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September 2018

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Blade Runner 2049: ¿Sueñan los androides con secuelas eléctricas?

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04-03-2018
Blade Runner 2049

Bajo la dirección de Denis Villeneuve y con Ridley Scott de respaldo, Blade Runner 2049 pretende continuar el legado de un clásico… un sueño que tardó 30 años en cumplirse

Existen tantas versiones de Blade Runner que a veces es difícil saber cuál es la verdadera. Como bien apuntó Michael Newton de The Guardian, es muy apropiado que una película sobre copias (o replicantes para usar la terminología apropiada) tenga tantas iteraciones de sí misma. Y no sólo por las ocho versiones que se han creado de la obra seminal de Ridley Scott –sobre un agente cazarrecompensas en búsqueda de androides que se hacen pasar por humanos–, sino porque, efectivamente, existe una versión diferente de la cinta en la mente de cada uno de los espectadores que la ha visto.

Para algunos (Ridley Scott incluido) lo más importante de ella es que se trata de una pieza de entretenimiento; para otros, que definió el futuro postapocalíptico biopunk, retomado por obras como Ghost in the Shell, Inteligencia artificial y hasta Ella hace unos años; mientras que para otros, lo más relevante es que hace una exposición filosófica sobre el ser, sobre lo que hace ‘persona’ a una ‘persona’.

“Mi creencia es que uno debería poder volverse persona, como otra gente”, diría Travis Bickle en Taxi Driver, pero bien podría ser un diálogo proveniente de la boca mecánica de Rutger Hauer como Batty, el replicante en la mira de Rick Deckard (Harrison Ford) a lo largo de la cinta.

El sueño comenzó a finales de los 70, cuando el productor Brian Kelly le pidió al guionista Hampton Fancher que leyera la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, del titán de la ciencia ficción Philip K. Dick. En la novela, Dick describe un mundo desolado y lleno de polvo, donde únicamente viven las personas que no han podido emigrar a Marte. La vida ha desaparecido prácticamente (tener un animal es un símbolo de estatus), los humanos que quedan se pierden a sí mismos en una religión llamada Mercerismo y controlan sus estados de ánimo a través de máquinas. Los replicantes que se esconden en la ciudad cuasiabandonada son los únicos que parecen tener un verdadero deseo de vivir. Los cazarrecompensas que los persiguen (el término blade runner no existe en la novela) únicamente los pueden distinguir aplicándoles la prueba Voight-Kampff, una serie de preguntas diseñadas para averiguar si tienen o no empatía: la única cualidad diferenciadora entre un ser orgánico y uno mecánico.

“ [Al inicio] pensamos hacer una cinta chica, casi de una sola habitación”, recuerda el escritor en el documental de tres horas y media, que acompaña al blu-ray de Blade Runner: The Final Cut –la versión lanzada en 2007–. “Comenzaba con una secuencia de un granjero entrando a su casa, una olla de sopa cocinándose en la estufa, y el cazador de recompensas que lo esperaba en un sillón para matarlo, pues el granjero era un replicante”.

Tras dejar la producción de Dunas debido a los constantes retrasos de la filmación –y tras la muerte de su hermano– Scott tomó el proyecto. Quizás su pérdida personal fue lo que le llevó de forma inconsciente a llenar al universo de Blade Runner de tanta desesperanza e incertidumbre de identidad. El cazador implacable, como fue conocida en varios países, fue también la primera película de Scott en EE.UU. Las restricciones sindicales de los gremios hollywoodenses fueron una piedra en el zapato de un joven director en su tercera película, acostumbrado a físicamente agarrar la cámara (un trabajo exclusivo del operador) y quien nunca había tenido que recibir instrucciones de un estudio. Los desacuerdos incendiarios entre él, su equipo, Harrison Ford y los productores son ahora cosa de leyenda: que no alcanzaba el presupuesto para construir sets, que no había suficiente acción, que por qué era tan importante que Scott hiciera hasta 30 tomas de las secuencias más simples…

Al final, y luego de varios cambios, la cinta se estrenó en 1,295 cines en EE. UU. y recaudó unos $33 MDD. No fue un éxito espectacular y no todos los críticos estuvieron de su lado de inmediato, pero, con el tiempo, llegaría a ser reconocida, sin lugar a dudas, como una de las mejores películas de ciencia ficción de la historia. Su legado como una pieza de arte popular, que funciona como puerta de acceso al existencialismo, continuaría, además, en todos los salones de clase donde el filme ahora es parte del currículum requerido.

Un nuevo sueño

No obstante su estatus de culto, tendrían que pasar 16 años para que David Peoples escribiera el guion de Soldier (una especie de spin-off no oficial que toma lugar en el mismo universo), y uno más para que, en 1999, Stuart Hazeldine presentara Blade Runner Down, que nunca logró despegar por problemas legales con los derechos.

En 2009, Ridley Scott intentó con su hermano Tony levantar Purefold, una serie de cortos para Internet que funcionarían como precuela. Pero sería hasta febrero de 2015 que todas las piezas quedarían en su lugar: Scott sería productor de una secuela, el guion correría a cargo de Hampton Fancher, Harrison Ford sí regresaría y la dirección caería en las manos de un joven canadiense llamado Denis Villeneuve.

Criado en los suburbios de Quebec, Denis Villeneuve lleva la ciencia ficción en la sangre. Ha dicho que una de sus cintas favoritas es Dunas y que Blade Runner es una de sus películas formativas. Analizando su obra, es evidente que él comparte con Scott (aunque quizá de forma más consciente) el don de elevar el simple entretenimiento y añadirle una capa intelectual.

