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Brad Pitt: Sus mejores películas

Por:

23-08-2019
Brad Pitt Once Upon a Time in Hollywood

Además de talentoso, Brad Pitt es uno de los actores más polifacéticos al protagonizar drama, terror, western, sci-fi y más.

Brad Pitt debutó en el cine con 25 años de edad, lo que no le impidió ir escalando posiciones a base de títulos cada vez más desafiantes y que lo fueron ubicando entre los grandes referentes del cine contemporáneo.

Actualmente, el actor puede presumir créditos en cintas de distintos géneros y bajo las órdenes de algunos de los grandes directores, siendo David Fincher y Quentin Tarantino dos de sus aliados recurrentes. ¿Cuál es la más destacada? A continuación recordamos las mejores películas de Brad Pitt.

El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Dir. Andrew Dominik, 2007)
(Vía)
Aunque todavía batalla por recuperar la popularidad de antaño, el western ha escalado posiciones en el gusto del público contemporáneo, siendo El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford uno de los mayores responsables de la hazaña. Brad Pitt rompe los viejos arquetipos del forajido para mostrar el lado más humano del bandolero titular, quien es visto como un héroe local porque sus acciones son un eterno desafío a una autoridad dudosa que poco hace por el pueblo. Su reflexiva interpretación se ve apoyada por un brillante Casey Affleck en el papel del hombre que le mató a traición. Una joya contemporánea del género, que pasó virtualmente desapercibida durante su estreno, pero cuya popularidad ha ido en aumento con el paso de los años.
Doce monos (Dir. Terry Gilliam, 1995)
(Vía)
El año de 1995 fue definitorio en la carrera de Brad Pitt. La gran mayoría suele recordarlo por Se7en, pero no menos importante fue su presencia en Doce monos, que marcó su primer trabajo bajo las órdenes de un director consolidado como era el caso de Terry Gilliam y que le permitió demostrar su verdadero talento con la interpretación de Jeffrey Goines, un paciente de un hospital mental directamente involucrado con el grupo responsable de liberar un virus que aniquiló a buena parte de la población mundial. La cinta no tardó en alcanzar el estatus de culto, convirtiéndose además en una de las cintas más aclamadas de su realizador, mientas que en el caso de Brad Pitt, representó su primera nominación al Premio de la Academia y el salto definitivo a la élite hollywoodense.
El curioso caso de Benjamin Button (Dir. David FIncher, 2008)
(Vía)
Tuvieron que pasar casi diez años de El club de la pelea (1999) para que David Fincher y Brad Pitt se reencontraran en El curioso caso de Benjamin Button, adaptación a la historia corta de F. Scott Fitzgerald sobre un hombre que envejece de manera inversa. Fue un proyecto radicalmente diferente a sus anteriores colaboraciones, lo que no afectó a la buena recepción del público y la crítica, pero sí de los distintos certámenes que lo convirtieron en el filme más galardonado de la dupla, lo que incluyó la primera nominación al Oscar para su director y la segunda para su protagonista. Aunque este último tenía una dura competencia con Mickey Rourke (El luchador) y Sean Penn (Milk), los rumores dicen que la tecnología digital empleada para su rejuvenecimiento le hizo perder votos al considerarse que pudo usarse en beneficio de su actuación.
Babel (Dir. Alejandro González Iñárritu, 2006)
(Vía)
Tercera y última entrega de la Trilogía de la muerte de Alejandro González Iñárritu, que nos transporta a diferentes partes del mundo para introducirnos con cuatro familias distintas, pero unidas por una misma tragedia. Brad Pitt y Cate Blanchett interpretan a los Jones, una pareja norteamericana cuyas vacaciones en Marruecos son interrumpidos por una bala perdida que impacta en la fémina durante un tour por el desierto, poniéndola en peligro de muerte ante la desesperación de su pareja. La experiencia de la dupla fue clave para uno de los arcos más dramáticos de toda la cinta, únicamente superado por el de sus hijos perdidos en la frontera con México. La grandeza de Amores perros (2000) hace difícil decidir cuál es la mejor entrega de toda la trilogía, pero la Academia tuvo la respuesta muy clara al convertir a Babel en la primera nominación al Oscar para el cineasta mexicano en las categorías de Mejor película y director.
Érase una vez en Hollywood (Dir. Quentin Tarantino, 2019)
(Vía)
Quizá la película más anticipada en toda la filmografía de Brad Pitt: por ser su segunda colaboración con Quentin Tarantino, por su elenco que también incluyó a Leonardo DiCaprio y Margot Robbie, así como por su exploración a los asesinatos de Cielo Dr. justo en su 50º aniversario. Esto no significa que Érase una vez en Hollywood trate sobre los crímenes cometidos por la familia Manson, pues realmente es una narrativa fantástica con la que el cineasta declara su amor a la ciudad de Los Ángeles de 1969, y muy especialmente a su industria cinematográfica de ese mismo año. Brad Pitt fue clave para ello con su inolvidable interpretación del rudo, pero siempre leal stuntman Cliff Booth, cuyas acciones detrás de cámaras permiten ver la cara menos conocida de una industria que se ha ido para siempre, pero que sigue enamorando a los aficionados con su misticismo.
