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Bellas durmientes, la macabra alegría de ser Stephen King

Por:

12-03-2018
Bellas durmientes Stephen King

En el más reciente sueño aterrador de Stephen King (que escribió con su hijo Owen y que está disponible en México a partir del 13 de marzo), las mujeres desaparecen y el mundo cae en caos. Nos reunimos con el autor para dar un recorrido por su carrera.

Eran las 4:30 de la tarde en el pequeño poblado de Lovell, Maine, cuando un escritor caminaba tranquilo a un costado de la carretera. Mientras pensaba en todo menos en la camioneta Dodge Caravan 1970 que se dirigía hacia él, fue de pronto golpeado por una explosión de metal. En una curiosa ironía, el conductor de aquel vehículo, un tipo con once convicciones por manejar en estado de ebriedad, estaba sobrio, pero perdió el control del volante cuando se distrajo intentando calmar a Bullet, el inquieto rottweiler que le acompañaba esa tarde de junio de 1999. La carne humana contra el metal no resultó en una competencia justa…

 

Lo más cercano que ha llegado Stephen King a escribir una autobiografía fue en el libro On Writing, que logró terminar mientras se recuperaba de aquel accidente, y que es más bien una colección de consejos para escritores, aderezado con anécdotas personales. Sin embargo, si lo hiciera, sería fácil imaginar que comenzaría con un relato como el del párrafo anterior, detallando aquella tarde de 1999. Sin mencionar las terribles memorias que seguramente le ocasionó, aquel encontrón con la camioneta por poco le hace retirarse de las letras (el constante dolor le hacía imposible concentrarse o sentarse por mucho tiempo). Sin embargo, fue mayor su adicción a la escritura y su necesidad de continuar creando.

“Todo lo que sé sobre escribir lo aprendí desde el primer año de primaria”, nos dijo sobre el eterno romance/obsesión/adicción que tiene con la palabra escrita. Nos mira desde su asiento en las oficinas centrales de la editorial Simon and Schuster en la Quinta Avenida, a propósito de la publicación de su nuevo libro, Bellas durmientes –historia coescrita con su hijo Owen, sobre un extraño fenómeno que causa que todas las mujeres del mundo, de repente, se duerman–. “Aprendí a sobre escribir en un libro de Dr. Seuss llamado The 500 Hats of Bartholomew Cubbins. Es la historia de un niño plebeyo que vivía en un pueblo por donde pasaría el rey. Para demostrar respeto, él debía quitarse el sombrero frente al monarca, pero cada vez que se lo quitaba, aparecía uno nuevo debajo. Y como no podía mostrar su respeto, ¡su castigo sería decapitación! ¡Yo no podía creerlo! Pero ahí estaba, en la otra página: el malo absoluto, el verdugo con su hacha. Después, el rey lo perdona porque uno de sus sombreros era muy lujoso y Bartholomew se lo regala. ¡Uff, salvación! Y es que esa historia tiene de todo: magia, suspenso, misterio y un final inesperado”. Los temas recurrentes en la obra de King también se pueden vislumbrar: las fuerzas sobrenaturales que se apoderan de la voluntad de un inocente; la lucha del bien absoluto contra el mal absoluto y la ambigüedad de lo que significa ser “el bueno” y “el malo”.

Además de aquel libro para niños, su pasión por las letras, el horror y la fantasía comenzó cuando descubrió de pequeño, entre las cosas que años atrás había abandonado su papá cuando salió “a comprar cigarros”, una copia de The Lurker at the Threshold, de H.P. Lovecraft. “Cuando lo leí sabía que había encontrado mi hogar”, dijo en un evento de la librería Barnes and Noble en 2009.

