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Columnas REVISTA

Back in the Berlin Groove

Por:

29-12-2008

Fui, vi y no vencí. Lima es indomable. Hice hasta lo imposible por aprehenderla pero se escurrió caprichosa y ruidosa, como toda urbe latinoamericana. Vi en ella cosas suyas pero también rasgos de la Ciudad de México y Caracas y Santiago, aspectos que nos unifican a todos los latinoamericanos empezando por esa identidad indefinida e […]

Fui, vi y no vencí. Lima es indomable. Hice hasta lo imposible por aprehenderla pero se escurrió caprichosa y ruidosa, como toda urbe latinoamericana. Vi en ella cosas suyas pero también rasgos de la Ciudad de México y Caracas y Santiago, aspectos que nos unifican a todos los latinoamericanos empezando por esa identidad indefinida e histérica de la que padecemos -o por la que nos congratulamos- todos los que alguna vez fuimos colonia española. Me hubiese podido quedar allí por más tiempo, gozar de su mar y su ceviche y su increíble variedad de papas, y acechar a Vargas Llosa afuera de su casa hasta por fin toparlo de frente para sacarle la lengua o pedirle un autógrafo.

Ahora todo aquello es como un sueño. Desde ayer volví a Berín y está más oscura que nunca. Oscura y tenebrosa, como el rincón más oscuro de la luna. De allí que me hayan crecido los colmillos luego de nada más pisarla. No dudo que en una de esas, quizá mañana, me crezca pelo en la espalda y mis orejan se hagan tan puntiagudas como las del señor Spock,  y adquiera de repente un antojo indomable e inexplicable por la sangre humana. Sangre de turista japonés o turco extraviado. Sangre de gringa borracha o mexicana fresa que ha venido de shopping. Da igual de dónde provenga tan preciado elíxir. Lo cierto es que la inusual cacería será la mejor fórmula para aliviar el melancólico tedio que viste a Berlín durante los inviernos. Así es: gracias a su indudable aspeto macabro, Berlín puede ser de lo más divertida durante los inviernos, incluso sexy. Tanto como una mordida de vampiro en la ingle. Y yo prefiero verlo así para no desayunar huevo con añoranzas de aquí y hasta que llegue la primavera. Y por eso me digo a mí mismo, emulando a Ace Frehley, de los viejos KISS, I’m back, back in the Berlin groove.

Aquí la canción inspiradora:

 

Y aquí el ritmo y riff que Cerati y compañía, bastantes años después, se apropiaron para su Zoom:

Carlos Jesús (aka Chuy) es escritor y periodista freelance. Desde 2006 radica en Berlín, desde donde colabora para distintos medios. Sus pasiones son su familia, la cerveza, escribir relatos y el cine de los setenta.

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