filmado una película en mar abierto y la razón de pronto comenzó a ser bastante clara para todos en la producción. Llegó un punto en que el equipo comenzó a llamarle a la película “Flaws” (errores), en lugar de su título original, Jaws. Los actores, por su parte, estaban hartos de los retrasos y ya le tenían muy poca fe al proyecto. Robert Shaw (Quint) se la describió a Time como “un pedazo de mierda escrita por comité” y Richard Dreyfuss le dijo a la misma publicación que sería la peor película del año.

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Spielberg se sentía desesperanzado, ahogado en una producción que terminaría su prometedora carrera. El tumultuoso rodaje
terminó el 17 de septiembre de 1974: 159 días después de haber comenzado (el plan original era de 55) y con un presupuesto por encima de los $10 millones de dólares (comenzó en $4). Sólo los podría salvar un milagro… o un montón de talento.

De todos los problemas que tuvo Tiburón, quizás el más afortunado fue que los tiburones mecánicos dejaron de funcionar. Esto obligó a Spielberg a tener que ingeniárselas para generar el suspenso que su filme necesitaba. Su solución: una cámara subjetiva desde el punto de vista del tiburón. Simple, elegante y extremadamente efectiva. Esto, por supuesto, sin dejar de lado el extraordinario tema musical de John Williams, quien al igual que Bernard Herrmann 15 años antes con Psicosis, había transformado dos notas en una de las melodías más reconocibles y aterradoras de la historia. Y fueron estos dos elementos los que más alabaron las audiencias de prueba del filme. Universal rápidamente se dio cuenta de que lo que el joven- cito había logrado era un éxito monumental en potencia.

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Así fue que el estudio se puso a trabajar en una campaña de marketing sin precedentes. Se coordinaron con la editorial del libro para publicarlo con el mismo póster de la película en portada; se lanzaron toallas, vasos, playeras y juegos de mesa, y nunca nadie había programado tantos comerciales televisivos y presentaciones en programas de entrevistas. El presupuesto de marketing ascendió a los $1.8 millones de dólares (una cifra nunca antes vista en aquel rubro). En aquel entonces, ningún estudio estrenaba películas en todo el país al mismo tiempo, pues aquella era una estrategia considerada de mal gusto y reservada para las películas de calidad dudosa. La lógica era: entre más gente la vea, más opiniones habrá y aquellas negativas resaltarán menos. No obstante, Universal decidió cambiar las reglas y estrenó Tiburón el 20 de junio de 1975 en 464 pantallas (incluyendo 55 en Canadá). Sin proponérselo, ni darse cuenta, Spielberg y compañía habían fijado las reglas que regirían a los estrenos comerciales de verano durante los próximos 50 años. El blockbuster moderno había nacido.

aniversario de tiburón
Steven Spielberg con el operador de cámara Michael Chapman y el fotógrafo Bill Butler. Foto de American Cinematographer.

Sin embargo, lo que separa a Tiburón de la mayoría de los estrenos veraniegos que le seguirían fue quizá mejor descrito por el crítico del New York Times Frank Rich: “Spielberg tiene un talento que está absurdamente ausente en la mayoría de los cineastas norteamericanos de hoy: él sabe cómo contar una historia en pantalla. Habla muy bien de sus dones como director el hecho de que algunas de las secuencias más escalofriantes de Tiburón, son aquellas donde ni siquiera vemos al tiburón”. Su primera película para un estudio le daría a Steven Spielberg las llaves de Hollywood, la libertad que tanto ansiaba y, seguramente, un nuevo cariño a los problemas que parecen no tener solución.

Este artículo fue publicado por primera vez en la edición impresa de Cine PREMIERE de junio 2020. Compra tu copia aquí.

mm Escritor, director de cine y director editorial en ésta, su amigable vecina publicación de cine, Cine PREMIERE. Nunca perderá la esperanza de una segunda temporada de Studio 60 on the Sunset Strip y Firefly.
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