Bellas durmientes Stephen King

Miseria

Stephen King hoy es un hombre que luce feliz y que ríe a la menor provocación: nadie podría crear el tipo de historias que le han hecho famoso sin que hubiera algo de oscuridad adentro de esa fachada luminosa. Pero la hay. Esos demonios internos vivieron en la superficie cuando era aún muy joven y encontró “salvación” en el líquido seductor de una botella de alcohol. Con una hija que apenas podía mantener, era un escritor frustrado que trabajaba de maestro en una preparatoria y que tomaba todo el día. Levante la mano quien note el paralelo con cierto cuidador de hotel.

La diferencia entre el Jack Torrance de su tercera novela, El resplandor, y Stephen King –además de que el segundo sólo ha asesinado personajes ficticios– es la presencia de una persona que, a pesar de todo, siempre creyó en él: su esposa, la también novelista Tabitha King. A decir del autor, “escribir es un trabajo muy solitario. Tener alguien que crea en ti hace toda la diferencia. No tienen que hacer grandes discursos al respecto. Con que crean en ti es suficiente”. Ella fue quien rescató de la basura el manuscrito de Carrie cuando Steve (como le dicen sus amigos) lo había desechado por no considerar que valía la pena. Aquella novela, publicada en 1974, sería el primero de muchos bestsellers que eventualmente colocarían a Stephen King en uno de los peldaños más altos de la literatura popular norteamericana del siglo XX.

En Bellas durmientes son las mujeres quienes se quedan dormidas porque para Stephen, si los hombres desaparecieran, el mundo seguiría andando muy bien. “Ésa siempre fue mi realidad”, nos dijo. “A mí me criaron mujeres fuertes y me casé con una mujer igual. En mi experiencia, cuando las mujeres están a cargo, las cosas se hacen. Por eso siempre he tenido personajes femeninos fuertes”.

Bellas durmientes Stephen King

El resplandor

Stephen encontró eventualmente una forma de sacar los demonios en la página escrita y dejarlos ahí. “Tuvimos una niñez muy feliz”, recuerda Owen, quien nació en 1978, un año antes de la publicación del cuarto título de Stephen King, The Stand, para muchos su mejor obra. “Todo el tiempo estábamos usando la imaginación, me acuerdo que cuando nos íbamos de vacaciones no llevábamos un libro para leer en la noche, sino que mi papá nos contaba cuentos para dormir. Cosas que se inventaba en ese momento, usualmente sobre Spider-Man, y que duraban días y días. ¡Vivíamos por esas historias de Spider-Man!”

Aunque Stephen nunca ha escrito una historia de Spider-Man en los cómics, sí colaboró en la edición especial de X-Men Heroes for Hope en 1985 (cuya recaudación fue donada a la ayuda de África) y creó dos novelas gráficas (Creepshow y American Vampire, ésta con Scott Snyder). Claro, eso además del cortometraje Ghosts con Michael Jackson; el guion y dirección de la cinta Maximum Overdrive; la obra musical coescrita con John Mellencamp, Ghost Brothers of Darkland County; y sus 59 novelas de ficción, diez colecciones de historias y cinco libros de no ficción. Sobre esto, el prolífico escritor tiene una máxima que dejaría atónito a cualquiera que haya intentado escribir un libro: “Ninguna novela, sin importar qué tan larga o corta sea, te debería llevar más de tres meses en escribir”.

Stephen King Bellas durmientes

Sueño de fuga

Hoy, el autor sigue viviendo en Maine, un estado que, según el mismo Owen “ha sido muy maltratado” por su papá, pues ahí inventó el poblado de Derry, donde ha situado algunos de los acontecimientos más aterradores de su bibliografía, incluida su magnum opus Eso. Atrás se han quedado, eso sí, el deseo de fugarse de la escritura, que experimentó alguna vez, según nos dice. Además de Bellas durmientes, “uncle Stevie” (como suele referirse a sí mismo hacia su fans o “constant readers”, como él les llama) publicará la novela The Outsider y ya se preparan al menos siete adaptaciones fílmicas confirmadas, incluidas la secuela de It (Eso), y una versión televisiva que culminará en un largometraje de The Stand, dirigida por Josh Boone, de Bajo la misma estrella y The New Mutants; además de las dos series televisivas al aire Mr. Mercedes y Castle Rock, que tendrá su estreno este 2018.

