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CRÍTICAS Cine

Arábia – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4.5
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01-03-2019

La brasileña Arabia es un ejemplo de este cine latinoamericano que está mirando al interior sociocultural de su idiosincrasia sin prejuicios ni folclores.

 Arabia es un filme, escrito y dirigido por la mancuerna de realizadores brasileños Affonso Uchoa y João Dumans, donde los silencios prolongados, los sonidos ambientales, los escasos pero potentes diálogos y la música original y seleccionada se enarbolan como el eje narrativo sobre el cual se sostiene un relato que abarca una década en la vida del protagonista, y de rebote de su natal Brasil, a la vez humano y bello pero también punzante en su capacidad de mostrar el deterioro social a partir de una road movie que sigue a un trabajador en su búsqueda de empleo por el vasto territorio brasileño.

Los temas, abordados íntimamente pero con una resonancia universal indudable, son el crimen, el romance, la amistad, la añoranza, la soledad, la muerte y la situación laboral desde una postura sociopolítica crítica que no merma el relato fílmico sino que lo enriquece sin necesidad de activismos ni apologías, sólo con un trabajo fotográfico de plasticidad abrumadora en el que Leonardo Feliciano es capaz de sacar lustre a los pesados paisajes de las cosechas de mandarinas, de constructoras, de la fábrica de Minas Gerais de donde parte el relato o incluso de esos ambientes de los primeros veinte minutos donde el humo, el polvo y la contaminación tienen preponderancia gráfica conjuntando así el comentario social con la narrativa cinematográfica.

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La cinta abre con una imagen del joven Andre (Murilo Caliari), quien recorre en bicicleta los caminos que tienen como fondo un complejo industrial en Ouro Preto, al sur de Brasil, mientras se escucha “I’ll be here in the Morning”, de Townes Van Zandt, tema que se repetirá más adelante en un momento climático de la historia que en realidad no es sobre este chico a quien sigue la cámara durante los primeros veinte minutos en su desolada convivencia con su hermanito, sus carencias y su tía, la enfermera de la fábrica que cuida de ellos ante la ausencia de sus viajantes padres, sino de su hallazgo: el cuaderno que recoge de la casa de Cristiano (estupendo Aristides de Sousa) cuando este queda en coma tras un accidente y lo mandan a buscar sus documentos y que contiene la historia de los últimos diez años de su vida, un ejercicio hecho para el taller de teatro de la fábrica.

A partir de este momento, que bien podría ser producto de la imaginación del lector Andre, nos adentramos en los recuerdos de Cristiano desde que acaba preso por un robo hasta sus búsquedas por nuevos horizontes tratando de conseguir la difícil remuneración para alguien que no ha tenido las oportunidades sociales (formativas, familiares, educativas, más un largo etcétera de orden sociológico dejado inteligentemente a la intuición del espectador) y que debe hacer extenuantes trabajos físicos malpagados y a veces ni eso y que hablan al mismo tiempo de las condiciones de un país en cuestabajo.

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Su falta de arraigo es debido mayoritariamente al constante sentido de pérdida que le acoge, sea de la amistad, la libertad o de aquella dolorosísima experiencia compartida con su novia Ana (Renata Cabral) que lo hace terminar en Ouro Preto, y aprovechada por los cineastas para dar cuenta de los tumbos a los que ha sido sometida una sociedad en apenas diez años, y no solamente la del Brasil que retratan sino la de la mayor parte del mundo, y para ello eligen un ritmo acompasado por una maravillosa selección de folclor musical local, como son los temas “Raízes”, de Renato Teixera; “Três apitos”, de Noel Rosa, o “Barzakh”, de Anuar Brahem y su tristeza infinita.

Arabia, que toma su nombre de un chiste que cuenta uno de los personajes, es un ejemplo de este cine latinoamericano que está mirando al interior sociocultural de su idiosincrasia sin prejuicios ni folclores, como el caso de la colombiana Pájaros de verano o la uruguaya Una mujer fantástica, pero mostrando sus peores lados sin por ello regodearse en la desgracia ni a través de los exabruptos innecesarios que han dominado mucho tiempo. Al final, los cineastas ponen en boca de su protagonista un discurso utópico radical que no hace más que redondear la historia.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Pájaros de verano (Cristina Gallegos y Ciro Guerra, 2018)
  • La venganza del tigre (Affonso Uchoa, 2016)
  • Loveling: amor de madre (Gustavo Pizzi, 2018)

Nadie quiere acompañarlo al cine porque come palomitas hasta por los oídos e incluso remoja los dedos en el extraqueso de los nachos. Le emocionan las películas de Stallone y no puede guardar silencio en la sala a oscuras. Si alguien le dice algo, él simplemente replica: "stupid white man".

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