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CRÍTICAS Cine

Atardecer – Crítica

Calificación Cine PREMIERE: 4
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10-05-2019

La maestría de Lázló Nemes para hacer de una historia particular un recuento mundial queda en evidencia en Atardecer.

Título original: Sunset (Napszállta)
Año: 2018
Director: László Nemes
Actores: Evelin Dobos, Vlad Ivanov, Juli Jakab
Fecha de estreno:10 de May de 2019 (MX)

A primera vista parecería que Atardecer (Napszállta), la más reciente película del cineasta húngaro László Nemes –también realizador la ganadora del Oscar, El hijo de Saúl–, es una reconstrucción del pasado y la búsqueda de identidad. Sin embargo, conforme la trama avanza, desnuda sus intenciones políticas y sociales sobre el pasado, sí, pero no sólo el de una familia, sino de una nación e incluso del mundo.

Írisz Leiter (Juli Jakab) es el instrumento principal a la vez que el metrónomo de su pieza. Ella es una mujer que arriba a Budapest e ingresa a una tienda de sombreros. En un principio parece ser una clienta más del glamoroso aposento; pero en cuanto revela su identidad –es la hija de los creadores de la marca Leiter–, el filme de época cobra tintes crípticos, enigmáticos y misteriosos. Nemes sugiere una y otra vez que hay un misterio en torno a los padres de la protagonista, quienes murieron calcinados en un incendio.

atardecer
Nemes incluso explora la rivalidad entre mujeres y las murmuraciones derivadas del miedo a la verdad, cualquiera que ésta sea.

Su presencia, por ende, genera recelo y tensión, una que no se disipa nunca. Más bien se encrespa con el arribo de nuevos personajes y figuras de la época, pues, además de ser un drama histórico, Atardecer coquetea con el suspenso. Írisz Leiter se autoimpone la tarea de descubrir qué esconden los burgueses a cargo del negocio fundado por sus padres, en especial después de que un hombre le da a entender que tal vez no es la única sobreviviente de su clan. Se inicia entonces un juego entre luces y sombras –la iluminación y el diseño de producción para el desarrollo de las escenas hacen una enorme aportación en este sentido– y entre lo que se dice, se sugiere y se calla.

La película –que formó parte de la 66 Muestra de la Cineteca Nacional– evoluciona entonces de un microcosmos personal para mostrarnos las raíces de un conflicto mundial que tarda en desarrollarse. Se introducen miembros de un juego aristocrático que a la postre desataron el estallido de la Primera Guerra Mundial, a la par que se desata un paralelismo entre la evolución de Írisz y el conflicto que la rodea. Al inicio del filme ella es una joven inocente que, en su búsqueda de respuestas, afila su caparazón, madura y se vuelve más fuerte, armas dotadas por sus circunstancias.

Atardecer
La hipocresía como telón de fondo es una de la cartas fuertes de los antagonistas de Atardecer, que no son sólo personas, sino sus circunstancias.

Por otro lado, a su alrededor estalla una chispa. Se dan las mismas señales amargas e incendiarias que suelen acompañar un conflicto revolucionario: injusticia social, polarización de la riqueza, dominio y ceguera burocrática, así como hartazgo de las clases menos favorecidas. Esta dualidad se amalgama para dar pie a un thriller de época, una bola de fuego in crescendo que podría carcomerlo todo.

Atardecer muestra la corrosión de un sistema, el colapso de un estilo de vida sustentando en los residuos de otros, en el dominio –de las clases oprimidas, del hombre sobre la mujer– y la corrupción moral. Es un retrato de la decadencia, la misma que históricamente suele ser el verdugo de los grandes imperios y el estatus quo, como ocurrió en el Antiguo Egipto, Roma o, en este caso, con el imperio austrohúngaro. “El mal es algo que corrompe a los hombres”, nos dice Nemes, e incluso puede esconderse detrás de aquello que consideramos bello por fuera, desconocedores de que el sistema –o en este caso una tienda de sombreros– está putrefacto por dentro.

Si te interesó esta nota, Cine PREMIERE te recomienda ver:
  • Hijo de Saúl (László Nemes, 2015)
  • Jamás llegarán a viejos (Peter Jackson, 2018)
  • En guerra (Stéphane Brizé, 2018)

No soy la Madre de los Dragones, pero sí de @Enlabutaca; desde ahí y en Cine PREMIERE estoy en contacto con las buenas historias. Melómana, seriéfila, cinéfila, profesora universitaria, y amante de las bellas artes. Algún día escribiré una novela de ciencia ficción. ¡Unagui!

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