El futuro del escritor todavía luce brillante y fecundo, aunque para alguien tan interesado en la política como él (el presidente Trump lo bloqueó en Twitter) el estado actual de su país más bien le genera desesperanza. “Mi esposa me hizo prometer que aquí no diría nada sobre ese señor en la Casa Blanca”, nos dijo con una sonrisa pícara. “Sólo recordaré una frase que el escritor naturalista Frank Norris dijo en 1910: ‘¿Qué me importa lo que los políticos o los críticos digan de mi trabajo? Yo dije la verdad’. Ése es el trabajo del escritor: decir la verdad. Desde muy chico aprendí que el microcosmos refleja el macrocosmos y eso intento hacer. Todavía vivimos en un país en el que puedes hacerlo. Yo siempre he dicho que la ficción tiene que ser la verdad dentro de la mentira. Tienes que decir la verdad, al menos de la forma en que la ves tú. Creo que hoy los escritores son más importantes que nunca”.

Bellas durmientes Stephen King

En su libro de no ficción Mientras escribo, Stephen King detalla su proceso de creación y ofrece consejos para escritores. Aquí algunos de los mejores…

  • Escribo porque me llena. Quizá con eso pagué la hipoteca de la casa y la escuela de mis hijos, pero esas cosas son tangenciales. Lo hago por la emoción de hacerlo. Lo hago por la felicidad que me da hacerlo. Y si puedes hacerlo por la felicidad de hacerlo, lo puedes hacer para siempre”.
  • Creo que el camino al infierno está pavimentado con adverbios. Puesto de otra forma, son como las flores dientes de león. Si tienes una en tu jardín se ve bonita y única. Pero si no la quitas, al día siguiente encontrarás cinco más… luego cincuenta… y luego, mis amigos, su jardín estará totalmente, completamente, profusamente cubierto de esas flores y entonces las verás como las hierbas que son, pero entonces ya será demasiado tarde”.
  • “Si quieres ser escritor hay dos cosas que debes hacer sobre todas las cosas: leer mucho y escribir mucho. (…) Si no tienes el tiempo de leer, tampoco tienes el tiempo ni las habilidades para escribir”.
  • “Pon tu escritorio en la esquina y cada vez que te sientes ahí recuérdate por qué no está al centro de la habitación. La vida no es un sistema de apoyo para el arte. Es al revés”.
  • Escribe con la puerta cerrada y reescribe con la puerta abierta”.
  • “Hay que leer y conocer las obras mediocres y lo que está, de plano, podrido. Esas experiencias nos ayudan a reconocerlas cuando llegan a aparecer en nuestro trabajo, para que podamos alejarnos de ellas”.
  • No esperes a la musa (…). Aquí no hay un tablero de ouija ni estamos hablando del mundo espiritual. Es un trabajo como cualquier otro y tu trabajo es asegurarte de que la musa sepa dónde estarás todos los días de nueve a mediodía. O de siete a tres. Si lo sabe, te aseguro que tarde o temprano se aparecerá”.
  • El simbolismo existe para adornar y enriquecer, no para crear un sentido artificial de profundidad”.
  • “La buena ficción siempre comienza con la historia y avanza hacia el tema; casi nunca comienza con el tema y progresa hacia la historia”.
  • “Cuando te alejas de la regla de ‘escribe lo que sabes’, la investigación es inevitable y puede añadir mucho a tu historia. Pero ten cuidado, recuerda que estás escribiendo una novela, no un texto de investigación. La historia siempre es primero”.

 

Fotografías: Eduardo Islas

Una versión de este artículo fue publicado en Cine PREMIERE enero 2018, #280

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Escritor, director de cine y director editorial en ésta, su amigable vecina publicación de cine, Cine PREMIERE. Nunca perderá la esperanza de una segunda temporada de Studio 60 on the Sunset Strip y Firefly.

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