Exploró el concepto de identidad a través de dos hermanos que buscan a su padre en Incendios; cuestionó qué separa a un héroe de un villano en el thriller Intriga; entró a la psique de un matón a sueldo en Tierra de nadie, y convirtió una “película de invasión” como La llegada en una disertación sobre el lenguaje y la forma en que éste tiene el poder de afectar la realidad misma.

Aún se sabe poco sobre la trama específica de Blade Runner 2049, pero es un hecho que veremos a un agente de la policía llamado K, interpretado por Ryan Gosling, quien estuvo en la mente de Hampton Fancher y Ridley Scott desde la concepción del nuevo filme. Este nuevo héroe recurre a Rick Deckard (Ford) mientras investiga una serie de misterios que involucran a un fabricante de replicantes, interpretado por Jared Leto, quien se cegó con lentes de contacto durante el rodaje. Si el personaje de Leto está relacionado con la omnipresente corporación Tyrell de la primera película, eso está todavía por revelarse. Completando el reparto están Dave Bautista; Robin Wright, como la teniente Joshi de la policía de Los Ángeles; Ana de Armas y Edward James Olmos, quien retoma el papel del oficial Gaff de la primera.

Como era de esperarse, el regreso de Harrison Ford no sólo fue una noticia bienvenida para los fanáticos del filme, sino una razón más para encender uno de los debates más ardientes de los últimos 30 años: ¿Es Rick Deckard un replicante o no? La respuesta es diferente dependiendo de la versión de la película que hayamos visto, o de los detalles que recordemos. Harrison Ford ha dicho que no; Ridley Scott ha dicho que sí, y Villeneuve ha prometido que en su versión ese misterio será abordado. Aún no sabemos si se tratará de una conclusión definitiva: el enigma se hace aún mayor cuando vemos en el trailer a un Deckard entrado en años. ¿Acaso los replicantes envejecen?

Para Ford, sin embargo, lo más importante fue que su regreso se sintiera natural, dijo en una sesión de preguntas y respuestas en las oficinas de IMAX en mayo. “Sólo funcionaba si el personaje estaba entretejido en la historia y con suficiente contexto emocional. Es interesante desarrollar un personaje después de tanto tiempo”.

Para Ryan Gosling, quien por primera vez entra al terreno de los grandes blockbusters, ver la cinta original fue también un momento crucial. “Es una de las primeras películas que vi en las que, después de terminarla, no sabía exactamente cómo sentirme al respecto”, le dijo el actor (que nació dos años antes del estreno original) a Entertainment Weekly. “La línea entre héroes y villanos es muy borrosa. No es el viaje del héroe, hay mucha riqueza, melancolía, es romántica. Es muy especial y muchas películas se han robado cosas de ella, pero ninguna se puede robar su alma”.

Sueño cumplido

Es muchísimo el bagaje con el que la cinta de Villeneuve llegó a sus manos y el cineasta está consciente de que fácilmente todo podría salir mal. “Hice las pases con el hecho de que no importa qué hagamos, no importa qué tan bien lo hagamos, la cinta siempre será comparada con la original, que es una obra maestra”, le dijo el director a The Hollywood Reporter. “Una vez que haces las paces con eso, eres libre”.

“Lo que más me impactó de la película original fue su estética”, nos dijo el director. “Esta idea hermosa de que estábamos ahí, de que era un lugar real, de que podíamos ver todas las capas del pasado en la misma película. Como una cápsula del tiempo”. Ese look y ambiente particular fue, en gran medida, resultado del poco presupuesto con el que contaba la primera cinta: al no poder construir muchos sets, el diseñador de producción (Lawrence G. Paull) optó por “vestir” algunas de las locaciones y sets ya existentes en el estudio. Para ésta, el presupuesto no fue un impedimento y Villeneuve, que se describe como un director “a la antigua”, intentó construir físicamente lo más que pudo.

Para llevar a cabo su visión fiel a la original y construir una nueva realidad de un futuro alterno –30 años después del “futuro” de Ridley Scott–, Villeneuve se alió con el cinefotógrafo Roger Deakins, 13 veces nominado al Oscar (dos de ellas por películas del canadiense, Intriga y Tierra de nadie). “Básicamente, en la mañana acepté hacer la cinta y en la tarde ya estaba hablando con Roger”, le dijo Villeneuve a Indiewire. “Sé que él siempre había querido hacer ciencia ficción. Es muy preciso, casi como un científico de la luz, así que al trabajar en este género, tuvo más libertad de ‘alocarse’, de jugar. Es casi como un pintor impresionista”.

En esa conversación que tuvimos con el director en Comic-Con, nos habló del empeño que le puso y el sueño que representó para él comandar este filme. “Es lo más difícil que he hecho porque artísticamente estaba tomando el universo de alguien más. La línea sagrada para mí no estuvo en lo que Ridley había mostrado en la original, sino en lo que no nos había enseñado. Fue un reto para nosotros diseñar a los nuevos replicantes y mostrar cómo lucían los lugares fuera de la Tierra y todas esas cosas que son parte del subconsciente de Blade Runner”.

Como en un sueño, a veces lo que no recuerdas, lo que no tuviste oportunidad de ver, es lo que más se queda contigo. ¿El siguiente sueño de Villeneuve? Ahora ya prepara su propia versión de aquella cinta que Ridley Scott abandonó para hacer Blade Runner y que después retomaría David Lynch, otro clásico de la ciencia ficción conocido como Dunas. Algunos sueños sí se cumplen.

(Una versión de este artículo fue publicada en Cine PREMIERE #277)

Escritor, director de cine y director editorial en ésta, su amigable vecina publicación de cine, Cine PREMIERE. Nunca perderá la esperanza de una segunda temporada de Studio 60 on the Sunset Strip y Firefly.

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