El árbol de la vida (Dir. Terrence Malick, 2011)
(Vía)
Una de las películas más crípticas en toda la obra de Terrence Malick, pero también una de las más poderosas al entrelazar los conflictos que han aquejado a una familia desde la muerte de uno de sus hijos con un viaje por los orígenes del universo y una serie de mensajes dentro de la tradición judeocristiana. Todo esto acompañado por una de las más hermosas estéticas de todos los tiempos, cortesía de Emmanuel Lubezki. Brad Pitt encarna a un padre severo, que aprovecha la más mínima provocación para levantar el puño contra su hijo Jack y cuya ira sólo puede ser contenida por la madre interpretada por la no menos talentosa Jessica Chastain. El resultado es un filme que, si bien puede ser difícil de digerir en su primera vista, cobra fuerza con los repasos, lo que le ha llevado a convertirse en una cinta indispensable dentro de las obras del director y el actor.
Moneyball: El juego de la fortuna (Dir. Bennett Miller, 2011)
(Vía)
El baseball es el deporte más popular de los Estados Unidos y como tal suele ser visto con gran romanticismo. Sin embargo, el libro Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game de Michael Lewis alteró esta perspectiva para siempre con una visión analítica sobre la relación entre costo y efectividad de los jugadores con el caso de los Atléticos de Oakland. Su adaptación parecía imposible, pero Bennett Miller lo logró al enfocarse en la figura de Billy Beane, el manager general del equipo y el uso de un mecanismo calculador con el que hizo competitivo a un equipo de bajo presupuesto. El papel es encarnado con destreza por Brad Pitt, quien combinó con habilidad las ansias de un hombre dispuesto a todo por ganar, pero renuente a renunciar a la pureza del juego. Una labor que fue reconocida con una nominación al Oscar, siendo la tercera en su carrera.
El club de la pelea (Dir. David Fincher, 1999)
(Vía)
La primera regla del club de la pelea es no hablar del club de la pelea. Algo virtualmente imposible de cumplir si consideramos que se trata de una de las mejores películas de todos los tiempos. El filme consolidó a David Fincher entre los grandes directores de su generación, una labor que quizá no habría sido posible sin el apoyo de su dupla estelar integrada por Edward Norton y Brad Pitt, cuyos talentos reunidos construyeron uno de los personajes más memorables del celuloide: Tyler Durden. La cinta no cosechó grandes reconocimientos, pero no tuvo problemas para alcanzar el estatus de culto para luego posicionarse como todo un clásico contemporáneo.
Bastardos sin gloria (Dir. Quentin Tarantino, 2009)
(Vía)
Su primera aparición bajo las órdenes de Quentin Tarantino, donde interpreta al teniente Aldo Reine, líder de un batallón norteamericano durante la II Guerra Mundial, el cual es conocido y temido por los Nazis a causa de la brutalidad de sus métodos. No es el papel más desafiante en la carrera de Brad Pitt, pero sí uno de los más populares gracias a su estupenda construcción, su peculiar forma de actuar durante un plan que se complica cada vez más y el apoyo de un gran elenco, destacando sus brillantes interacciones con Christoph Waltz en el papel de Hans Landa. Un personaje tan memorable, que según rumores fue aprovechado por el propio Tarantino para expresar su sentir sobre la obra con la línea que cierra las acciones: “creo que esta podría ser mi obra maestra”.
Se7en (Dir. David Fincher, 1995)
(Vía)
Brad Pitt ya había dado muestras de su talento en títulos como Mundo Cool (1992), Kalifornia (1993) y Entrevista con el vampiro (1994), pero fue Se7en la que realmente lo posicionó entre los mejores actores de su generación con una brillante interpretación de David Mills, un joven y ambicioso detective cuya primera misión en la ciudad consiste en la búsqueda de un asesino serial cuyos asesinatos se inspiran en los siete pecados capitales. Además de su propio talento, su estupenda labor se vio beneficiada por la buena química con Morgan Freeman, que además resultó en una de las grandes duplas histriónicas en toda la historia del cine, así como por la brillante dirección de un novato David Fincher, con quien formó una importante alianza que sigue creciendo hasta nuestros días. Un personaje construido de forma magistral y con un cierre tan brillante como perturbador que bien merece un lugar de honor entre los mejores giros finales del celuloide.

Algún día me uniré a los X-Men, la Alianza Rebelde o la Guardia de la Noche. Orgulloso integrante de Cine PREMIERE desde el 2008.

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